24 abril, 2019

Revista feminista y popular

Opinión

25 octubre, 2018

La pornografía es la teoría, la violación la práctica

Por Débora Aylén Pérez

Nos hicieron creer que la pornografía es ficción, que representa las más íntimas fantasías que cualquiera pudiese tener, cuando en realidad la pornografía es una de las herramientas más hábiles del patriarcado para fomentar una sexualidad donde el varón disfruta a costa del sufrimiento de la mujer.

Si bien la pornografía no es sexo, tampoco es ficción, ya que ésta utiliza mujeres de verdad, las cuales son humilladas, violadas y violentadas de todas las maneras posibles en un set de filmación para luego ser vistas por varones excitados ansiosos de eyacular con violencia sexual explícita hacia la mujer. Las fantasías dejan de serlas cuando salen de tu cabeza y toman vida.

Lo que hace la pornografía es tomar cualquier situación de violencia y convertirla en un acto sexual en el cual la víctima (mujer) nunca va a sufrir lo suficiente como para no gustarle. Ésa es la enseñanza del porno: ¡humillala, golpeala, hacé que se atragante, que vomite, que sangre, a ella le va a gustar de todas formas, no importa lo que diga, vos mandas, sos el macho y tenes derecho de disfrutar!

Lo podemos comprobar claramente al observar que no hay ni un sólo hecho histórico aberrante que no haya sido tomado como temática para alguna escena pornográfica, el holocausto nazi, las refugiadas de Siria, etc.

La pornografía normaliza y erotiza la violencia hacia la mujer, utilizándola sólo como un mero objeto que otorga placer con su cuerpo y su dolor. No es casualidad que lo más buscado en páginas porno sean violaciones, las hay de todo tipo para que el varón pueda elegir libremente cuál es la que lo excita más: violaciones en grupo, violación intrafamiliar, en cualquier lugar que puedas imaginar, en un salón de clases, en un baño, en un callejón, violaciones de negras, blancas, latinas, niñas, embarazadas, cualquier clase de mujer que puedas imaginar para que no te quedes con las ganas de imaginarlo, ellas están todas ahí, tan sólo a un click de distancia!

Si lo ves inofensivo hasta ahí, pensemos en la posibilidad de que alguna vez el varón no se logre saciar tan sólo con verlo, y si luego de ver tanto porno, le nacen las ganas de salir afuera y hacer todo lo que vio en el porno, con alguna o muchas mujeres ¿Qué tiene de malo si ellas parecen disfrutarlo? Y las que no, qué importa, son sólo un objeto sexual y el varón tiene necesidades, para eso están las mujeres.

¿Lo ves exagerado, imposible? Pasó muchísimas más veces de las que pueda mostrarte con noticias, porque no sólo pasa en un callejón o en la vía pública, las hay dentro de los hogares, dentro de relaciones estables, de matrimonios, en todo lugar donde puedas imaginar, ja, como en el porno, ¿casualidad?

No dejemos que el posmodernismo nos haga creer que esto se puede cambiar y convertir en algo feminista, el porno va a seguir siendo porno por más “exótico”, “diverso” o “inclusivo” que sea, y éste no tiene NADA de feminista, no te dejes engañar, que no te disfracen la misoginia con liberación sexual, que el rechazo hacia la pornografía no te convierta en “puritana”, “reprimida” o “antisexo”, el empoderamiento femenino es todo lo contrario a la violencia sexual, despertá y rebelate mujer, decile NO al porno.

La cultura pederasta de la pornografía implica amoldar a los varones para que eroticen rasgos infantiles en las mujeres y enseñarle a las mujeres a mantenerse para siempre jóvenes a costas de no agredir la sensibilidad de los hombres.

La pedofilia y pederastía no es algo tan despreciado como creemos, más aún si nos centramos en el mundo de la pornografía, no es una opinión sino una realidad y sólo basta con entrar a cualquier página porno y fijarse lo más buscado.

Ej: Pornhub: adolescentes (teen), apenas legal (barely legal), niñas (girls) que en uniforme escolar actúan desde “manipulando vírgenes” hasta un “incesto padre-hija” o “profesor-estudiante”.

Gracias a la estética requerida para ser una actriz pornográfica válida y exitosa, como la depilación obligatoria de axilas, piernas y zona púbica ( }es de cuerpo completo mejor aún) y cirugías como la labioplastía que consiste en cortar los labios menores al tamaño idealizado por el porno, o la himenoplastía la cual restaura la estrechez vaginal de una “virgen”.

Los hombres pueden eyacular una y otra vez viendo a mujeres que lucen como menores de edad, sin ser penalizados o estigmatizados de alguna manera, ya que no están solos, no son minoría y su “orientación sexual” no es tabú, es sólo otra manifestación del deseo colectivo de los hombres de doblegar a las mujeres en su lucha por mantener la supremacía masculina a cualquier precio.

Lamentablemente la pedofilia actualmente es más vista como una orientación sexual en vez de ser tomada como lo que realmente es, un delito y un reflejo de la cultura de la violación auspiciada por la pornografía, la hipersexualización del cuerpo femenino y la erotización y romantización de la violencia ejercida contra la mujer en todo su esplendor.

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