23 marzo, 2019

Revista feminista y popular

Opinión

18 diciembre, 2018

A veces no entiendo qué es primero, si el huevo o la gallina

Por Cyn Var

Voy a hablar de tres películas que representan tres tipos de “estadios” de los feminismos más visibles para mí. Si no las vieron no sigan leyendo esta nota porque cuento el final de cada una de ellas porque me parece necesario analizar también.

Las películas son:

Roma (Mexicana) de Alfonso Cuarón (varón cis heterosexual “orquesta” que la dirigió, escribió, co-fotografió y co-produjo, no le quedó nada por intervenir y controlar… parece ¿no? Casado con una ecologista y vive en Inglaterra, pero piensa mucho en su país de origen por lo visto con amplia trayectoria en el rubro).

Mary Shelley (Saudiana) de Haifaa Al-Mansour  (primera directora mujer cis heterosexual de su país. Su primera película fue Wadja –la bicicleta verde-).

Las Hijas del Fuego (Argentina) de Albertina Carri (mujer cis lesbiana directora, guionista y productora, hije de montoneros, vivió de muy pequeñe con tan solo 4 años la dictadura argentina. Como cada una de sus historias personales que atraviesan sus películas es criticable, maravilloso y sublime todo a la vez).

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Anoche vi con mi hija de 9 años Roma y cuando terminó me dijo, “me gustó ma, pensé que Cloe se iba a ahogar con los nenes en el mar… ¿a vos?”  y me quedé pensando… hubiera sido inesperado ese final ¿no? Pero le contesté que no me gustó mucho y me preguntó porqué. Le empecé a contar esto que voy a escribir y me dijo bueno chau ma, hasta mañana que descanses… “hasta mañana amor”, le contesté. Cada cosa a su tiempo, ¿no? Une tiene que aprender a dar y recibir hasta donde conviene consensuadamente. Está buenísimo que cada une pueda elegir libremente cuándo. Pobre la xadre que le tocó…

Ahí quería ponerme a escribir esto pero estaba tan cansade que me venció el sueño. Pero a la mañana mientras me bañaba seguía pensando en la película y se me sumaron estas otras dos. Las hijas ya la tengo como referente transfeminista, y el sábado vi la de Shelley y me pareció que seguía representando al feminismo blanco de los 70, ese que por ahí nombra a las disidencias en los títulos de los eventos pero después o casualidad nunca pueden asistir “las disidencias”. Y con Roma me pasó que no me gustó porque sigue reproduciendo el sistema capitalista patriarcal colonial cristiano a la perfección, aunque intenta ser como un inicio de feminismo donde la persona (mujer cis heterosexual) que inicia su camino feminista entiende que está sola y no debe depender de nadie (en este caso de un marido como de un patrón, un dios). Será que no me gustó para nada estar en ese lugar en mi pasado (ni ahí con tantos privilegios de clase, pero suficientes).

Entonces una de las protagonistas, Sofía, descubre en la película su situación de opresión a través del engaño, el hastío, el esperar un cambio que nunca llega. El director pone de protagonistas a dos mujeres en situaciones totalmente diametrales por la clase. Refleja un México de los setenta que para nada es el México de hoy. Me encantaría poder ver una historia de amor por ejemplo entrelazada con las zapatistas, que me narre, relate un día en la vida amorosa de una zapatista.  No que sigan reproduciendo al mejor estilo Fellinesco la vida de la clase alta, me hizo acordar un poco a la Ciénaga de Lucrecia Martel.

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¿A donde voy con esto entonces? Empecemos el juego, voy a nombrar:

Roma

Reproducción del sistema heterocisnormativo patriarcal colonial. Acá un director pone de protagonistas a una mujer blanca y una mujer originaria ambas cis heterosexuales, traicionadas por el varón, muestra a una mujer blanca de clase alta profesional que se codea con “los gringos” (y toda su cultura) pero oprimida también por ellos a la vez que Sofía traslada esa opresión por medio del trabajo a Cloe (amo-esclavo). Un feminismo que sigue siendo jerárquico y no puede desentenderse del peso del poder económico, de clase, de accesos a un capital cultural importado. Lo comparo con un feminismo que muestra la famosa “sororidad” desde el interés, desde la posesión, desde la vara de la moral cristiana del sacrificio. Donde una mujer blanca empodera pero hasta ahí a una Cloe -no te doy la libertad de que te hagas un “aborto” por ejemplo, ni siquiera la nombro la posibilidad-. Te traslado a ti toda mi carga moral. Nunca te pregunto qué querés hacer porque se de ante mano lo que necesitas.

