16 julio, 2019

Revista feminista y popular

Opinión

18 junio, 2019

Línea de Fuga

Por Cyn Var

Mientras estoy girando sin parar dentro de los engranajes de la maquinaria productiva que utiliza mi cuerpo y mi mente como fuerza de trabajo para sostener instituciones, economías, relaciones, vidas, un gran organismo híbrido que funciona a pura energía bio(diésel) a la vez que chorrea aceite y escupe vapor todavía por sectores, siento que necesito detenerme. Descansar un momento.

Por lo que me tomo un respiro, alguien a quien amo mucho me acaba de compartir  el texto de “La bala” de Preciado, luego de leerlo no pude evitar soltar unas lágrimas. Si bien no puedo liberarme del sistema capitalista, porque tengo dos fauces que todavía dependen de mí  y debo alimentar (cinco en realidad si cuento a la gata, el perro y a mí) no me queda otra que entregar mi mente y mi cuerpo a cambio de salario para subsistir, pero no mi “alma”. Cuando la rutina agobia y por más que te guste lo que haces, llega un momento que repetir eso que te gusta tanto puede ser un poco cansador, aplastante y puede haber un día que no tengas tantas ganas de hacerlo. Y está bueno tomarse un respiro de vez en cuando, más si se te presenta la oportunidad de hacerlo y nadie sale perjudicade. Si se detiene la máquina por un rato, nada pasa. A esos respiros dentro de la matriz productivista me gusta decirle “líneas de fuga” (Guattari), “errores dentro de la matrix” o “sobre-estimulación de los parahipocampos”.

Mientras escucho No Shower de Rainbow Girls, pienso en “la bala metida” en mi pecho por un sistema que nos configura y nos moldea a su imagen y semejanza, donde ese ideal de ser humano lucha día a día por hacerse carne en todo rincón del planeta. Me pregunto sobre esa bala, ¿realmente te la mete alguien? ¿la generamos nosotres mismes acaso cristalizando de forma tal todo lo que nos reprimimos, nos reprimen, nos oprimen, nos censuran, nos invisibilizan, nos callan, nos ultrajan, nos violan, nos manosean, nos desgastan, nos mutilan, nos excluyen, nos matan? ¿es el universo contenido en el tamaño de una bala? ¿te la mete un Prometeo 3.0? ¿ te la mete dios? ¿te la mete luci? ¿te la mete laje? ¿te la mete la naturaleza? ¿te la mete tu mente?…

¿Por qué siempre hay que meter algo? ¿Por qué no pensar que se puede sacar, una y otra vez cosas de un vacío, de un agujero con sinfín de posibilidades?

¿Está todo contenido desde siempre? Crecemos como una hermosa semilla cual epigenética… ¿O todo es un eterno retorno? ¿Será que me encuentro mirando la nada contemplando el todo?  Es posible salir indemne de eso y no llenarse de horror y dolor. ¿Que la ira no te corroe el cuerpo?

Al leer el texto de Preciado donde quiere dar cuenta de lo que se siente ser homosexual, no puedo dejar de pensar si la homosexualidad es una orientación social que toda persona experimenta en algún momento de su vida e intentamos “enderezarla”, reprimirla, esconderla o cortarla de raíz. Si eso fuera posible.

¿Cómo pudieron pasar 25 años para volver a sentir esa sensación tan dulce de emoción, de nervios, de que el corazón galopara tan veloz como nunca antes me había pasado en mi corta vida a esos 11 años?

Pensando en todas estas memorias que me vienen de esa edad. No puedo apartar de mi cabeza el preguntarme ¿cómo acompaño a mis hijes en su crecimiento? ¿cómo estar presente cuando lo necesiten y no fallarles? ¿cómo fomentarles la autonomía y libertad emocional necesaria para que amen la vida a pesar de sus desventuras sin la necesidad de enmascararles la “realidad”? Lo que me recuerda este video:

https://youtu.be/3D5BorKyFfY

Volviendo a “mi bala”, según Preciado, su piel era color nutela y sabía y olía tan rico como avellanas.   O “es” todavía, ahora que lo pienso, nunca más la volví a ver después de la muerte de mi abuela.

Tenía el pelo largo, lacio y color azabache. Unos ojos marrones hermosos que me parecían que brillaban siempre que nos encontrábamos a jugar a las barbies con ella y con Vanesa.

Siempre inventábamos historias de amor entre las barbies que quedaban enteras, las tuneadas y desmembradas y el único Ken que había y tenía que interactuar con todas las demás barbies. Con mi muñeca y su muñeca siempre éramos amigas en las historias y nos terminábamos “peleando” por culpa de Ken.

