6 diciembre, 2019

Revista feminista y popular

Opinión

15 febrero, 2019

El día que empecé la huelga San Valentiniana

Por Azul Verzura

14 de febrero y Argentina se tiñe de rosa y rojo. Corazones con chocolate y frases del amor ideal. Conmemoramos El día de los enamorados con regalos y colores que se tiñen de la significación entre la pasión y la femineidad. Nos volvimos más observadores de los detalles que el comercio de la mano del sistema capitalista nos quiere transmitir. Nos volvimos más críticos a la hora de consumir y sobre todo, de mandar un mensaje o identificarlo.

A esta altura de la historia, una gran parte del colectivo argentino comenzó a banalizar El día de los enamorados identificándolo como una estrategia capitalista con el único fin del consumo. Sí, en eso estamos de acuerdo pero ¿De qué hablamos cuando nombramos al capitalismo san valentinista?

Estamos hablando de otra arista del capitalismo. Hablamos del capitalismo patriarcal reproducido en la tele, las series, las publicidades  y en todos los negocios. A “nosotras” se nos regala chocolates y flores, aspiradoras, spas o maquillajes y a “ellos” una afeitadora, una caja de herramientas o perfumes. Es un “deber-ser” de la pareja que el 14 de febrero se festeje ¡Como si el amor tuviese un día para festejarlo!

Años atrás me generaba un poco de angustia o culpa no celebrarlo, no llegar acompañada a ese día tan increíble donde las almas gemelas se aman, y vos, que no tenes ninguna (quieras o no) te encontrás solita en tu casa mirando Pupl Fiction por décima vez (que demás está decir que no tiene nada de malo), “festejando” con tu televisor, imaginando cómo le darías su merecido a más de un “machito”.

Hoy las miradas de los festejos que antes sólo caracterizábamos como algo consumista, recobra un sentido que nace también de la des-patriarcalización de los vínculos amorosos (con todo lo que eso implica). A su vez, entender cuáles son las lógicas del mercado que nos incitan a sentirnos angustiades, necesitades de ser parte del sector consumidor, y por lo tanto, a reproducirlo.

¿Qué implica el 14 de febrero? ¿Cómo se festeja? ¿Cuál es el amor que nos están vendiendo?

A primeras horas del día de la fecha inauguramos El día de los enamorados o San Valentín con una pancarta en la Casa Rosada de una pareja heterosexual que nos vuelve a inculcar –luego de todo este proceso en deconstrucción altamente doloroso y brusco- al amor romántico encabezado por, nada más y nada menos, que Romeo y Julieta. No es inocente que dentro de esta imagen hetero-patriarcal del “amor” (un amor por demás trágico, donde todo es dolor y sufrimiento) nos inculquen los modelos que se deben seguir para cumplir con los estándares que la sociedad nos obliga(ba) a cumplir. Debemos destacar que dentro de esta historia de amor romántico milenaria –subliminalmente- nos siguen transmitiendo un mensaje altamente violento. Romeo y Julieta –el amor romántico al que Polka aspira todos los días- es la historia que nos enseñó, junto con todo un sistema que evoluciona a nivel tecnológico pero no ideológico, que debemos “morir” por amor, que el amor duele y requiere un sacrificio que hasta deba implicar nuestra propia vida.

Escribiendo esto, cuando nombro la “propia vida” me remonta a los datos analizados y calculados estadísticamente donde el 80% de los femicidios, transfemicidios y/o travesticidios ocurren dentro de la pareja. El otro porcentaje restante son dentro del círculo conocido de la familia o un desconocido.

¿Qué es el 14 de febrero entonces?

El 14 de febrero es el día donde las parejas monógamas cumplen el protocolo comercial y patriarcal de salir a la calle, publicarse en redes y comentar a los 4 vientos lo maravilloso que es estar en pareja. Lo lindo que es dedicarle un día entero a tu novie porque, únicamente, es el día de les enamorades. Claramente, desde mi punto de ver, debería entender al enamoramiento por fuera de lo que es una pareja. De más está decir que el enamoramiento romántico es eso que hoy queremos volver a significar y a darle un giro con perspectiva de género con igualdad y libertad entre ambas personas.

Es el día donde miles de “mujeres cis héteros” salen a la calle con sus agresores a cenar mientras hacemos que está todo bien. Miles de “mujeres” hoy, son “obligadas” por este “sistema” a subir una foto en Facebook declarando su amor verdadero y fiel, el cual al llegar la noche puede habilitar que sean violentadas en la cama. Miles de “mujeres cis héteros” reciben chocolates y flores pero mañana llaman al 144. Miles de “mujeres cis héteros” son etiquetadas en publicaciones de sus “agresores” llenas de corazones y brillos rojos, que dentro de dos días “él” puede volver a los golpes. Miles de “mujeres cis héteros” son las que van a estar brindando con su “agresor” pero el día después van a volver a no dejarlas ir a estudiar o trabajar.

No es un día cualquiera ni tampoco es muy distinto a las consignas por las que que luchamos en el #8M. Hay que seguir reflexionando.

¿Cuál es el amor que nos están vendiendo?

Nos están vendiendo el amor rosa, el amor romántico que la televisión milita y reproduce. Nos están vendiendo el amor eterno, fiel y debido, mientras bien sabemos que falla y no existe. Nos están vendiendo al sufrimiento como requisito excluyente del amor que se supone real. Nos venden como propiedad de un otro (varón cis heterosexual machista reproductor del patriarcado) con celos, golpes y puteadas como metodología disciplinadora.

No es una huelga en contra del amor. No se confundan. Es una huelga contra el amor que nos venden. Es una huelga de reflexión y concientización para todas las parejas que se encuentran inmersas en este círculo “tóxico” y consumista.

El amor no se vende ni se compra. El amor no son golpes, no son violaciones, ni abusos. El amor no es un insulto. El amor no es una mentira ni límites de cómo estas vestida. El amor no putea, no empuja y tampoco amenaza.

Construyamos un amor donde la libertad no se explique ni se reclame. Aprendamos a construir vínculos amorosos con respeto, libertad y responsabilidad emocional. Construyamos un amor donde no tengamos la obligación de proyectar hijxs, casamiento o vivienda compartida. Construyamos un amor compañero donde la justicia social y los derechos siempre estén de nuestro lado.

El amor es amplio, diverso y sano. Somos la generación donde al amor no nos tiene que doler. Donde el amor está en todos los sectores, donde el amor es expresado en compañeres de militancia, en amiges de toda la vida, en un libro o en tu mamá.

La violencia no se negocia. Compañere, si duele, rajá.

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