12 noviembre, 2019

Revista feminista y popular

Opinión

17 octubre, 2019

Ver un territorio en disputa donde sólo veíamos calles y edificios

Por Natalia Massa

¿Cómo nos movemos, a dónde vamos, en qué vamos, con quién vamos, por dónde vamos, qué sentimos cuando andamos? Estos y otros temas atravesaron los encuentros organizados por La Ciudad que Resiste, una red de Colectivas coordinada por Arquitectas, que nuclea los proyectos: Territorio Tolosa, Mapas de lo efímero, MIAA/Mapa Interactivo del Acoso y el Abuso,  #eltriunfodelanaturaleza, Ellas Hacen Educación La Plata, #guerrinasFAU, Urbanismo Vivo, Agite Arquitectura UNLP,  Border, El Sótano, #serdescartableestarprovisorio y Muplar.

El 34° Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis y Trans que se realizó en la ciudad de La Plata, fue además el escenario elegido para presentar su libro “La ciudad que resiste. Hacia un urbanismo feminista”, editado por EDULP (Editorial de la Universidad Nacional de La Plata)

¿Qué es una ciudad feminista? Es es la pregunta que recorre el libro y da cuenta del trabajo que vienen haciendo desde el proyecto de extensión universitaria de la Facultad de Arquitectura FAU UNLP.

En el transcurso de los tres momentos del taller, una gran cantidad de compañerxs compartieron apasionadamente experiencias de abordaje, problemáticas y acciones. Y digo “apasionadamente” porque como aquella vez que nos explicaron qué es la plusvalía, nos contaron la alegoría de la caverna, o nos hablaron del patriarcado; cuando empezamos a mirar el espacio desde la perspectiva de género, ya no hay vuelta atrás, vemos un territorio en disputa donde sólo veíamos calles y edificios.

Porque entendemos a la ciudad como una construcción social, como el resultado de luchas de poder entre los actores sociales que se disputan el territorio y se lo apropian para transformarlo y así satisfacer sus necesidades. Pero además este producto histórico que es la ciudad, con sus formas materiales y simbólicas, es el escenario donde las disputas del pasado se materializan, incidiendo en las luchas de poder del presente, condicionando nuestras prácticas, nuestros sentires y nuestros pensares.

Entonces ¿a qué se resiste la ciudad que resiste? Me atrevo a decir que en principio se resiste a la idea de pensarse como neutral y universal. Desde hace demasiados años el Derecho a la Ciudad, es decir, usar la ciudad plenamente, de disfrutarla y principalmente de crearla, es privilegio de pocos. Pero el resultado de la planificación urbana, que beneficia a una pequeña porción de quienes la habitan, ha sido asumido históricamente como universal. Nada más errado: la ciudad es Capitalista y Patriarcal, y a imagen y semejanza de sus creadores reproduce desigualdades. Por eso es necesario incluir miradas diversas que den cuenta de las necesidades de todos, todas y todes.

Sabemos que pensar en Ciudades Feministas nunca podrá resistir un abordaje que no sea complejo, y eso se plasmó en el último encuentro del taller, donde encaramos la tarea de sintetizar las conclusiones en el acta de cierre. Se debatió mucho al respecto, se leyeron apuntes y buscamos categorías comunes que dieran cuenta de la amplia diversidad de temáticas involucradas y conversadas: el transporte público, los espacios de pertenencia, la movilidad, los estereotipos, la tenencia de la tierra, la inseguridad, la distribución de espacios, la circulación del deseo, el hábitat popular, la proximidad, la construcción colectiva, el cuerpo-territorio, etc. Buscar consensos siempre requiere de un esfuerzo extra pero así queremos hacer y construir.

Entre todas las ideas hubo una que sonó fuerte, que nombramos con una sonrisa compartida y brillo en los ojos:  la CUIDADANÍA. Sabemos que por ahí va la cosa.

Se discutió qué debíamos destacar, escribir todo no se podía y escribir algo no le hacía justicia a todo lo que fue pasando. Hubo diferencias, hubo debate, hubo una lista donde anotarse para hablar. Lo que no había era tiempo. A las 6 de la tarde se marchaba y nadie se quería perder ni un segundo de esa fiesta. ¿Cómo recortar ese entramado de temas que se cruzan y se atraviesan y dan lugar a problemáticas que no habíamos pensado antes? ¡¿Cómo las vamos a dejar afuera?! ¿Cómo expresarlo en esa hojita en blanco con membrete que sale del sobre de papel madera? Que Ecuador, que el espacio rural, que la sustentabilidad, que la ausencia de la perspectiva de Género en la educación formal, que, que, que todx… ¡que difícil!

Como por arte de brujería aparece el primer consenso: nada de conclusiones, les llamaremos “inconclusiones”, para dejar en claro que estos acuerdos no concluyen nada, por que más que cerrar buscan seguir abriendo.

Justo a tiempo nos vamos despidiendo del taller, nos sacamos una foto pañuelos arriba y salimos. A encontrarnos de nuevo, a tomar las calles, a disputar los espacios, a resistir. No nos para nadie.

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