6 diciembre, 2019

Revista feminista y popular

Notas

2 diciembre, 2019

Lxs lesbianxs también queremos cuidarnos

Por Sofia Arriola

La salud sexual entre personas con vulva es un tabú que se traduce en violencia ginécológica y ausencia de políticas públicas. Qué hace el activismo lésbico.

Debe ser que nombrarnos nos costó muchísimo y que las invisibilizaciones nos taparon, porque hace muy poco tiempo que empecé a escuchar preocupaciones sobre la salud sexual entre lesbianxs. “¿Qué cosa? ¿Qué las lesbianas se cuidan? Pero, ¡si no podés quedar embarazada!”, dirá algunx. Sin embargo, también existen las ETS. “¡Ah no, yo eso no, no voy a sentir nada!”, contesta algunx. Y así, de pronto te estás por coger a un típico “Tincho”. ¿Qué onda?

En primer lugar, me gustaría hablar de la violencia ginecológica que se sufre al realizar una consulta. Me atrevería a decir que el 99% de lxs profesionalxs asumen la orientación sexual de sus pacientes y preguntan por el uso de métodos anticonceptivos. Cuando unx cuenta que es lesbianx, a veces no saben qué contestar. Otras, deciden que no deberías hacerte un PAP si nunca estuviste con una persona con pene porque, aparentemente, en las relaciones entre personas con vulva no habría penetración. Ridículo, ¿no?

Así es. Ridículo. Pero también es violento porque esta conducta implica la negación del deseo del otrx.

Lo peor es que, cuando se acuerdan de que existen las enfermedades de transmisión sexual, lxs mismxs profesionalxs dan malas formas de prevención como, por ejemplo, USAR UN FILM DE COCINA que es un material poroso y cuyo uso probablemente devenga en una infección.

Es lamentable pero no hay una vía eficiente de cuidado. Las opciones más conocidas son los dedales, diques bucales y el campo de látex hecho con un preservativo para pene -realizado en un acto de bricolaje-, aunque frecuentemente se corre y no asegura eficacia. En el  exterior, se venden campos de látex pero son carísimos y tampoco son 100% seguros para la práctica del tribadismo, por ejemplo.

Entonces, ¿Qué hacemos? ¿Seguimos sin ESI y relacionándonos sexualmente sin protección o le exigimos al Estado una solución que nos proteja?

Por otro lado, me parece interesante que este tema entre en la agenda del activismo lésbico porque creo que el colectivo también tiene que hacerse cargo de cómo contribuye al sistema. La mayoría de lesbianxs no dialoga sobre el asunto antes de estar sexualmente con una persona porque, además de ser un tema un poco tabú, se hace difícil de plantear. Es que, sin medios efectivos de cuidado ¿para qué sirve la charla?

Con el objetivo de hacerle frente a esta demanda, surgió Proyecto Preservativo Vulvas, un grupo autoconvocado, independiente, horizontal y apartidario que busca la creación de un preservativo de distribución gratuita específicamente diseñado para las personas con vulva.  También exigen una Educación Sexual no heteronormada y falocéntrica y un protocolo ginecológico que garantice una atención responsable y respetuosa a todas las personas, que nos brinde información adecuada y completa.

La falta de información y cuidados es nuestro mayor riesgo. Necesitamos socializar nuestras experiencias, cuidarnos y sobretodo exigir políticas públicas para nuestra salud sexual. Las personas con vulva, lxs lesbianxs, bisexuales, pansexuales, trans, tenemos deseos, queremos concretarlos y protegernos.

Imagen: Pixabay

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