16 julio, 2019

Revista feminista y popular

Relatos

16 julio, 2018

“No se puede ser humana en estos tiempos, me harté”

Por Azul Verzura

“No se puede ser humana en estos tiempos, me harté”. Así terminó el audio de 2 minutos y 14 segundos de mi amiga. Indignada y con una bronca que viene arrastrando hace semanas me escribe para vomitar lo que siente. Ella es una, pero el sentimiento es de muchxs.

Horas antes al audio que dispara esta nota tuve un fin de semana en el que esta conversación se tornó repetitiva. Siento y percibo confusión, desencuentro. Básicamente todo lo que diga “des” y sea negativo, se me pasó por la cabeza. Desamor, destrato, desvalorización.

Ese sentimiento que nos invade la cabeza y el cuerpo; que nos pone grises –diría la mamá de una compañera- que nos saca la autenticidad que nos enamora de nosotrxs mismxs. Sí, esa confusión y desesperación que en cada minuto que pasa sin resolverlas se nutre como un monstruo que te hace perder la cabeza.

Creo que el conflicto radical de las relaciones interpersonales es que nos mata el deseo de saberlo todo y a su vez, de no saberlo. Los sentimientos ambivalentes nos mantienen ahí, expectantes y con curiosidad, atentxs y alertas; preparadxs.

¿Cómo sé que lo que estoy escribiendo va ser interpretado por unx otre como realmente quise expresarme?

Si quiero hacer lo que siento, ¿por qué hay algo que me dice que no? ¿Por qué si lo hago después me siento mal o con la percepción de que perderé algo? ¿Priorizo mi propio bien estar y hago lo que siento, o trato de preservar la relación?

Nos preocupamos, nos ocupamos, sentimos, somos cuerpos con historia y amor, odio y vergüenza. Registrame en la cama y en la vida que nadie te va a lastimar. Quiero saber cómo estás, no quiero ser la mamá de tus hijxs. Me gusta como besas, no estoy enamorada de vos. Me interesa tu vida, quiero saber de dónde venís y quién sos, nada más. ¡Dejame ser como soy, locx!

El miedo a la sofocación, al aislamiento o a que te ahoguen impiden que la otra persona sea él o ella mismx. Impiden la libertad y te limitan. Impiden una risa, un abrazo para calentarse o una película compartida.

Necesitamos esta constante habilitación de trato para que el salame con quien te estas acostando no piense que estas enamorada. Te la pasas meta-comunicando (entiéndase “meta comunicación” como la acción de comunicar la comunicación misma) tus pensamientos y acciones o cuestionamientos para que ese mensaje que querés transmitir no sea mal interpretado, porque dentro de cada sentimiento expresado de tu parte existe todo un imaginario que contamina la acción en su autenticidad. Tenes que cuidar las palabras que usas, como lx tocas, que le decís y cómo te expresas, si subís una foto que no se vea que estas con él o si es en su casa. Y yo con esto digo HARTA.

¿Tan difícil es comprendernos como sujetas que están interesadas en una persona y deslindarnos de esa idea mítica que ante el primer trato ya estamos enamoradas? En el caso de que así sea y surja el amor luego de un buen trato ¿No es triste que un gesto tan casual como el respeto y el reconocimiento, generen todo esa ola de sentimientos fervorosos? ¿No se pusieron a pensar lo difícil que es encontrarse aplaudiendo una conducta de respeto hacia una misma, sabiendo que quizás hace varios meses atrás no te trataban así?

Digo, entonces ¿Cómo hacemos para que nosotrxs comencemos a disfrutar cada relación que tengamos sin pasar por la etapa obligatoria de hacernos lxs estúpidxs con el vínculo que estamos formando, debido a que la otra persona (en el caso de que sea pareja de a dos) tiene es incapacidad de comprender el buen trato y el respeto como base fundante de una relación?

Es difícil salir de ese círculo vicioso en el que sos un límite que camina. Y si sos libre, corren. Pero para la dirección contraria. No sabes cómo manejarte. Estas sin ganas y quedaste cansada de las estupideces que te estuvieron pasando. Gastaste sesiones en la psicóloga y todos los datos de tu celular mandando audios sacadx por una respuesta de mierda.

Nos enseñaron a limitarnos riéndonos, a nuestro tono de voz, a la ropa que íbamos a usar, a la hora en la que tenemos que volver y con cuantos tipxs estar. Llego la ola de la revolución y no nos frenan más.

Nos acostumbraron a sentir ese vacío en el pecho sin omitir una palabra para preservar el momento.

Nos presentaron un modelo de sexo irreal y patriarcal donde tu posición tiene que ser sensual. Nos hicieron ver en la televisión que las mujeres mentimos que estamos embarazadas para “amarrar” a un tipo, en vez de mostrar que ellos ejercen violencia tanto física como psicológica, en la que esta tan internalizada que ni se registra como violencia; por encima de todo, nos los instauran como prototipo de vinculo.

Nos muestran que el modelo de relación ideal es el modelo en el que sufrís, en el que te engañan pero vos tenes que seguir ahí. Nos enseñan eso, a ser dominadas y a no sentir. A actuar como si nada pasara; pero no. Se les acabó el tiempo.

Acá se siente una marea de mujeres hartas de ser limitadas. Hartas de los llantos entre sabanas. Hartas de quedarse a dormir sin querer quedarse a dormir, pero ni ahí harías un “berrinche”. Hartas del amor como si fuésemos una propiedad privada. Hartas de los maltratos aceptados y de exigir respeto. Hartas de las faltas.  Harta de sentir que la mirada de un flaco es más importante que mi propia mirada. Harta de sentir que tengo que recibir un halago sino, se cae todo. Lo único que se va a caer acá es esa visión, es el Patriarcado.

Hasta acá llegamos, y si es necesario ahogarse en llanto con las compañeras, quejarse hasta cansarse, ponerse rabiosa y llegar al extremo que asexuarse, que sea necesario. Que sea necesario empezar a romper con las cadenas que nunca registramos. Lo lamento, Varón, estamos hartas.

Y escribo esto internalizándomelo, llevando esta nota como compañera y recordatorio de quien soy. De quién quiero ser. Y con quién quiero ser. Comienza nuestra Era, la era de la elección y el rechazo a quien quiero. La Era feminista y liberadora.

Prepárense porque está sucediendo. Prepárense porque estos momentos de confusión y angustia, pasarán y comenzará, a ser el feminismo, el modelo de relacionarse más sano y equitativo.

Varones, comprendan que nos limitaron toda la vida para cualquier cosa. (Cuando me refiero a nos, no me refiero a ustedes sino, a un nos que nos excede representando al sistema en sí.) Nos arrancaron los deseos sexuales y los impulsos amorosos. Nos sacaron el placer sexual y la difusión de información del mismo. Nos sacaron la libertad de invitarlos a salir o a dormir juntxs. Nos sacaron y eso y ahora lo estamos tomando. No nos limiten, Varones. (Ahora sí a ustedes.)

En conclusión, Varón, tenemos en cuenta que nos costó llegar hasta acá. Es difícil y lo seguirá siendo. No estás deconstruido si todavía crees que la piba que te abraza es porque está enamorada de vos, y si así lo está, trabaja la honestidad y la concordancia de las acciones para no romper nada, que ya bastante nos quisieron destrozar.

Sin barreras compañerxs, queremos ser más humanas y menos sumisas. Amor libre y sano.

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