Esos últimos veranos éramos inseparables les tres, jugábamos al elástico, a la escondida, a la mancha, al banco, al negocio, al doctor, con los patines, trepábamos los árboles del fondo de su casa, subíamos al techo de nuestras casas, caminábamos por las cornisas de la casa abandonada. Nos escondíamos entre los escombros, en lo que alguna vez habría sido un baño, una cocina, una habitación. Rompíamos vidrios con los pedazos de azulejos desparramados por todo el piso. Agrandábamos los agujeros de la pared a cascotazos. Nos perdíamos horas en ese universo paralelo, hasta que bajaba el sol y nuestros nombres sonaban a lo lejos en un eco gritón.

Jugábamos a ser grandes, nos escapábamos a la hora de la siesta a tomar helado a unas ocho manzanas de nuestra cuadra mientras caminábamos soles por las calles de Pompeya hasta la heladería más cercana. Sólo nos dejaban dar la vuelta a la manzana siempre. Alejarnos más de dos cuadras significaba ampliar nuestra mirada del mundo. Nuevas sinapsis se configuraban en nuestras mentes y automáticamente surgían nuevas ideas e hipótesis sobre gente que vivía en las cercanías.

Cuando mi abuela se iba a la casa de adelante a tomar mates, era nuestro momento de exploración, de abrirnos al mundo y romper las fronteras de “lo prohibido”.

Teníamos el club secreto de “las hustler”. Las habíamos descubierto en el último cajón del ropero antiguo de mi abuela. Creo que nunca voy a saber quién las dejó olvidadas ahí, alguno de mis tíos, mi primo, mi papá, mi abuela, no sé.

Ahora entiendo porqué querían venir a jugar a lo de mi abuela siempre. Y como estaba en mi territorio a mí me encantaba porque estaba como en casa y no tenía que medir “mis modales”. Podía ser yo. En cambio, cuando iba a sus casas había muchas reglas que respetar y lugares donde no se podía entrar. Todo estaba restringido o a la pieza del altillo en lo de Vanesa o en el fondo del jardín de lo de Paula.

Recuerdo sus labios suaves y carnosos. Sus tetillas hinchadas y triangulares con un color más oscuro en sus puntas. Mi pecho era plano, pálido como vampiro y escuálido como perchero en verano. Pero algo pasaba en mi cuerpo cuando el de ella se acercaba. Recuerdo el calor que sentía cuando su piel me rozaba. Toda mi piel parecía vibrar. El pelo largo, lacio y color azabache le caía por detrás de los hombros y le cubría toda la espalda.

Recuerdo también una vez que la fui a buscar a su casa para salir a la vereda a jugar y me hicieron pasar porque todavía “no estaba lista”. En verano podíamos dormir hasta tarde, y a ella le encantaba dormir hasta el mediodía. La abuela me condujo a un lugar de la casa donde nunca nos dejaban entrar a jugar.

Atravesé varias puertas, hasta que por fin pasé una tercera y me encontré mirando hacia su cama. Pude ver que estaba llena de peluches, posters y juguetes. Nunca había visto tantos peluches. Y eso que en mi casa tenía algunos y ya me parecían bastantes, pero no entendía cómo hacía para dormir con tal cantidad, ya que prácticamente no le quedaba espacio para sentarse en la cama.  Me distraje por un momento y escuché a su abuela que me dijo: ¡ya sale!-, mientras corría a atender el teléfono que sonaba.

Me intrigaba qué estaba haciendo y como ya no había “moros en la costa”me asomé a la otra puerta de donde venía su voz. Estaba metida en la bañera enjuagándose el pelo. Cuando la vi con sus cachetes rojos y las pestañas negras gigantes pegadas totalmente a sus párpados, nos reímos, en mirada cómplice, y me salpicó con agua. -¿Qué hacés?! ¡¡¡Salí!!!

Me quedé en la cocina esperando, mientras la tía me convidaba con un poco de queso y pan.

Volviendo a la metáfora que utiliza Preciado para elaborar su hipótesis sobre la homosexualidad, debo admitir que “me hace un poco de ruido”. No logro dimensionar a simple vista porque no me agrada.

