24 abril, 2019

Revista feminista y popular

Opinión

14 septiembre, 2018

Lo personal es político

Por Evelyn Sena

El mito de la pasividad erótica condena a las mujeres a sentir su cuerpo como ajeno, a no tomarlo como propio, al no tener registro de sus deseos, no buscar sus placeres: simplemente ser para otro.

“Cuando una mujer dice el sexo es una categoría política puede comenzar a dejar de ser mujer en si, constituyendo a la mujer en mujer a partir de su humanidad y no del sexo”, dice Roque Dalton en un fragmento de Para un mejor amor.

La reflexión sobre el logro efectivo de mi placer sexual comenzó en el Encuentro Nacional de Mujeres del año pasado en Chaco, en la comisión “Sexualidades”, en colectivo, escuchando experiencias de compañerxs de todo el país, charlando sobre un tema tabú para mi, instituido desde los cuatro años, cuando empecé el colegio católico. En ese momento pensé PARA PARA, eso también me pasa a mi y me pasó.

“La diferencia de sexos brilla mucho mejor en la profunda noche amorosa cuando se conocen todos esos secretos que nos mantenían enmascarados y ajenos”, sigue el poema.

Desde ese día de debate, después de escuchar que compañeras hablaban con su pareja de este tema, que la relación sexual se terminaba solo cuando él acababa, de las relaciones de poder en lo personal, del control de él sobre la situación… Repienso todos mis encuentros sexuales, trato de explorar un poco más mi sexualidad y conocerme. Tratando de romper las opresiones sobre mi y los demás también.

Esa opresión no solo atraviesa las relaciones sexuales en si, sino, lo psicológico, lo que hago, lo que digo, como me autopercibo, la manera de relacionarme, y cómo me sitúo en la vida, en lo social, en lo cultural. Porque eso es la sexualidad, una dimensión constitutiva del ser que abarca toda nuestra existencia.

Esto también esta relacionado con el mito del amor romántico, el cual se basa en la idealización de la pareja como garantía de felicidad (media naranja), unión donde uno deja de ser dos para ser uno, un ideal de igualdad que contribuye a ignorar la desigualdad social en la entrega amorosa, ya que implica que las mujeres posterguen sus metas y proyectos personales por la entrega total al otro en nombre del amor.

Hasta que la muerte nos separe / No te vayas, sin vos me muero / Los que se pelean se aman

¿Cuántas veces hemos escuchado y/o dicho eso?

La hermandad sorora es la base para construir la libertad de lxs cuerpxs. “Nuestros corazones presienten y sienten ese olor a libertad que supone este camino llamado Feminismo”.

Pensemos entre todxs una forma de relacionarnos sin posesión. Que el amor valga la alegría y no la pena.

“Yo soy fruta completa, no busco media naranja, no soy puta ni soy santa, soy lo que me da la gana”(Rebeca Lane, canción Mujer Lunar)

-No hace falta que me vengas a buscar, príncipe azul, me despiertan mis compañerxs con una birrita.

Atte: La Bella Durmiente.

Gracias por leer hasta el final, me inspire por una revista de Amaguaña “Las pibas andan diciendo”.

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