18 enero, 2019

Revista feminista y popular

Opinión

10 agosto, 2018

Nos cortan una cabeza y nos salen tres

Por Azul Verzura

Lxs 38 que decidieron sobre la libertad de nuestros cuerpos serán condenados socialmente. Bien sabemos que la condena social es bastante pesada y más si viene de personas en lucha. Llovió mucho, hizo un frío excesivo. Éramos millones. Sí, millones. Sirviendo guiso rodeades de paraguas. Claramente la unidad y la fuerza del pueblo en la calle son los únicos dos motivos que nos mantuvieron vivas. Sabíamos que iban a reprimir, sabíamos que era difícil. Pero fuimos. Le dimos batalla a una ley de 1921. Una ley previa al voto femenino. Otra vez luchando contra el Medio Evo que caracteriza a nuestro Senado.

Si, el Senado es electo, compañerxs. Que un bloque completo vote en contra de la libertad de las personas gestantes no es cualquier cosa. Marca una ideología -que la mitad del país estaba enterado- y que hoy en día se visibiliza. Por supuesto que ante las decisiones políticas que toma ese bloque como el acuerdo con el FMI, tarifazos, etc. afecta directamente a las mujeres, trans y travestis debido a las diferencias económicas para con los hombres. Pero, la diferencia es que requiere un análisis un poco más profundo y una exposición casi nula de lxs Senadores y Senadoras.

Con millones de personas viendo y oyendo el debate con las intervenciones de “nuestrxs representantes”, quedó más que claro que, por lo menos lxs que votaron a Macri o a Carrió como diputada o a lxs senadorxs del PRO, no lxs votan más. La vicepresidenta festejó a las mujeres muertas y a las violaciones. Festejó que una piba se ponga un perejil en vez de darle Misoprostol y contención. Festejó la muerte. Y en voz alta. Además de no darle un cierre al debate, de insultar a un integrante de su bloque, finalizó la votación con un “Vamos todavía”.

“Vamos todavía, seguiré dominando úteros y la mortalidad seguirá aumentando debido a los abortos clandestinos”. Sí, y todxs los de pañuelo celeste también lo festejaron. Festejaron que una piba que tiene relaciones sexuales sin consentimiento con su pareja violenta no pueda decidir sobre su cuerpo. Festejaron una ley vieja. Festejaron muerte y precarización. Festejaron la heteronorma. Festejaron a la Iglesia, la mayor institución que viola, abusa, mata y mató niñxs durante la dictadura militar y nadie dijo nada. Defendieron que nos digan asesinas por querer decidir. Defendieron a las pibas que golpearon a una compañera por tener el pañuelo verde. Defendieron a Albino, que hizo apología en no usar preservativo como método de prevención de enfermedades de transmisión sexual. Defendieron a Amalia Granata y la tomaron como referente, habiendo afirmado que todas las mujeres embarazadas tuvieron relaciones sexuales consentidas previas. Anulando así las relaciones asimétricas de poder entre hombres y mujeres; aun peor, avalándolas.

Defienden a un ser que no existe. ¿Se entiende? No nació. Es filosóficamente imposible de pensar defender a alguien que no nació porque básicamente no estas defendiendo a NADIE.

Clarín expuso su postura y escribió que hay desilusión y tristeza. Por supuesto que no esta errado en lo mas mínimo pero si se confunde en las consecuencias que tendrá ese conjunto de sentimientos.

A las feministas nos cortás una cabeza y nos salen tres. En un año nos multiplicamos sin darnos cuenta. ¿Realmente creen que una mujer, trans o travesti luchando por sus derechos va a dejar de salir a la calle por 38 personas? No nos tiembla nada. Vamos a estar ahí, de pie y gritando. Siendo un collage de mujeres con diferentes reacciones, referentes (si los tienen), formación, partido, vestuario y cabeza. Ahí somos una. Somos una ola que no se fragmenta. Y no sean ansiosos, las batallas también se ganan esperando y en la calle.