Esa frase, como muchas personas suelen escribir en las redes cuando quieren hacer una crítica sobre algún tema que les interpela, me lleva a pensar también sobre qué tipo de crítica le quiero hacer a Paul. Si una para destruir, construir, contrastar, analizar, desarticular… puede ser intentar hacer una de tipo crítica objetiva y científica (¿puede serlo realmente?) o una de tipo crítica subjetiva y. Puedo hacer también lo que algunes llaman crítica impresionista donde  (se evalúa) la estética por sobre el contenido. O una crítica acompasada, la cual examina el ritmo y las fallas de forma metódica en un texto. Y luego tendré que decidir cómo tomar y recibir las contestaciones que se “opongan” a mi opinión. ¿Le llegará mi crítica a Preciado? ¿Entonces para qué la hago?

No sé cuál quiero hacer, pero sí tengo en claro que no me agrada que utilice una bala como metáfora para explicar una orientación sexual como la homosexualidad. Y les digo porqué. Pensaba en un artículo que leí sobre las metáforas el otro día donde decía que para E. Fromm, como también para los simbolistas franceses, el lenguaje simbólico es un lenguaje en el que el mundo exterior constituye un símbolo del mundo interior, un símbolo que representa nuestra alma y nuestra mente. Y me pregunto si será así, o al revés, donde todo lo que podemos conocer e interpretar de nuestro mundo interior es lo que nos enseñan, vamos experimentando y nos inculcan desde el lugar geográfico en determinado tiempo en el que aparecemos a la vida.

Entonces: O el mundo interior le da sentido al mundo exterior o el mundo exterior sólo nos “produce”, nos “construye” interiormente. Y otra vez asoma la puntita de mi obsesión tal vez. Creo que es un continuo ir y venir, como el péndulo, dónde necesitamos de lo “UNO” que sostiene y el peso de lo “BINARIO” cómo ilusión para que el movimiento de vaivén se produzca y la vida fluya. Y esta imagen triangular, donde hay un punto fijo que sostiene el péndulo para que el extremo se pueda mecer de un lado al otro, algunas personas propondrán que esa especie de triángulo plano continuara haciéndolo hasta el infinito, devolviendonos la imagen de un cono tal vez. Y al mismo tiempo haber once figuras más como esa en simultáneo. Y toda interpretación que nuestra mente y conciencia pueda hacer es parte de la trama, diversión, drama y tragedia misma de la vida, por decir algún tipo de ejemplo concreto. No sé qué tiene que ver con lo que vengo escribiendo, eso lo decidirán ustedes si les interesa o no. Pueden interpretarlo como un capricho sincrético o tan sólo un oxímoron de mi discurso.

Decía Fromm en el artículo que se (…)“distingue tres clases de símbolos: el convencional, el accidental y el universal. Sólo los dos últimos expresan experiencias internas como si fueran sensoriales, y sólo ellos poseen los elementos del lenguaje simbólico.

1-El símbolo convencional es el más conocido porque es el que empleamos en el lenguaje diario. Un ejemplo de este tipo de símbolo sería el lenguaje: el sonido m-e-s-a y el objeto mesa solo guardan entre ellos una relación convencional: nos hemos puesto de acuerdo para denominar así a ese objeto.

2-El símbolo accidental es una asociación de carácter personal, estos símbolos no puede ser compartidos con nadie: por ejemplo, alguien que lo pasó muy mal en una ciudad la relacionará ya siempre con un estado de ánimo depresivo. Pero no existe una relación intrínseca entre el símbolo accidental y la realidad que representa. Los símbolos accidentales aparecen frecuentemente en los sueños. (o en mis escritos).

3-El símbolo universal es aquel en el que hay una relación intrínseca entre el símbolo y lo que representa: el fuego, símbolo de voracidad, de cambio y permanencia al mismo tiempo, de poder y energía, de gracia y ligereza. Cuando usamos el fuego como símbolo, describimos con él una experiencia caracterizada por los mismos elementos que advertimos en la experiencia sensorial del fuego, una modalidad anímica de energía, ligereza, movimiento, gracia, alegría…

Para Fromm el lenguaje del símbolo universal es la única lengua común que ha producido la especie humana. Todo ser humano que comparte con el resto de la humanidad las características esenciales del conjunto mental y corporal es capaz de hablar y entender el lenguaje simbólico que se basa en esas propiedades comunes”(…)

Entonces ¿por qué nos empiezan a hacer ruido “las cosas”? ¿Será que la carreta viene vacía? ¿Será por la eterna discusión “Hace Ruido El Árbol Que Cae Cuando No Hay Nadie Para Escucharlo”? ó ¿Será porque hay todavía resabios de una constitución de un mundo simbólico universal machista, patriarcal y misógino que se asienta en dispositivos de disciplinamiento sexual cissexistas binarios y transexcluyentes?

