18 enero, 2019

Revista feminista y popular

Notas

5 octubre, 2018

EL FEMINISMO LE HACE FRENTE AL NEOLIBERALISMO

Por Juliana Szerdi

El Foro Feminista No en nuestro nombre, realizado el 1 y 2 de octubre en Capital Federal, le hace frente a la reunión del W20 que se da el marco de las actividades oficiales de cara a la cumbre del G20. Este Grupo del que participa la Unión Europea y 19 países, tendrá sede en nuestro país y va a juntar a los representantes del poder transnacional y las grandes corporaciones para debatir y acordar políticas frente a los desafíos mundiales.

Desde la articulación de organizaciones territoriales, movimientos sociales, colectivas feministas, colectivas LBGT, sindicatos, experiencias de sindicato de base, partidos políticos, han puesto de pie al Foro Feminista, como un espacio transversal de lucha contra el FMI, contra el endeudamiento y contra el ajuste.

Esta espacio de unidad inauguró su primer Foro el año pasado en la Facultad de Sociales de la UBA, donde se realizaron charlas, asambleas, feria de la economía popular e intervenciones artísticas, haciendo foco en las políticas de libre comercio planteadas por la Organización Mundial del Comercio (OMC).

En esta oportunidad, el Foro se llevó a cabo en la plaza frente al Congreso, donde se montó una carpa para los conversatorios y también una feria con puestos de productoras de la economía popular. Las charlas se organizaron bajo los nombres de Cuerpo y territorio: las luchas por una vida digna; Discutiendo los ejes del W20 en la profundización neoliberal; y Violencia económica, ajuste y deuda. Allí disertaron mujeres, lesbianas y travestis de diferentes procedencias geográficas e identidades políticas.

Reviradas conversó con una de las organizadora del Foro Feminista, Flora Partenio, que es integrante de la Cátedra libre Virginia Bolten y de la Red de Feministas del Sur Global Dawn.

¿Cuáles son los peligros de los planteos del W20?

En principio hay que pensar la agenda general del G20, que es un estado de alerta para nuestros países ya que impulsan políticas de avance de la neoliberalización de la economía, y una tendencia a la baja de las normativas laborales y ambientales. Hay tres puntos sensibles para marcar. Uno, la discusión sobre el futuro del trabajo, donde se plantea una inclusión precaria y de endeudamiento, y por eso nosotras decimos que en ese futuro de trabajo no queremos ser incluidas. Otra de las cuestiones tiene que ver con los ejes que está tocando el W20, que es un grupo que eleva recomendaciones al G20 pero no quiere decir que serán tomadas en cuenta, es no vinculante. Y en ese sentido nos parece muy importante decir que los cuatro ejes que toma el W20 son centrales para la vida de cualquier compañera: inclusión laboral, desarrollo rural, inclusión digital e inclusión financiera. Ahora, ¿en que términos los están tomando? Invitan a los CEO’s, a los grandes referentes de empresas transnacionales para discutir esto. Por ejemplo, sentar en la mesa de desarrollo rural a un referente de coca-cola, o discutir la inclusión laboral de las mujeres con la empresa Uber. En ese contexto nosotras decimos no nos interesa es agenda, no nos representa. Por otra parte, hay un manejo interesante del discurso, que es una apropiación del discurso de los feminismos. Hablan de empoderamiento para acceder a créditos, para endeudarse. Pero la toma de microcréditos en América latina ya demostró su ineficiencia para combatir la pobreza de las mujeres, es más, las mujeres terminaron sobre endeudadas. En ese contexto es que nostras decimos “no, en nuestro nombre”.

¿Cuál es la crítica que hacen desde el Foro al emprendedurismo?

Las mismas mujeres que lideran el W20 se presentan como mujeres emprendedoras. Si la vemos a Susana Balbo, una bodeguera, de los sectores altos, terratenientes, que se presenta como una emprendedora exitosa. Esa figura no nos representa para nada. Y al mismo tiempo, nuestro gobierno está impulsando estos programas de emprendedurismo. Entonces, la crítica fundamental es que está en las antípodas de la economía popular y social, de la tradición de cooperativismo que hay en la argentina, mismo de las experiencias de autogestión que fundaron los sectores trabajadores tomando fábricas y volviendo a las cooperativas.

¿Cuáles son las experiencias caminadas que vienen resistiendo al recrudecimiento de las políticas neoliberales?

En principio, un fuerte carácter internacionalista del movimiento feminista. El feminismo viene diciendo no al G20 y a estas políticas comerciales. Pero también tenemos memoria histórica de lo que fue el ALCA acá en la Argentina, la misma Diana Sacayán y Norita Cortiñas estaban ahí al frente en Mar del Plata luchando contra el ALCA. Esto también implica que esta lucha es salir a discutir la agenda económica, las políticas de ajuste. Y en ese sentido las respuestas que se están dando son en una doble dimensión: por un lado fortalecer las experiencias de economía popular, tratar de multiplicar las experiencias de autogestión. El feminismo es una prueba de eso, nuestro Encuentro Nacional de Mujeres, las ferias populares, las compañeras campesinas en los territorios que producen y venden desde la agroecología en espacio de comercio justo. Y por otro lado, la crítica contundente que se hace realizando estos foros, participando en espacios con carácter internacionalista, como ejemplo el Foro Social Mundial que fue este año en Brasil, y mismo el Paro Internacional de Mujeres del 8 de marzo. Son diferentes mojones donde nos vamos encontrando y donde también vamos articulando luchas, como con las compañeras de Brasil que están padeciendo lo mismo que nosotras acá.

En ese sentido, la semana pasada las feministas coparon las calles de Brasil contra el candidato a la presidencia, Jair Bolsonaro…

Creo que es una muestra brutal de cómo está avanzando el fascismo en América latina, el ataque a la democracia. Pero que al mismo tiempo muestra que en las calles están las feministas y que hay una potencia muy fuerte que se va alimentando. Cuando nosotras llegamos a la vigilia por el aborto, ellas venían de estar en las rutas contra las leyes de allá y también para pelear por el aborto. Creo que la clave está en seguir internacionalizando nuestras luchas y me parece que en este momento en Brasil la fuerza más potente es la de las mujeres, las trans, las lesbianas, que están saliendo a enfrentar el fascismo.

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