La política es como la vigilia del 13/14. Vamos con todo, preparadxs, medio confundidxs. Pasan unas horas y estamos para atrás. “Nos van a reprimir, rajemos”. Nos quedamos porque se calmó. Rumores de que ganamos. Se dan vuelta tres. Pasan horas y no hay respuesta de nada. Te queres ir pero te queres quedar. Y al final, un día entero en la calle. Se ganó.

Los procesos políticos son largos. Los mandatos de lxs senadores, también. No vamos a esperar hasta el 2023 a la renovación de la cámara alta, pero vamos a estar ahí pintando de verde la ciudad y no les va a quedar otra. Somos más. Somos jóvenes, abuelas, la primera y la cuarta hora. Somos ganadoras. Ganamos un cambio social y político. Ganamos que la persona  menos pensada vote a favor de las mujeres, trans y travestis.

Ganamos un color. Ganamos actrices, políticas, periodistas, hermanas. Ganamos todo y vamos por todo. ¿Será en unas semanas? Quizás. Quizás en más, pero yo el pañuelo no me lo saco más. Será mi símbolo identificatorio, será mi capitán político. Y me voy a vestir de verde las veces que sea necesario para visibilizar que no nos cansamos. Que estamos más vivas que nunca y que siempre del lado de las mujeres.

Decidir militar el feminismo en tiempos macristas no es una tarea fácil. Militar no es fácil en sí, imagínense el feminismo que parte desde la destrucción del sistema que nos crió y nos generó vínculos sociales. Sí, difícil. El feminismo son esas manos que te desatan el pañuelo celeste de los ojos y te presenta el verde en el cuello o en la muñeca.

Recuérdense hace dos, tres años. ¿Algunx se imaginó así? No. Es el movimiento social que más creció en tres años. Esto lo ganamos nosotras. Peleando en casa, con amigos, informando a amigas, leyendo artículos de opinión o viendo el noticiero correcto. Surgió de la masa. Contagió y acá estamos, de nuevo con una batalla en la garganta.

Entonces Clarin, Juan Carlos Romero, Alfredo De Angeli, Rubén Uñac, Rodolfo Urtubey, Ángel Rozas, Roberto Basualdo, Pedro Braillard, Carlos Espínola, Carlos Menem, Carlos Reutemann, Claudio Poggi, Dalmacio Mera, Maurice Closs, Mario Fiad, Esteban Bullrich, Federico Pinedo, Guillermo Snopek, Julio Martínez, Gerardo Montenegro, José Alperovich, José Mayans, Julio Cobos, Juan Carlos Marino y Adolfo Rodríguez Saá, Ada Itúrrez, Silvia Giacoppo, Silvia Elías de Pérez, Blanca Porcell de Riccobelli, Miriam Boyadjián, Cristina López Valverde, Marta Varela, María Teresa González, María Fiore, María Belén Tapia, Magdalena Solari, Inés Blas, Inés Brizuela y Doria, y Silvina García Larraburu, les decimos que no se ilusionen que las mujeres, trans y travestis y la lucha social no se cansa. Seremos libres y la soberanía de nuestro cuerpo se logrará en las calles y militando la de-construcción. Somos el movimiento social más trasversal de todos los tiempos, no nos callamos. Seguiremos usando el color verde y seguiremos abortando. Seguiremos nombrando al Misoprostol y recordando a Michetti como la vicepresidenta que se hará cargo de las muertes por abortos clandestinos.

Senadores y Senadoras, ustedes tienen las manos sucias y llenas de responsabilidad y culpabilidad de la muerte de cientos de mujeres, trans y travestis. Les dimos la solución, la prevención y la acción. Eligieron la muerte. Pero no nos vamos a cansar, repito, hasta que la libertad abunde en nuestros cuerpos. Hasta que la maternidad sea deseada o NO SEA. No nos cansaremos y seguiremos con los pañuelos verdes hasta que no se muera ni una mujer, trans o travesti. Aborto legal es justicia social. Y para que no haya ni una menos, el aborto se tiene que legalizar.

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