El final: Lo que no me gustó del final de la película es una Cloe, ascendiendo por la escalera en ese plano hacia el “cielo”. Me dejó sin sabor, es como cambiar la figurita (Jesús por Cloe), la moral cristiana plantea este vivir en el sacrificio, y en vez de la mujer blanca cis clase alta, la que se debería sacrificar por su nueva vida independiente no lo hace, luego de alcanzar ese “conocimiento”sigue sin habilitar caminos para que otras personas empiecen el suyo por ahí.

No es que Sofía termina preguntándole a Cloe si quiere empezar a estudiar, si quiere más tiempo libre para ella y ésta tiene una nueva oportunidad de empezar de cero su vida, sin patrona, etc. No, es como que termina siendo la “buena” de Cloe, que se sigue sometiendo a la opresión de ser “mensa” e indígena y la enaltecen y la ponen en un pedestal ficticio como subir una escalera a lavar la ropa sucia de otres. Me pregunto dónde quedó la mirada política y feminista en esa película, y me acuerdo del director, claro.

Mi final: Que se hayan ahogado como dijo Sofi, Cloe y la descendencia del hombre blanco en el mar. Ese me parece un final mucho más poético ya que de películas estamos hablando.

Mary Shelley
Reproducción del feminismo blanco de los 70. Acá la directora saudí, que busca triunfar en el resto del mundo, ya que lo hizo tan bien con su ópera prima, piensa estratégicamente cómo va a ser su segunda película feminista para que llegue al resto del mundo y termine por ejemplo en una plataforma como Netflix de distribución masiva. Presenta un melodrama británico literario (y eso siempre garpa) así que muestra una protagonista feminista y la sitúa en Europa occidental, reproduciendo la cultura blanca noreuropea donde la mujer se convierte en la heroína que lucha contra todos los hombres de su entorno y para ello debe ser la primer camada de feministas que ejercen “violencia”. Mover las estanterías para que el hombre se corra y ella ocupe su lugar. No busca una transformación estructural del sistema capitalista predominante sino que se conforma con ganar la carrera competitiva, como se ve también en la bicicleta verde. Es la mujer empoderada que está empezando a descubrir su deseo, pero que a la vez le cuesta soltar todo el mandato patriarcal recibido, aunque este mandato patriarcal es crítico y reflexivo pero no alcanza para liberarla del todo. Se descubre en una “sororidad” de cuidado, todavía en un nivel maternal. Le cuesta a esta feminista “matar a sus criaturas”, sigue bajo el peso del mandato de la maternidad con culpa. Empieza a liberarse del dios, recorre senderos del amor más horizontales, no asimétricos. Exige el mismo nivel de compromiso.

El final: Termina feliz, como todo drama romántico al estilo shakespereano la feminista termina siendo reconocida por su “varón cis heterosexual neomachista”.

Mi final: Que Shelley hubiera conocido a una editora de “mala muerte” que le publique su texto y para ello tuviera que seducirla o se enamorara si quieren para seguir el hio romántico y terminara descubriendo su bisexualidad.

Las hijas del fuego

Representación del transfeminismo en la cotidianidad. No es poco que le directore sea disidente, lesbiana para ser precisa, y si no me equivoco. Presenta una pluralidad de personajes, disidentes en su mayoría y un solo personaje que representa la heterosexualidad. No excluye pero la lleva a la minoría. Da vuelta la tortilla. Es totalmente inclusiva, fluye con los deseos de sus protagonistas que van rotando constantemente frente a los distintos planos visuales, no hay una sola protagonista, sino que se mueven en auténtica manada, hay una comunión consensuada que deja de ser “sorora” porque se desprende de una “hermandad maternal” sino que se muestran vínculos afectivos y/o sexoafectivos libres, maduros, responsables de sí mismes y para con otres.

