21 noviembre, 2019

Revista feminista y popular

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11 octubre, 2019

Las luchas que nos hermanan

Por Pia Olaciregui

En Ecuador se dice naña y naño para referirse a una hermana o hermano (nañe, sería en inclusivo). Son palabras que provienen del quichua y cuyo uso es parte de la jerga común, especialmente en las zonas de la sierra. Un reflejo de cómo las raíces indígenas son parte de la cotidianeidad, menos invisibilizadas que en otros países de América Latina.

Justamente, ha sido el movimiento indígena quien ha protagonizado los levantamientos y movilizaciones masivas que hace ocho dias se llevan a cabo por todo Ecuador en contra de las medidas de ajuste del gobierno de Lenin Moreno.

No ¿tan? distintxs

En marzo de este año el gobierno pidió un préstamo de 4200 millones de dólares al Fondo Monetario Internacional, con la condición de llevar a cabo reformas estructurales. Traducción: achicamiento del Estado, despidos masivos, cierre de instituciones y precarización laboral. Cualquier parecido con la realidad de cierto país del cono sur es pura coincidencia.

Las protestas comenzaron el jueves 3 de octubre, dos días después de que Lenin Moreno anunciara un paquete de medidas de ajuste –“el paquetazo” – que incluía la eliminación del subsidio a los combustibles – que generó un aumento automático de un 123% en gasolina y diésel -, la reducción en un 20% del sueldo para nuevos contratos de trabajadoras/es estatales, la reducción de vacaciones (de 30 a 15 días), entre otras.

Tras el llamado a un paro nacional por el sector transportista y manifestaciones espontáneas en diferentes puntos del país, el gobierno estableció un Estado de Excepción dada “la grave conmoción interna” y la alteración del “orden público”. Esto implicó la suspensión de la libertad de asociación, de reunión, del derecho al libre tránsito por ciertas zonas y el despliegue de las fuerzas policías y militares por todo el territorio nacional.

“Los únicos medios que estuvieron y continúan estando en las calles mostrando las masivas movilizaciones, la solidaridad y organización  colectiva y sobretodo la brutal represión de las fuerzas de seguridad, han sido los medios independientes y comunitarios a través de las redes sociales”.

Como respuesta al Decreto 883 a través del cual se impulsó el paquetazo, en las comunas y territorios indígenas se llamó a un paro nacional que comenzó con la marcha multitudinaria a la ciudad de Quito. Así, el lunes por la tarde llegaron a la capital más de 20.000 indígenas y campesines marchando desde distintos puntos del país. Trabajadoras/es, estudiantes, organizaciones feministas, se movilizaron para recibir a les compañeres tras su larga caminata. Las organizaciones indígenas llegaron hasta la Asamblea Nacional declarando un Parlamento de los Pueblos y fueron recibides con una violenta represión policial. El Parque de Los Arbolitos, El Ejido y la Casa de la Cultura, donde se alojaban varies compañeres, en especial mujeres, niñes y ancianes, también fueron bombardeados con gases durante la noche.

Desde que comenzaron las marchas y manifestaciones no hubo transmisión por parte de los medios nacionales oficiales que no fuese para deslegitimar la protesta social, retratando a les manifestantes como personas violentas y saqueadoras. Los únicos medios que estuvieron y continúan estando en las calles mostrando las masivas movilizaciones, la solidaridad y organización  colectiva y sobretodo la brutal represión de las fuerzas de seguridad, han sido los medios independientes y comunitarios a través de las redes sociales.

Mientras el pueblo estaba siendo reprimido con bombas de gas lacrimógeno, perdigones, palos, caballería, balas de goma y hasta granadas, los medios de comunicación oficiales guardaron silencio. El presidente Lenin Moreno –que trasladó la sede de gobierno a la ciudad porteña de Guayaquil poco tiempo después– fue transmitido en cadena nacional diciendo que los levantamientos respondían a “una intención política organizada para desestabilizar el gobierno y romper el orden democrático”, financiados por el ex-presidente Rafael Correa junto con el gobierno de Nicolás Maduro, y que respaldaba a las fuerzas policiales y militares en su accionar. Nuevamente, cualquier parecido con cierta realidad no muy lejana, es pura coincidencia.

