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26 julio, 2018

LAS CRIADAS MALCRIADAS

Por Azul Verzura

La intervención que realizaron mujeres la semana pasada frente al congreso interpretando a la serie “El cuento de la criada”, en el marco de los martes verdes por la legalización del aborto, puso en boca de las personas el verdadero significado del mensaje que se buscó transmitir.

Estoy viendo esa serie y la recomiendo altamente. Más allá del mensaje que quiera dar, de las escenas y de los pensamientos que se te revuelven ante cada movimiento de los y las protagonistas, debo decir que la palabra “criada” no me para de resonar en la cabeza.

Las crían a las criadas. La criada está en la casa. Callada y vestida con ropa insípida. No elige. No puede pintarse los labios, si así lo quisiera. Tampoco puede tener una conversación libre. No puede generar vínculos afectivos con nadie y tampoco puede usar perfume. No puede correr ni mirar a los ojos. No puede caminar sola, solamente acompañada, pero de gente que tampoco elije.

Lo único que elije es, quizás en algún momento, mantenerse viva y entender que es un sistema injusto, donde las diferencias están marcadas por el género y no más que el género. Las criadas no tienen clase; las criadas están dentro de una clase donde se desdibuja todo lo que tengan que ver con ellas. ¿Su pasado, su presente, su futuro? No existe más. No son pobres ni ricas ni nada. Son criadas. Criadas como criadas. Esclavas.

Fotos: Nacho Yuchark para lavaca. Intervención en el Congreso de la Nación el 25/07/18

Como hace unos años, ante cada maltrato sufrido quizá sólo pensabas que era injusto. Quizás te hacia un poco de ruido que tu hermano pueda invitar a pibas a casa sin presentarlas o sin tener vinculo y vos no puedas dormir con tu novio de hace 7 meses en tu cuarto con la puerta cerrada. Quizás frenabas en un boliche al tipo que te tocó el culo mientras bailabas con tus amigas. Quizás le mandabas un mensaje a la persona que te gustaba. Quizás “te debas el tupé” de levantarle la voz a tu viejo o a algún hombre. Quizás cogiste con alguien la primera vez que lx viste y lo contaste en voz alta. Quizás abortaste. Quizás tomaste las cadenas que te ataban, no solo las extremidades, sino que también la cabeza y las rompiste con tus amigas. Quizás besaste a una persona de tu mismo sexo. Quizás te pusiste la remera que te gustaba pero que no te quedaba como los estándares dicen que tiene que quedar. Quizás fuiste líder mujer. Quizás te enfrentaste al novio violento de tu amiga. Quizás dejaste al pibe que te decía qué ropa usar. Quizás te fuiste del telo porque el estúpido no se quería poner un forro. Quizás te rebelaste y mandaste a tus compañerxs de curso a curso a cagar porque en la fiesta de Egresados se la pasaban cosificando a las mujeres en los carteles del boliche. Quizás te pusiste re-en pedo y fumaste porro sabiendo que tu vieja te dijo que “no era de mujeres”. Quizás todo eso y más.

Si, tuviste actitudes feministas toda tu vida. Le dijiste a tu amiga que estaba hermosa y que use la ropa que quiera porque ella es bella de todas maneras y ángulos en los que se la vea. Empujaste al tipo que te dijo “puta” por rechazarlo. Invitaste a salir a alguien. Abortaste. Te peleaste con el pibe que salías porque te cagaba, en vez de insultar a la piba con la que te cagaba. Te miraste al espejo y te dijiste “amo esta remera y me la voy a poner porque me queda hermosa”. No te sacaste el esmalte y tampoco te peinaste. No combinaste la ropa interior cuando querías coger. Dijiste que no a último momento. Fuiste a la casa de alguien y no tuviste sexo. Hiciste lo que quisiste y punto.

A toda esa libertad, que hace unos años no tenía el reconocimiento popular y la aceptación inmensa de las personas, ¿cómo se la llamó?

Se la llamó malcriada.

Sos una malcriada ¿cómo le vas a levantar así la voz a tu papá? (que te acaba de pegar un cachetazo por enterarse que tuviste sexo) / Sos una malcriada, no te reconozco. ¿Quién te metio en la cabeza esa idea de que podes ir vestida como queres? / Sos una malcriada. A mí me respetas y no me insultas (aunque yo te diga que sos una puta de mierda por no tener un novio y decidir) / Sos una malcriada, ¿Cómo vas a quedarte a dormir a lo de un flaco que saliste una vez?

