6 diciembre, 2019

Revista feminista y popular

Opinión

25 noviembre, 2019

¿Qué pasó el 25 de noviembre?

Por Azul Verzura

El 25 de noviembre de 1999 la ONU estableció a este día como una reivindicación por el feminismo latinoamericano. En 1960, en República Dominicana, asesinaron durante la dictadura militar de Rafael Trujillo a tres hermanas llamadas “mariposas”: Minerva, Patria y María Teresa Mirabal.

La lucha de las hermanas Mirabal, junto a otrxs compañerxs, fue en pos de oponerse a la dictadura de Trujillo. El contexto Latinoamericano consistía en la caída de dictaduras militares como en Colombia, Venezuela y Cuba. Ellas, con sus esposos y demás compañerxs, se reunían de manera clandestina con el fin de ponerle un corte radical al régimen dictatorial.

El 25 de noviembre del 60, las “mariposas” fueron a ver a sus maridos en la prisión de La Victoria (República Dominicana) y tras esa visita, los agentes de inteligencia del servicio militar, las capturaron, torturaron y asesinaron tirando al vacío los cuerpos de las tres luchadoras. El régimen dictatorial llegó a su fin un año después de su asesinato.

Es en su memoria que el 25 de noviembre fue nombrado como el día internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer o el día de la no violencia de género.

La historia nos aniquiló por hacer política, reclamar derechos, salir a la calle y organizarnos, porque nos querían quietas, calladas y sumisas. Ese tiempo caducó y, todas las veces que sean necesarias, saldremos a movilizar para visibilizar las actuales, anteriores, y (ojalá que no) posteriores diferencias en cuanto a nuestro género, a nuestra vida y al padecimiento que sufrimos diariamente.

Es por eso que debemos entender a la violencia de género desde varios ángulos, y por supuesto, repudiarla y eliminarla. En primer lugar, es importante saber que, según la ley 26.485, existen distintos tipos de violencia de género: La física, la psicológica, la económica y patrimonial, la sexual, y la simbólica.

La física es la violencia que consiste en una agresión directa hacia la mujer, como ser golpes, empujones, heridas, fracturas o incluso la muerte (femicidio, transfemicidio, transfemicidio). La psicológica es aquella donde el violento lleva a cabo humillaciones, minusvaloraciones, insultos, gritos, etc. La económica y patrimonial procede desde la reducción o privación de recursos económicos/víveres, la manipulación y dependencia económica del agresor, impidiendo a la víctima la reinserción a un mercado laboral o un ingreso económico de manera independiente bajo amenaza; y la usurpación o destrucción de objetos, bienes y propiedades de la víctima. La sexual es cuando una mujer es forzada a llevar a cabo actividades de índole sexual en contra de su voluntad; ya sea en estado consciente e inconsciente. La simbólca es la que a través de patrones estereotipados, mensajes, valores, íconos o signos transmita y reproduzca dominación, desigualdad y discriminación en las relaciones sociales, naturalizando la subordinación de la mujer en la sociedad.

Ninguna de estas violencias son excluyentes entre ellas, sino, que en la mayoría de los casos existen múltiples de ellas ya que las manipulaciones, los golpes, las agresiones y/o dependencias económicas y emocionales, se producen a lo largo del tiempo de la relación.

Quien te insulta y te humilla, deja huellas. Deja secuelas. Deja rastros. Y de eso se sale con construcción, empoderamiento y combate. No somos víctimas toda la vida y tampoco queremos serlo. Queremos una sociedad más justa donde ninguna mujer se sienta limitada para desear, para hacer política, para trabajar, para decidir separarse de alguien o inclusive para vivir. Sí, porque que existan todo ese tipo de violencias nos lleva a vivir dentro de un mundo donde estamos en contacto constante con este tipo de prácticas y valores que reproducen los varones. Pero no nos han vencido y estamos de pie para ponerle final a cada una de estas violencias.

Estamos acá, presentes, vivas, fuertes y organizadas para quien se anime a violentarnos. Ya no estamos solas, no estamos con miedo, sino que, a raíz de una militancia feminista que viene hace varias décadas, una mujer está escribiendo esta nota, una mujer fue presidenta electa, una mujer es intenta de Quilmes y Moreno por primera vez en la historia y seguiremos construyendo un camino victorioso por todos los años que nos quisieron quemar.

Un gobierno sin políticas públicas con perspectiva de género, es un gobierno violento y machista. Por lo tanto, los feminismos deben promover y ser protagonistas de un gobierno popular que permita y promueva el otorgamiento de derechos, el desarrollo de un sistema de salud pública más justo y atravesar la perspectiva de género a todas las políticas públicas, como fue la ley de paridad en el Congreso, la jubilación para amas de casa, el género autopercibido, entre tantas otras.

Que arda el Patriarcado que acá estamos resistiendo.

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