18 enero, 2019

Revista feminista y popular

Relatos

17 diciembre, 2018

VIOLADOR

Por Yanina Garin

Ayer salió un violador a hablar en la televisión desmintiendo la denuncia que lo incrimina. Le dieron un micrófono para que hable y no le hicieron demasiadas preguntas capciosas. Actuó y realizó pausas dramáticas cuando así lo creyó conveniente. Ayer un violador se proclamó inocente sentado cómodamente en sus privilegios. Nos avisó que estaba muerto… ni se imagina lo que es ser abusado, empalado y asesinado como si lo saben las víctimas de los femicidios con los que desayunamos cada mañana.

Sin embargo, el morbo mediático todavía insiste en preguntar detalles, horarios, color y tipo de ropa de la mujer violada atada-amatambrada dentro de una bolsa de basura. Los medios de comunicación funcionan como un espejo del patriarcado, que refleja aquello que les conviene para mantenernos en casa, refunfuñando en el sillón, tomando partido de las causas desde la cama y por sobre todo creyéndonos aptes para opinar de cualquier cosa.

La sociedad toda ha sido configurada genéricamente de manera androcéntrica. Es decir, el hombre es el punto de partida y de llegada, el centro desde el cual se medirán el resto de las cosas. Esto nos ha llevado a perpetuar relaciones desiguales entre hombres y mujeres, donde asumimos que los varones son seres similares a una bestia que necesitan satisfacer determinadas necesidades fisiológicas masturbatorias o sexuales. En su discurso el violador se autoproclama como un ser benévolo que evitó tener relaciones con una piba de dieciséis años que se le insinuaba sin escrúpulos. Esto no nos resulta extraño en lo absoluto, el cuerpo femenino ha sido sexualizado desde su más tierna infancia, lo cual históricamente ha habilitado a la sociedad a ver a las mujeres como un objeto sexual de consumo sin importar la edad de las mismas.
Al mismo tiempo que provoca espanto e indignación ver al violador hablando de lo que para él no ocurrió, me parece interesante que nos detengamos un momento a analizar su discurso: ¿Qué lo hace sentirse tan impune?

No importa el nombre del violador, importa cómo fue que ese tipo se convirtió en lo que es hoy. Nos interesa cómo se construyó ese sentido común que le permite llevar adelante sus deseos a como se dé lugar y si es necesario en contra de la voluntad de las personas. Nos incumben las prácticas machistas que se encuentran cifradas en el inconsciente colectivo que hemos tejido sin saberlo, y que ha permitido la reproducción del orden social que nos ha sometido durante años a naturalizar las situaciones de acoso y abuso.

Hoy la lucha cotiza en los medios y alrededor de ella hay un montón de machos revueltos que no saben qué más hacer para conservarse y mantener agarradito alguno de todos los privilegios que van a tener que soltar. No creemos en el interés repentino de algunos programas y seres nefastos que utilizan al feminismo para vender. Pero de todos modos tomaremos ese lugar para alzar la voz y así evitar que vuelvan a ser la mierda misógina de siempre. Porque hoy lo único que importa es que todo lo que estamos desarmando no vuelva a enredarse nunca más, que no quede ni un espacio donde se reproduzca la violencia machista, que no criemos más machitos violentos, y que todas las personas que han ocultado abusos en un silencio desgarrador puedan en algún momento salir a gritar a la calle que no nos callamos más.

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