Somos las criadas malcriadas criadas por nuestros y nuestras jefas de cuerpos. Somos malcriadas y decimos que no y que sí. Somos malcriadas.

Somos las criadas mal criadas por las criadas modelo. Somos la revolución malcriada; como el hijo de Vidal a favor de la Legalización del Aborto.

Esa sensación donde no entendías por qué las mujeres no pagábamos en los boliches y tus amigos tenían que dejar  5 gambas para pisar el mismo lugar que vos. Te cuestionabas porqué esperar a que te manden un mensaje y no mandarlo. Te llamaba la atención que “puto” y “puta” tengan significados distintos siendo la misma palabra solamente que referida a distinto género.

Te preguntabas y lo charlabas con tus amigas porque era tan peligroso que te gusten dos tipos, mientras tus amigos se la pasaban de piba en piba y se cagaban de risa. Más de una vez discutiste con amigas porque no odiabas a una piba que ellas si, y porque sí. No le decías “gorda” como insulto a la piba que pesaba más que vos. Ayudabas en el medio del boliche a la piba llorando sola. Maquillaste a una desconocida en el baño de un bar. Le contaste de tu ex novio entre lágrimas a una chica que estaba con vos en la fila de algún baño y ella te abrazó. Tu amiga te borró al violento de whatsapp.

De pronto, varias mujeres se promulgaron enojadas con tantos asesinatos. Viste una piba muerta por semana en la televisión. Escuchaste nombres y leyendo el diario se te cayeron las lágrimas. Empezaste a tener miedo en la calle, pero miedo a que te maten. Viste una movilización de mujeres protestando. Googleaste “feminismo” varias veces. Te reías con La Loca de Mierda y percibiste esa complicidad dentro de su humor y su reclamo. De pronto “#NiUnaMenos” y fuiste.

Lloviendo, con frío, sin entender mucho. Te encontraste ahí, en la movilización, con compañeras llorando y banderas en alto. Volviste a tu casa con el mismo cuerpo pero feminista. Con nombre y reconocida. Te encontraste feminista. Te encontraste en un escuadrón de mujeres, lesbianas, transgénero, transexuales. Ya estabas en tu lugar, y de pronto lo debatias con tus amigas. Era tema de cada encuentro. Se peleaban, no se entendían. Al año, dos tres de tus amigas yendo a la marcha con vos y publicando cosas en las redes.

Llegó el aborto y esas amigas con nuevos cuerpos feministas traspasan ese debate interno a uno externo. El debate familiar y nos re-nombran. Ahí somos las feministas mal criadas.

De nuevo, pero con un nombre. Somos las malcriadas feministas dispuestas a todo. A discutirlo todo. Fuertes y acompañas.

Pero ojo. No nos idealicen. Somos fuertes y peleamos. Sangramos, lloramos, sufrimos y nos confundimos.

Nos duele.

Las malcriadas somos así, decidimos sobre nuestro cuerpo y nos duele. El nuevo sentido de los conceptos y modelos de vivir a todxs nos cuesta y nos afecta. Nos genera confusión y no sabemos qué hacer. Tanteamos, vemos que onda y después accionamos. Por suerte. Antes venia un pibe y te metía un beso en la boca porque vos le gustabas a él. Ahora, antes de acercarse –en el mejor de los casos- y hacer un comentario cosificador y violento, analiza la situación a ver si “no sos una loca de mierda” y le pegas un revés que lo dejas en el piso. Ahora dudan y piden permiso. Ahora no saben si invitarte a salir o si dejarte pagar. No saben si irte a buscar o encontrarse. No saben. No saben hasta dónde.

¿Saben por qué? Porque nunca en su vida pensaron en que sus acciones afectan al otre. Jamás se detuvieron a pensar si acabó o no la mujer con la que estaban en la cama. No pensaron en preguntarse si queremos subirnos a su auto o si realmente quiero dormir con vos. No registraron que el sexo no es solamente penetración. No registraron su práctica de sexo oral tan importante como la nuestra para con ellos.  Entren en ese estado de confusión y muéstrense como seres que no saben. Pregunten que nos gusta y que no. Hablen. Piensen. Registren que nos duele porque no dolió cuando tenía que doler.

Ilustración de Gorda Miami

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