25 mayo, 2019

Revista feminista y popular

Entrevistas

12 julio, 2018

SINTONIZANDO FEMINISMO

Por Paula Montenegro

Desde la primera movilización de “Ni una menos” el tres de junio de dos mil quince, el feminismo y las problemáticas en torno a las desigualdades de géneros han ido ganando terreno en la agenda mediática. Sin embargo, en las radios de nuestro país pueden pasar más de cincuenta minutos sin que se escuche la voz de una mujer. Las periodistas del programa Nos quemaron por brujas, que se emite por Radio Presente, realizaron un monitoreo a fines del año pasado para relevar los dieciséis programas más escuchados, según IBOPE, de radios AM y FM de la primera mañana. El monitoreo demostró que las mujeres no estamos en la radio: el sesenta y nueve por ciento de los programas son conducidos por hombres y hay columnas en las que las mujeres no tenemos voz. Sobre esto charlamos con Celeste Farbman, conductora del ciclo radial Nos quemaron por Brujas.

Revista Reviradas: ¿Cómo surge la idea de relevar el rol de las mujeres en la radio?

Celeste Farbman: En realidad, nosotras además de hacer radio, escuchamos radio y un día por nuestro whatsapp de producción una dijo “che, hace media hora estoy escuchando la radio y del Gato Silvestre pasaron a Iván Schargrodsky” y no aparecían voces femeninas. Y empezó a aparecer algo entre nosotras, algo que nos empezó a llamar la atención y nos dio la idea de poder ver si esto se repetía en las radios de la primera mañana en los programas más escuchados a ver si era algo general o era sólo que en Radio Diez no aparecía la voz de una mujer protagonizando columnas. Aparecían locutoras pero no aparecían mujeres conduciendo ni tampoco en las columnas más sensibles como economía o política.

Entonces generamos una pequeña metodología y nos pusimos  a escuchar la radio, de lunes a viernes de 6.30 de la mañana, cada una escuchaba alguna radio. Sin analizar el contenido, simplemente escuchar qué voces sonaban. Hicimos una prueba en abril, y confirmamos que en las principales radios de la primera mañana no aparecían voces de mujeres. Así que a mitad de año lo hicimos con un poco más de rigurosidad metodológica y de ahí surgieron estos datos. Casi el 70% de las conducciones son masculinas, ninguna mujer tiene a su cargo la columna de economía, sólo 14% de las columnas de política está en voces femeninas, en deportes lo mismo. En espectáculos es distinto, hay una mayoría de mujeres, y el rol casi asignado por excelencia que es la locución.

RR: De alguna manera pudieron corroborar que efectivamente las mujeres no tenemos roles protagónicos en la radio, ¿esta desigualdad en la distribución de voces se traslada a otros ámbitos como por ejemplo el salario que percibimos?

CF: No tenemos un dato sistematizado pero sí relatos de compañeras y, es algo también que se cae de maduro. Si las mujeres no estamos en los roles de conducción, que son los roles protagonistas en la radio, eso significa que seguro no tenemos acceso a esos salarios. Hay una traducción entre puesto y salario que es evidente. Hay radios donde directamente no toman mujeres, porque son más caras, por la licencia por maternidad, por lo que sea. Mario Pergolini ha dicho que no trabaja con mujeres porque “las mujeres son lloronas”. En RQP no aparecen mujeres operadoras por ejemplo. Otro dato por ejemplo, es que muchas mujeres no tienen acceso a ser operadoras en las transmisiones de los partidos de fútbol y esas son las transmisiones mejor pagas. Desde SiPreBa están empezando a analizar esta cuestión pero todavía no tenemos un dato duro. Pero en principio, si no conducimos los programas más escuchados seguro estamos cobrando menos.

RR: Es algo sensible porque efectivamente hay leyes que respaldan nuestro acceso a esos espacios y sin embargo nos siguen siendo vedados…

CF: No poder acceder a esos roles representa una violencia laboral. Y también una violencia simbólica, que las voces de las mujeres no suenen al aire, no sólo por el timbre de voz, sino por nuestras concepciones de la vida, nuestras miradas, nuestras lecturas, porque somos la mitad de la especie humana, porque es nuestro derecho estar ahí, no sonar al aire, es una violencia simbólica. No puede pasar desapercibido que no aparezcan las mujeres al aire. Es un lugar más donde se reproduce el sistema patriarcal. Y ni hablar si nos metemos en otras identidades, porque dentro de las identidades oprimidas, las mujeres blancas, heterosexuales, somos las más beneficiadas, pero otras identidades no tienen lugar en esos medios. Se vulnera nuestro derecho como comunicadoras, como mujeres, como personas.

RR: El feminismo ha conquistado espacios y derechos en los últimos años, algunos se materializan en leyes como la 26.485 de Protección Integral de las Mujeres, y por otro, en un movimiento masivo desde el Ni una Menos, las movilizaciones por el 8M o el Aborto Legal, Seguro y Gratuito. ¿Cuál es el impacto de este feminismo masivo en la radio?

CF: Algo que veo es, que sobre todo desde el 2009, fecha de sanción de la Ley de Medios de Comunicación Audiovisual, en adelante, y después del 2011, de las leyes de identidad de género y todo este paquete de leyes progresistas entorno a las identidades, motivaron la multiplicación de radios feministas. Estamos en pleno proceso de contarlos, de saber cuántos programas feministas se están produciendo en las radios comunitarias. Entonces por un lado se multiplicaron, y por otro tuvo un impacto en las audiencias, en construir audiencias más críticas. Es muy difícil ahora que publicidades que no estén en sintonía en este nuevo contexto de explosión de los feminismos pasen sin una crítica, sin que nadie diga algo. Hay cosas que no entran más en nuestra cultura.  Y por otro lado, las agendas de los programas se diversificaron, que quizás eso es lo más difícil, que se hable con mayor naturalidad de ciertos temas o de cierto enfoque.