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La deslegitimación de los levantamientos y la construcción de un enemigo público dio pie a discursos xenófobos, racistas y regionalistas. Esto se vio particularmente en Guayaquil, donde los líderes del Partido Social Cristiano –encabezado por la alcaldesa Cynthia Viteri y el ex-alcalde Jaime Nebot – convocaron a una “marcha por la paz” el miércoles, que reunió a un público que se adjudicaba los valores de la patria, el orden y la libertad.

Mientras las organizaciones indígenas acompañadas por diversos sectores sociales marchaban hacia el casco histórico en Quito de forma organizada y pacífica, en Guayaquil los llamados “blancos” (¿solo por la vestimenta que usaban para la marcha?) tomaban el micrófono para exclamar con tono eclesiástico, saludando al “auténtico guayaquileño”: “al ciudadano, el comerciante, el funcionario público, el sector privado”, siguiendo la línea de Jaime Nabot que poco antes había recomendado que los indígenas se queden en el páramo (la sierra). La legítima ciudadanía versus la sátrapa social. Civilización versus barbarie.

Tanto los medios como las autoridades del gobierno se concentraron en estigmatizar las movilizaciones en todos los puntos del país y de hacer circular información falsa sobre el levantamiento popular y especialmente los hechos de represión.

Cientas/os de herides fueron trasladades a los puestos sanitarios autogestionados por voluntaries, estudiantes, trabajadoras/os de salud, y referentes indígenas. Anoche, después de una larga jornada de marcha pacífica al centro de Quito, la Universidad Católica y la Universidad Salesiana que funcionaban como centros de acopio, alimentación y cuidado de heridxs, fueron bombardeados con gases lacrimógenos por parte de la policía. Esto tampoco fue registrado por parte de los medios oficiales.

“Se ha garantizado el alimento, la salud, la lucha, la vida, y hasta la muerte de forma colectiva”.

El 10 de octubre se realizó una asamblea popular de los pueblos indígenas en la Casa de la Cultura, una muestra más de lo que ha sido esta lucha profundamente colectiva y comunitaria. Se ha garantizado el alimento, la salud, la lucha, la vida, y hasta la muerte de forma colectiva. Con el Ágora colmado, se realizó una ceremonia sagrada con los ataúdes de los compañeros muertos por las políticas represivas del gobierno. “¡Hemos aprendido de nuestras mamas y taytas [mamás y papás] que a los muertos se los honra multiplicando nuestra lucha!”

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Hasta el momento, algunas cifras escalofriantes presentadas por la Defensoría del Pueblo, la Confederación de las Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie) y la Coordinadora Ecuatoriana de Contrainformación:

– 83 detenidxs de forma ilegal e incomunicadxs en cuarteles militares, incluyendo menores de edad

– Más de 900 personas arrestadas, la mayoría en la provincia de Pichincha

– 5 muertxs confirmadxs, incluyendo un bebe asfixiado por gases lacrimógenos

– 57 periodistas heridxs y 13 encarceladxs

– 9 medios de comunicación intervenidos

Ilustración de @warmistudio

 

¡A la lucha compañeras, a la lucha y a la unión! ¡Que nosotras somos muchas y uno sólo es el patrón!

Este fue uno de los muchos cantos que se escucharon en las calles ecuatorianas por parte de las mujeres organizadas. Las mujeres indígenas cargaban banderas, palos, y guaguas a sus espaldas, vistiendo las ropas y los colores de los diferentes territorios. Quienes quedaron a cargo de la comida, la salud y la atención a herides en los centros de acopio y refugio también fueron principalmente las mujeres.

La movilización de las mujeres no es novedad en Ecuador. En el transcurso del año el movimiento feminista protagonizó las masivas movilizaciones y diversas acciones de lucha por la despenalización del aborto, proyecto que fue rechazado por la Asamblea Nacional el 17 de septiembre.

Conocemos de cerca cómo las políticas de ajuste y el abandono estatal inciden particularmente en las mujeres y diversidades, sufriendo doblemente el empobrecimiento y la vulneración de sus derechos. Esta doble opresión se vuelve triple en el caso de las campesinas e indígenas, que llevan a cabo tareas de cuidado, sanación y producción dentro de sus territorios. La precarización de la vida del sector indígena y campesino se ve reflejada en los índices de pobreza y pobreza extrema realizados este año por  la Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo (ENEMDU) que muestran cómo éstos valores se duplican (43.8% y 17.9%) en zonas rurales. A la vez, se calcula que 5 de cada 10 hombres acceden a un empleo pleno, mientras que 3 de cada 10 mujeres lo hacen a nivel nacional.

