24 abril, 2019

Revista feminista y popular

Notas

15 agosto, 2018

LXS JÓVENES HACEN HISTORIA. SERÁ LEY!

Por Rocío Battista y Nahir Magalí Blanco

Cincuenta y cinco días después de que la Cámara de Diputados aprobara el proyecto de ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE), el Senado avaló la naturaleza clerical y patriarcal de la democracia capitalista argentina, con discursos agraviantes contra las mujeres, apelaciones a creencias religiosas y mucha desinformación. Pero a pesar de este resultado, las jornadas del 8 y 9 de agosto en las calles no solo dejaron la garantía de que la demanda por el aborto legal, seguro y gratuito no muere en los recovecos de un Congreso que ignora la voluntad popular, sino también de que la juventud encendió una luz verde que pregona un futuro feminista.

Entre las eventuales ráfagas de sol y la lluvia inminente, el compromiso social se hizo escuchar a gritos. Y esas voces que sonaron más alto fueron las de lxs jóvenes que se apropiaron de las históricas demandas del movimiento de mujeres, lesbianas, travestis y trans por la ampliación de derechos. Ese movimiento que la periodista Luciana Peker denominó como “la revolución de las hijas” penetró en cada rincón de la sociedad. Lxs adolescentes introdujeron el debate en las escuelas, en las casas, en los centros de estudiantes, en los grupos de WhatsApp. Salieron a las calles y salieron por televisión. Resistieron al agua y al “no” de la Cámara Alta, pero conscientes de que éste es un camino que recién comienza.

Micaela (20) y Valentina (15) son primas que concurrieron juntas a gritar por una misma causa. Ambas concordaban en que tenían que estar ahí para luchar por sus derechos, “por lo que (les) corresponde”. En palabras de Valentina: “vine a defender lo que algún día ayude a muchas personas”. Asimismo, recordaron la historia que logró contar su abuela gracias al debate instalado en la sociedad: “ella tuvo que abortar para poder sobrevivir. Había tenido problemas con su anterior embarazo, entonces perjudicaba su vida y la de su posible bebé”. Micaela agregó: “fue acompañada por la familia, por mi abuelo, pero tuvieron que pagarlo e igualmente fue de forma clandestina”.

En medio de los bombos y con entonación firme, Valentina se empapó de política y se refirió a los funcionarios públicos: “recién estábamos viendo que la mayoría de los Senadores del Pro están en contra. Entonces, quizás para unas próximas elecciones, donde podamos decidir sobre quiénes nos van a representar, hacer un cambio, ver quiénes son los que sí votan a favor, quienes son los que están de nuestro lado, para la próxima vez que se vuelva a presentar el proyecto de ley”. Tampoco dejó de lado las presiones de los sectores eclesiásticos y recordó el contundente mensaje del Papa Francisco cuando comparó al aborto con el homicidio, dos días después de que la Cámara de Diputadxs resolviera la media sanción al proyecto de ley IVE.

La subestimación de la mirada política que aporta la juventud no es nueva. Inclusive, varios periodistas y medios masivos de comunicación expusieron y maltrataron a jóvenes en vivo y en directo, atacando la utilización del lenguaje inclusivo que empleaban o arremetiendo por las tomas en los colegios durante el debate en Diputadxs. Pero tal vez, las nuevas generaciones, hayan encontrado en el feminismo un espacio para pensarse y expresarse libre y transversalmente. La juventud se politizó y ahora teje redes para pronunciarse en el espacio público, para multiplicarse en una voz popular, en un grito global.

Tampoco se puede obviar el efecto que tuvo el debate por la legalización del aborto dentro de las familias, ni el hecho de que éstas movilizaciones se hayan convertido en un espacio de encuentro para las mismas. Éste es el caso de Pamela, de 28 años, que marchó con su hija y su hermana menor de edad. Contó su experiencia de aborto, signada por los temores de la clandestinidad: “yo lo pasé y es horrible no poder ir a un lugar sin tener miedo a que te juzguen o al trato que puedas recibir”. Además, agregó que cree que la educación sexual es una herramienta indispensable para poder defenderse y que habla de éstos temas con su hija, a pesar de la negativa de algunas personas de su entorno. Si bien destacó la falta de argumentos de lxs senadorxs que anticiparon su votación en contra del proyecto de ley, asegura que la mayoría en las calles pide otra cosa: “si no se aprueba la ley va a ser una piedrita en el camino, pero si no es ahora, en algún momento se va a aprobar”.

A pesar del resultado retrógrado de la Cámara Alta que culminó con el repudiado festejo de la vicepresidenta de la Nación Gabriela Michetti, nadie se fue creyendo que se trataba de una derrota irreversible. ‘Será ley’ fue un sentido común extendido que con el correr de los días, se ratificó aún más. Posteos en las redes sociales, pañuelos verdes –esperanza- que se anudaron con mayor fuerza en las mochilas, carteras y muñecas.

Esta cuarta ola que se viste de verde no sólo se apropió de temas urgentes como la legalización del aborto o la violencia hacia las mujeres e identidades disidentes, sino que se conjugó desde un modo de observar la realidad, que asume la postura feminista ante todos los ámbitos de la vida. Ésta clave es retomada por lxs jóvenes que hoy protagonizan la escena política en las calles y que saben que el silencio ya no es una opción.

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