23 enero, 2020

Revista feminista y popular

Notas

11 agosto, 2017

Victoria Aguirre y la justicia patriarcal

Por Aylen Larco

Victoria está privada de su libertad hace más de dos años, mal acusada de asesinar a golpes a su hija Selene junto con Roberto Emilio Lovera, su ex pareja.

Madre soltera. Selene poseía un retraso madurativo y poca esperanza de vida. Victoria luchó y trabajó para que su beba sobreviviera. Previo a conocer a Lovera, contrató dos obras sociales, y por ende, fue a muchas visitas médicas, en las cuales jamás se diagnosticaron signos de abuso sobre su hija. Tiempo después, ya en pareja con él y a un mes de convivencia, comenzó el horror: No se separaba de ella. La encerraba en su casa  y llevaba/traía el mismo del trabajo. Despreciaba a Selene y la maltrataba.

Una noche, Victoria cayó dormida bajo los efectos de algún tipo de droga que puso en la bebida. Cuando despertó, su hija se encontraba inconsciente. Lovera se la entregó envuelta en una manta. Viajaron hacia el hospital en remis.

Selene había fallecido. Victoria, anonadada, fue inmediatamente detenida bajo prisión preventiva.

La justicia, machista y nefasta, no evaluó jamás su contexto de violencia de género: Conviviendo con su ex pareja, fue amenazada, violada, ultrajada. Y ahora juzgada por misóginos. Tanto ella y como su hija fueron víctimas de Lovera.

En su juicio oral, desde el momento cero, podemos sentir y percibir el machismo. En los interrogatorios se ve claramente cómo la fiscal desprecia a Victoria. Otra realidad fue la de Lovera, quien fue tratado con un cordial y cínico respeto.

Recientemente, se anuló el juicio y volvió a instancia cero. La fiscal y los jueces fueron acusados de parcialidad y nula perspectiva de género, por ello se inhibieron. Esto fue gracias a la acusación del abogado defensor, también la presión de las organizaciones sociales y su lucha.

El día de ayer, se presentó un habeas corpus y petitorio que impulsa el pedido de excarcelación: Victoria aún está en la cárcel. Una persona imputada sin condena no puede estar presa más de dos años. Su detención ya llegó a instancias completamente ilegales. Innumerables son las pruebas que demuestran su inocencia.

Esta es la realidad que vivimos: Víctimas como culpables. Una malinterpretación de la violencia que sufrimos por solo el hecho de ser mujeres, nos lleva a la revictimización. Todos los ámbitos deberían tener perspectiva de género para poder generar nuevas miradas y un cambio verdadero.

Que nuestra debilidad se vuelva una herramienta. Esta lucha es la que llevamos en los pies. Es la que queremos contar. Así nos sentimos. Así nos queremos. Como un cuento que no termina. Libres y fuertes. Y así gritamos: ¡Basta de justicia patriarcal! ¡Libertad y absolución para Victoria Aguirre!

 

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