¡Manzana!, me remite al “pecado original”, al sabor dulce de la de color rojo, del jugo que me chorrea por la comisura de la boca a cada bocado que le doy.

Volviendo al texto de Preciado, pienso en las francotiradores de Brasil, y como están justamente buscando y detectando con un arma con mira telescópica a personas homosexuales para darles con esa bala justamente, pero no al mejor estilo cupido, sino para dejarlos vacíos, sin aliento. Sin alma, sin vida, para que terminen bajo tierra o tal vez en algún fuego de un crematorio.

¿Qué provocó en mí la homosexualidad en ese entonces, hace más de un cuarto de siglo? ¿Qué cupido me flechó? ¿Qué francotirador me disparó su bala en mi pecho y me dio el fuego de Prometeo para ser homosexual?

Que mi ancestro nunca me hubiera confesado que era bisexual, que dios así lo hubiera querido, que tengo una falla en alguno de mis cromosomas, o como decía Sor Juana Inés de la Cruz tan sólo:

¿En perseguirme, mundo, qué interesas?

¿En qué te ofendo, cuando sólo intento

poner bellezas en mi entendimiento

y no mi entendimiento en las bellezas?

Yo no estimo tesoros ni riquezas,

y así, siempre me causa más contento

poner riquezas en mi entendimiento

que no mi entendimiento en las riquezas.

Yo no estimo hermosura que vencida

es despojo civil de las edades

ni riqueza me agrada fementida,

teniendo por mejor en mis verdades

consumir vanidades de la vida

que consumir la vida en vanidades.

 

O como proponía Tlaltecatzin de Cuauhchinanco con su canto al placer, al otre y la muerte…

CANTO
En la soledad yo canto

a aquel que es Ometéotl

… En el lugar de la luz y el calor,

en el lugar del mando,

el florido cacao está espumoso,

la bebida que con flores embriaga.

Yo tengo anhelo,

lo saborea mi corazón,

se embriaga mi corazón,

en verdad mi corazón lo sabe:

¡Ave roja de cuello de hule!,

fresca y ardorosa,

luces tu guirnalda de flores.

¡Oh madre!

Dulce, sabrosa mujer,

preciosa flor de maíz tostado,

sólo te prestas,

serás abandonada,

tendrás que irte,

quedarás descarnada.

Aquí tú has venido,

frente a los señores,

tú, maravillosa criatura,

invitas al placer.

Sobre la estera de plumas amarillas y azules

aquí estás erguida.

Preciosa flor de maíz tostado,

sólo te prestas,

serás abandonada,

tendrás que irte,

quedarás descarnada.

El floreciente cacao

ya tiene espuma,

se repartió la flor del tabaco.

Si mi corazón lo gustara,

mi vida se embriagaría.

Cada uno está aquí,

sobre la tierra,

ustedes señores, mis señores,

si mi corazón lo gustara,

se embriagaría.

Yo sólo me aflijo,

digo:

que no vaya yo

al lugar de los descarnados.

Mi vida es cosa preciosa.

Yo sólo soy,

yo soy un cantor,

de oro son las flores que tengo.

Ya tengo que abandonarla,

sólo contemplo mi casa,

en hilera se quedan las flores.

¿Tal vez grandes jades,

extendidos plumajes

son acaso mi precio?

Sólo tendré que marcharme,

alguna vez será,

yo sólo me voy,

iré a perderme.

A mí mismo me abandono,

¡Ah, mi Ometéotl!

Digo: váyame yo,

como los muertos sea envuelto,

yo cantor,

sea así.

¿Podría alguien acaso adueñarse de mi corazón?

Yo solo así habré de irme,

con flores cubierto mi corazón.

Se destruirán los plumajes de quetzal,

los jades preciosos

que fueron labrados con arte.

¡En ninguna parte está su modelo

sobre la tierra!

Que sea así,

y que sea sin violencia.

Fuentes ovejunas:

http://paroledequeer.blogspot.com/2014/05/homosexualidad-transexualidad-estamos.html

http://retorica.librodenotas.com/Recursos-estilisticos-semanticos/metfora-o-traslacion

http://www.objetivobienestar.com/critica-constructiva-y-destructiva-aprender-a-diferenciarlas_11481_102.html

https://www.altnzam.com/3-tipos-de-la-critica/

https://www.culturagenial.com/es/poemas-de-sor-juana-ines-de-la-cruz/

TLALTECATZIN / En la soledad yo canto .

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