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27 julio, 2017

La importancia del primer abrazo

Por Sol Casella

«Siete de cada 10 de los bebés que tuvieron contacto temprano y que nunca fueron alejados de su madre NO necesitaron ser alimentados complementariamente con leches de fórmula, sin embargo 5 de cada 10 bebés que establecieron contacto con su madre después de 5 horas, sí fueron alimentados de manera artificial”. (OVO: Observatorio de Violencia Obstétrica, de Lomas de Zamora).

Una costumbre no tan vieja se insertó en la cultura del sistema de salud argentino: alimentar a los bebés con leches de fórmula, pero, ¡ojo!, suele darse sin consentimiento de sus padres, lo cual genera vulneración en los derechos de la salud, dejando a un lado la importancia de la lactancia materna junto al primer abrazo. De esto da cuenta el OVO luego de llevarlo a las calles lomenses y de remarcar que la sociedad patriarcal “habilita la sumisión de la mujer”. Es que, nadie consultó sí podían alimentar a los recién nacidos con leches artificiales a segundos de nacer – tampoco nadie preguntó, porque el “doctorcito” sabe, nosotras no, dicen por ahí –  ni siquiera se da cuenta que esa es una de las causas que empuja a bebés a gestar patologías luego de su nacimiento.

Maite Sandá es la Directora de Políticas de Género de la Secretaría de Salud del Municipio de Lomas de Zamora, y cuenta que el OVO fue «muy importante» en dos grandes sentidos: obtener datos del distrito y que, esos mismos datos, permitan luego pensar políticas públicas en torno a la violencia obstétrica; y, sensibilizar a la población en relación a la temática. Ella, lo define como el momento de «hacerte preguntas que no te habías hecho antes».

El relevamiento en la localidad arrojó datos sorprendentes… Aquel contacto piel a piel entre madre e hijo, a segundos de nacer, continúa siendo una escena de película pochoclera. Todavía no alcanza con saber que ese contacto inmediato y sostenido no sólo es un derecho de la diada madre-hijo, sino que representa una necesidad fisiológica que favorece el bienestar de ambos, se convierte ahora en una cuestión de suerte y azar. Un total de 6,8 de cada 10 recién nacidos tuvieron contacto inmediato con su madre ni bien nacieron, pero en 7 de cada 10 casos ese contacto sólo duró  un momento.

Sandá piensa en cada mujer encuestada y todavía le da vueltas en la cabeza que «no tenemos idea sobre las prácticas que se realizan a los recién nacidos, es un gran ‘no sé’ «. Y entre los más de 400 embarazos contabilizados por el OVO, el «atentado a la autonomía de la mujer», según Maite, es común y ¡qué difícil es desnaturalizar prácticas que se realizan sin una razón médica real, se admite por protocolo, por libreto o incluso, por costumbre!

Pero los datos no quedan ahí, porque al combo en falta de primer contacto + lactancia materna se suma que 6,2 de cada 10 recién nacidos debieron ser ingresados a salas de neonatología. Entonces, ¿se trata de un modelo médico intervencionista que empuja a los bebés a salas de cuidados especiales? ¿O será acaso que la biología corrompe con mayor fuerza para que los índices se eleven y el área de neonatología sea cada día más demandado? Con estos datos sobre el tablero, el OVO da cuenta que «el modelo perinatal es responsable de elevar la morbi-mortalidad materno infantil».

Y entonces, otra vez dentro de un círculo vicioso. Un bebé que es empujado a nacer cuando el sistema médico lo requiera, un contacto piel a piel que queda en la pantalla grande, intervenciones innecesarias que todavía no logramos descifrar si debemos o no aceptar en un momento de tanta vulnerabilidad como es el parto. Maite Sandá, militante feminista, aseguró que las encuestas sirvieron, en muchos casos, como una «necesidad de hablar de un montón de mujeres».

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