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Mientras esperaba la llegada de los ataúdes con los dirigentes indígenas fallecidos en la represión policial del miércoles, Mama Rosita, curadora de la Comunidad Ancestral del Toglla, dejó de lado los sahumos del círculo sagrado que estuvo pacientemente armando para dar una entrevista al medio comunitario Wambra.

Refiriéndose a las políticas neoliberales aplicadas por el gobierno, dijo: “nos afecta más que todo a nosotras mujeres y  madres, abuelas, porque ya no alcanzamos a dar el estudio, la salud, para la comida. Nos condenan con las medidas económicas, nos condenan con la deuda externa del FMI. ¿Si no defendemos ahora a nuestros hijos, qué vamos a hacer? Todos quieren que sean delincuentes y poca vida que tengan. Pero nuestros antepasados nos han dejado la doble herencia, con una porción de tierra y con una sociedad bien organizada. Así es mi comunidad y ese ejemplo he recibido desde mis ancestros. El conocimiento ancestral es una gran sabiduría, una gran formación”.

Con gran claridad explicó cómo las manifestaciones de la última semana no eran sólo una respuesta a la alza del combustible y las últimas medidas de ajuste. “El gobierno nacional nos está imposibilitando a nosotros” dijo, tratando de alzar la voz por sobre la multitudinaria asamblea indígena. “Nos está sembrando la mala voluntad y queriendo hacer pelear entre pueblo y compañeros. Ese no es un ejercicio de gobernabilidad. La gobernabilidad es la conversión, el entendimiento, el manejo económico, político y social. Nosotros como campesinos… todo lo que nos quitaron, la educación bilingüe, los que hacemos la salud indígena, los que hacemos la aplicación de los derechos colectivos, eso nos han quitado. Y nosotros estamos sobreviviendo.”

Antes de volver al ritual circular, aclaró: “no hemos perdido, estamos más reforzados, con sabiduría y con tranquilidad hemos salido adelante. No me cansaré, seguiré este ritual, con el fuego sagrado”.

Mientras el presidente Moreno dice que no dará marcha atrás a las medidas dictadas por el FMI, los pueblos indígenas organizadxs se mantienen firmes y dicen que no cesará el paro hasta que se derogue el Decreto 883, hasta que renuncie la Ministra del Interior y el Ministro de Defensa, quienes nombran como responsables de la represión y muerte de sus compañerxs.

Allá y acá

Semejante movilización nos puede parecer ajena en un país donde la población indígena y afrodescendiente es sistemáticamente invisibilizada. Casi que no hace falta el discurso racista y xenófobo, directamente se profesa la inexistencia.

Posiblemente por eso no sorprende que ningún medio hegemónico se acercó a la vigilia y ocupación pacífica del Ministerio del Interior llevado a cabo desde el miércoles por más de 20 mujeres indígenas de distintos territorios. Aun con la falta de respuesta por parte de las autoridades, las mujeres mantienen “la firme decisión de permanecer dentro de las instalaciones del Ministerio del Interior hasta tanto el señor ministro Rogelio Frigerio se acerque a dialogar”.

“El pueblo argentino debe empezar a asumir la plurinacionalidad de los territorios”

Las mujeres autoconvocados traen “denuncias, demandas y propuestas” para los territorios del país, y denuncian la violencia a la tierra, las mujeres y lxs jóvenes por parte del Estado “históricamente racista”. En un contexto electoral, las mujeres indígenas reclaman que ni el actual gobierno ni el que parecería estar por remplazarlo menciona las problemáticas de las personas indígenas y la agenda ambiental.

“El pueblo argentino debe empezar a asumir la plurinacionalidad de los territorios”, dice la dirigente mapuche Moira Millán. Interesante mensaje para incorporar, a un día del Encuentro de Mujeres, Lesbianas, Trans, Travestis, Bisexuales y No binaries más masivo de la historia, cuyo carácter plurinacional sigue en discusión hasta el día de hoy. Difícil identificarnos en una lucha que ni siquiera puede nombrarnos.

“¡Tenemos que estar hasta las últimas consecuencias! ¡No nos vamos a amedrentar! ¡Vamos a resistir!”, agita una dirigente indígena en la Casa de la Cultura colmada por la asamblea popular. Es un mismo mensaje, de la boca de las mujeres indígenas en lucha por los territorios y la vida.

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