RR: Hablamos de despatriarcalizar los medios, de generar contenidos con perspectiva de género… 

CF: Cuando aparece un programa feminista en las radios es como el impacto de una bomba molotov. Porque no es sólo que de nueve a diez de la noche haces un programa y hablas de aborto y femicidio, eso es una carícatura de lo que somos las comunicadoras feministas. Cuando se suman espacios feministas a los medios, la transformación es dar vuelta el tablero. Somos militantes sociales, entonces vamos a hablar de aborto y femicidio pero también vamos a observar la artística de esa radio, vamos a observar la programación, los temas en general, el modo de tomar las decisiones, son cosas potentes. Y esto genera crisis, porque una piba no se bancó más un abuso, un grupo de mujeres no se bancaron más no poder ser parte de una asamblea, y esto genera rupturas.

RR: A principio de año realizaron un pre-encuentro de radialistas feministas en Mar del Plata, la idea es organizar uno más grande para fines de año, ¿cómo surge la idea de convocar a este encuentro?

CF: El encuentro surge después del monitoreo. Fue el monitoreo de hecho el que nos puso en contacto con muchas radialistas, no de los medios comunitarios que es de dónde venimos nosotras, sino de medios del estado, medios comerciales, y encontramos bastante empatía. Empezamos a encontrar aliadas donde el monitoreo les permitió empezar a mover cosas en sus propios espacios de laburo. Y esto está bueno porque no podemos quedarnos nosotras en nuestra zona de confort mediático y militante y tenemos que generar otro espacio de encuentro entre todos los tipos de medios de comunicación. Entonces el monitoreo nos permitió darnos cuenta de eso, que somos un montón más, y que la estrategia es generar sinergia. Y si bien hay encuentros de radialistas feministas desde hace tiempo, la asociación de radios Asociación Mundial de Radios Comunitarias (AMARC) tiene sus encuentros y las compañeras de  Foro Argentino de Radios Comunitarias (FARCO) también se encuentran, por ejemplo, el desafío de este encuentro sea transversal.

RR: Decías recién que este tipo de encuentros y debates está en las periodistas de radios comunitarias, ¿qué pasa con la participación de radialistas de medios comerciales o estatales? ¿Se han acercado a ustedes?

CF: Hay compañeras que se interesaron y lo comentaron en sus programas pero después en el pre-encuentro que hicimos en Mar del Plata esas compañeras de medios más grandes no estaban. Las que estábamos ahí éramos las compañeras de medios comunitarios, locales. Algo hace que las que estemos ahí, para juntarnos dos días a debatir, a pensar, a ponerle el cuerpo para armar una propuesta seamos las mujeres de los medios comunitarios. Esto tiene que ver con que la experiencia de los medios comunitarios en Argentina es de medios que surgieron al calor de procesos emancipatorios y esa impronta nos atraviesa. La expectativa cuando una entra en esos medios siempre tiene que ver con remitirse a que estás habitando un espacio que promueve la transformación social. En un medio comercial o del Estado, son otros los fines que mueven a esos espacios. La misma ley de medios lo concibe de esa manera, somos medios sin fines de lucro, que quizá habría que decir medios por la transformación social.

RR: ¿Cuáles son los desafíos para ustedes hacia el futuro?

CF: Después del monitoreo, Nos tomaron por Brujas, que siempre fue un programa de una vez por semana, en el horario que podíamos, empezamos a construir ese programa que no escuchamos en los medios tradicionales. Nosotras escuchamos radio a la mañana que es el horario antes de salir a laburar, entonces nos mudamos a la mañana, tres veces por semana, y armamos un formato de un clásico magazine matutino, donde las columnas las hacemos nosotras, de política, de deporte, de economía. Hablamos de cómo nos impacta el acuerdo con el FMI desde una perspectiva feminista. De la selección argentina de fútbol feminismo que fueron a Chile y no les dio bola nadie. Pero no es fácil producir contenido desde una perspectiva feminista porque no hay fuentes de información con ese contenido. Pero es una apuesta poder construir ese programa que hoy no existe. Y ahora el desafío es formar a las audiencias para que nos escuchen. Porque hay otra realidad que es que odiamos lo que escuchamos en las radios comerciales pero igual las seguimos escuchando.

RR: Y a nivel más macro, ¿cuáles son los desafíos en la comunicación dentro del feminismo?

CF: Me parece que poder concretar este vínculo de comunicadoras de distintos espacios, que venimos encontrándonos cada vez más, es un desafío. Antes no pasaba y hoy nos cruzamos más en las calles, en un reconocimiento mutuo. Y creo que estaría bueno que eso sea más palpable. Porque las compañeras de los medios comunitarios tenemos una visión más desde lo colectivo, y en los medios comerciales está puesto todo más en lo individual. Ahí falta generar algo más. Creo que en la comunicación somos cada vez más, no sólo en la radio, en medios y portales online, quizás no tanto en lo audiovisual pero porque es más cara la tecnología, pero hay cada vez más experiencias de comunicación feminista y creo que no tiene techo. Es algo que está sucediendo. Falta quizás poder formar a las audiencias para que escuchen cada vez más este tipo de programas.

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