El final: Termina en una maravillosa paja feminista donde nos deja pensando que siempre el deseo es propio, si bien es de cada une, cada une elige con quién compartirlo y disfrutar en comunión. Somos miles de fueguitos por la vida, que se acercan o se alejan y cuando se acercan provocan fogatas, hogueras hermosas, lo importante es no incendiar el bosque ni extinguir a otro fueguito, sino mantener nuestro fueguito encendido lo que dure el campamento.

Mi final: No le cambiaría nada, me siento muy identificade con él.

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Si bien es una nueva forma “poética” de estar en el mundo, para mí representa, “la forma feminista/transfeminista ideal”, pero no porque sea abstracta al estilo platónico, sino porque muestra un panorama encarnado donde hasta ahora nadie le puso imágenes, ni formas, ni fondo para mí tan bellamente. Todo lo que tenemos del transfeminismo son palabras, textos y más letras. Ferias que se terminan convirtiendo en reproducciones consumistas.
Las hijas es un MODO de estar con el mundo, como dice Diego Brodersen en el final de una crítica de Página/12 en base a un film de Rosa Von Praunheim, “no es perversa la imagen, perversos son el contexto y la mirada”, para mí que sea “porno” es una metáfora de los vínculos feministas que necesitamos, lo que representa el porno y pensar también el posporno de paso es el goce explícito que proviene de la acción y no de las palabras.

Es necesario darle libertad a los discursos y preocuparse cada une por la acción en concreto que hacemos cada día para viralizar, contagiar su feminismo. Y puede haber una clave en el rol, en el espíritu de cada une de les protagonistes de la peli, cada une de elles encarna para mí alguna cualidad de esa teoría transfeminista interseccional, la cual Carri también accede por la historia que le precede, por cómo se formó, por todo lo que vivió, por sus vínculos, su entorno, por más que haya mucha gente que lo practique y diga que no necesita leer a ningún autor para hacer porno. Totalmente de acuerdo con eso. Es con la precisión de escenas que me hipnotizan tal cual conejo que elige Albertina mostrar en la película. Son vínculos de respeto, de cuidado horizontal, de reconocer emociones contradictorias, de actuar político, de entender este actuar también como un accionar ficcional que según el contexto responde de distintas maneras, más “violentas” si se quiere, más “suave” otras, con distinta intensidad diríamos en palabras de Deleuze dentro de la misma trama existencial que nos atraviesa a todes en ese específico momento.

En mi caso poder leer esta película en clave feminista y no punitiva (moral) me llevó 36 años, un abandono paterno, varias muertes de mi entorno, violaciones en mi familia, un aborto, muchas rupturas elegidas, tres separaciones importantes, dos hijes, una carrera docente, otra universitaria, lectura filosófica, salir de varios armarios, amistades, muchas equivocaciones y contradicciones con mi deseo. Tuve la posibilidad y herramientas a cosas que no todas las personas acceden. Sumándole a todo eso que siempre tuve las necesidades básicas cubiertas y soy blanca, de clase media. Privilegios que reconozco y trato de darle el mejor uso posible, tratando de escuchar lo que necesita mi entorno en principio que es mi espacio concreto de acción. Y de ahí que se expanda… a donde me de el cuerpo.

No es fácil salirse del sistema patriarcal capitalista misógino, por más redes que creamos, necesitamos del dinero para subsistir mínimamente. Sino nos tenemos que ir a vivir a una comunidad apartada donde se consuma lo que se produzca en la tierra y volvernos “menonitas” por ejemplo. Pero todes vamos por los regalitos de fin de año por más “naturales” que sean…

Justamente eso es lo que tenemos que pensar para mí, cuáles son los modos de actuar ya una vez instalado el #ahoraquesinosven y #nonoscallamosmas. ¿Cómo hacemos para que la perspectiva feminista (transfeminista) se vuelva viral, se contagie, penetre en cada institución? ¿Cómo nos cogemos al patriarcado y hacemos que le guste?

Tal vez la transformación está en les cuerpes de les pibis, en sus acciones y discursos que van a ir calando las costras.

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