29 enero, 2020

Revista feminista y popular

Notas

28 abril, 2017

NO QUEREMOS ELEGIR ENTRE SER MADRES Y SEGUIR ESTUDIANDO

Por Lucía Cano

La problemática que sufren  las estudiantes que son madres y se ven limitadas a la hora de concurrir a sus institutos es un tema que no queda por fuera de nuestra política estudiantil dentro de los espacios de militancia en los cual nos encontramos. Es parte de nuestro debate diario acerca de las desigualdades de género y las violencias cotidianas que sufrimos las mujeres en los diferentes ámbitos en los que nos desarrollamos. Consideramos que debemos problematizar, visibilizar y poner en debate estas situaciones que tiene un trasfondo político complejo y que no recae solamente en la voluntad de solución que mantengan los institutos ni lxs estudiantes que en ellos concurrimos.

Creemos que ser madres y  estudiantes no tienen  que ser proyectos opuestos y para eso debería de estar dadas las condiciones para que todas las mujeres podamos estudiar sin dificultad alguna y deje de concebirse la maternidad  como un condicionante para el acceso, permanencia y egreso en la educación que es un derecho de todxs.

El sistema educativo de esta manera contempla y reproduce la violencia de género de la que el Estado es responsable. El gobierno reduce el presupuesto para no financiar políticas de inclusión que atiendan a las necesidades de las mujeres estudiantes de nuestro país.  Por el contrario se in visibiliza nuestra problemática. La misma que deviene de un problema aún mayor de no contar con edificio propio que resolvería muchas de nuestras dificultades de cursada y permitirá la incorporación de los CDI “Centro de Desarrollo Infantil”.

Los mismos son posibles en universidades como la UNLA “Universidad Nacional de Lanús” que, mediante la creación de un Jardín Maternal que propicia el comienzo de socialización secundaria de los niños y las niñas a través de propuesta de educación inicial y que contempla actividades lúdicas y artísticas en un espacio de contención funcional a las necesidades de las familias de la comunidad universitaria , garantiza la igualdad de oportunidades de género tanto para las trabajadoras Docentes y No Docentes como para las estudiantes.  El mismos está destinado a lo/as hijo/as de trabajadores/as y estudiantes de la Universidad, que tengan entre 45 días y 2 años inclusive.

El horario de funcionamiento es de 8 a 22 Horas pudiendo las familias organizar las jornadas en base a las necesidades de trabajo/ cursada. El espacio se organiza en tres áreas claramente diferenciadas. La primera constituida por las aulas, con su respectivo servicio sanitario. Otra comprendida por la administración, gabinete médico, cocina, servicios sanitarios para el personal, e ingresos y esperas. Por último, el área destinada al salón de usos múltiples – comedor, que vincula las áreas anteriores entre sí. Este espacio se relaciona directamente con el patio de juegos donde  esarrollan actividades al aire libre.

Esta iniciativa surge a través del recabo de información de un conjunto de entrevistas realizada a más de 500 estudiantes mujeres por la Dirección de Bienestar Universitario de la UNLa, que ha  demostrado  que las mismas postergan su proyecto académico durante los dos primeros años de nacimiento de los hijos. Injusta realidad que atravesamos todas las mujeres.

Esta situación se debe a las pocas posibilidades que tenemos las estudiantes de dejar a nuestros hijos al cuidado de otrxs o de acceder a la necesidad de que asistan a un jardín maternal, ya que habitualmente son arancelados debido a la escasa oferta pública en la zona de influencia de las Universidades e Institutos de Formación Superior, sobre todos los del Conurbano.

Este proyecto fue creado mediante un convenio entre la UNLa y la Dirección General de Cultura y Educación de la Provincia de Buenos Aires y que es coordinada por un equipo de dirección pedagógica conformado por director/a, vicedirector/a y maestro/a secretario/a acompañado por la coordinación general de la Universidad a cargo de la Dirección de Bienestar Universitario que permitió su funcionamiento.

Entendemos que los Institutos de Formación Superior no están preparados para esto, la posibilidad de pelear por la incorporación de los CDI se ve imposibilitada ante la problemática concreta de no contar con edificios propios. Por lo tanto se generan situaciones que niegan la formación superior a  muchísimas mujeres. Que se agrava aún más, cuando las respuestas, de quienes deberían comprender y contener a las estudiantes frente a los impedimentos y mandatos  que padecemos, no son las correctas y se traducen en conductas totalmente agresivas que dañan nuestra integridad y anulan nuestra voz.

Repudiamos cualquier tipo de violencia por parte de las autoridades a lxs estudiantes. Tal es el caso de una compañera que el día lunes  24 de abril fue mal tratada por las autoridades del ISFDyT 46 negándosele  la posibilidad de cursada por ingresar con su hija.

Situación  sobre la que no elegimos quedar calladas. Por lo que consideramos que es fundamental que exista un proyecto institucional que trabaje para suprimir cualquier forma de violencia y discriminación en las instituciones educativas. Desde hace tiempo venimos impulsando , a través de nuestro espacio y de nuestras consejeras estudiantiles, la discusión y aprobación del “Programa Institucional Contra la Violencia de Género” que incorpora entre otras cosas un protocolo de actuación antes situaciones de discriminación y /o violencia de género dentro del Instituto.

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