24 abril, 2019

Revista feminista y popular

Notas

11 julio, 2018

La celeste y blanca mezclada con verde

Por Azul Verzura

En el aniversario de la independencia Argentina, se realizó una movilización sobre la 9 de julio, con el objetivo de visibilizar todas las problemáticas que generó el Gobierno de Macri. Desde tarifazos hasta el FMI. Desde el recorte a los jubiladxs hasta las burradas que dice Michetti.

Todas las agrupaciones que apoyan la lucha por la Matria, que la practican y la defienden, se encontraron allí con las banderas de cada partido. Lxs autoconvocadxs y los puestos de comidas, los termos incontables y los mates compartidos también se vieron sobre la 9 de Julio.

Pero lo que más me llamó la atención fue que no solamente se reclamaba todas las reformas que Cambiemos encabezó, sino que también los pañuelos verdes protagonizaron la movilización.

Ya no se sale a la calle sin el pañuelo y eso se ve y se sabe. Ya es un accesorio más del cuello, de la mochila o de tu cartera. No se sale sin lo verde.

Banderas de argentina y la campaña del Aborto Legal, Seguro y Gratuito. Adolescentes, militantes, mujeres grandes y familias con el pañuelo representado la necesidad incipiente de que sea ley.

Sí, es un llamado de atención. Nada en una movilización es inocente. Tampoco es casualidad que luego de la media sanción, algunes comprendan la dimensión del feminismo y su compañerismo y se animen a llevar el pañuelo verde. Somos mayoría y se nota en el transporte público, en las escuelas, en el trabajo y en la calle. Se nota un sentimiento tácito de lucha y a su vez, más explícito de lo que venimos viendo.

Después del 13 y 14 de junio, percibo una exposición de nuestro símbolo mucho más grande que de lo que estaba acostumbrada. Cuento los pañuelos en el colectivo, en la calle, en los bares. Sí, antes veías uno y hacías contacto visual con la compañera que lo llevaba. Ahora que estamos juntas, y más brujas que nunca, llevamos el pañuelo verde como si fuese parte de nuestro cuerpo. Porque efectivamente, lo es.

Nos pertenece y nos identifica, son une y también nos compartimos entre nosotras.

La sensación de ver un pañuelo verde donde vos estas es inexplicable. La piel de gallina y la sonrisa cómplice no se cambian por nada. Una mirada sutil de compañera a compañera, un mensaje entre pañuelos que dice “se va a caer y será ley”.

Cuando caminas por la calle y  ves adelante tuyo como con el viento hace bailar al pañuelo que una mujer lleva atado, algo en mi cuerpo se despierta. Algo que no se si definir como esperanza, euforia, felicidad, emoción, contención. No sé definir exactamente, quizás sea una mezcla de todo eso que nombre; pero les juro que nada me hace sentir así. Nada me acompaña más que una mujer con el pañuelo verde caminando por la calle, pidiendo un colectivo, subiéndose a un taxi o tomando una birra.

Lo que no se dice cuando otra compañera te ve, te reconoce como una de ellas, te mira, te trasmite esa felicidad vivida hace unas semanas atrás y la ansiedad al 8 de Agosto. Es inexplicable, inherente a una, y espontaneo. Es mágico y traspasa nuestros cuerpos.

Hegemonizamos un color. Y ya nos los apropiamos. Vemos verde, sentimos verde. Alguien con bufanda verde y automáticamente pensas en Aborto Legal, Seguro y Gratuito. Mágicamente te empezó a gustar el color verde y te compraste una bufanda de ese color. Esmaltes y accesorios verdes. Ese color que despierta cosas dormidas, que nos ocultaron. Es el color de la libertad y es nuestra Matria.

Mi Matria son las pibas, lxs trans y travestis. Mi Matria es el verde y el violeta. Mi Matria es la libertad de nuestros cuerpos. Mi matria nació un 8M y un 3 de Junio, luego creció con los femicidios y las condenas patriarcales, se potenció el 13 y 14 de junio y el 8 de Agosto levanta la copa.

A semanas de la votación en el Senado, varios protagonistas que se proclaman “Pro vida” siguen exponiendo sus no-argumentos ante la televisión incitando a la discusión con personajes a favor de la Legalización del Aborto. Los videos que corren por las redes sociales no hacen más que afianzar la posición de “Aborto Legal, Seguro y Gratuito”.

Frases como “está comprobado por la ciencia” ya no sirven más. Ni hablar de fotos de un bebé de seis meses diciendo que tiene 12 semanas. Fotos con sangre y embriones destruidos. Fotos agresivas y sin contenido tanto moral como intelectual. Carecen de información y de empatía.

María Eugenia Vidal y Gabriela Michetti encabezan ese sector en el que los derechos (todos de por sí) de las mujeres no existen ni tendrán lugar. Usan el pañuelo verde y le niegan a una nena de 11 años un aborto por causa de una violación. Dejan morir mujeres y que todavía seamos terreno de dominación y conquista. La derecha en su máxima expresión, negando derechos y marginando mujeres. Por eso, es que decimos que lo neoliberal y el feminismo, no se van a juntar nunca. Voten lo que voten, el Gobierno de Macri es misógino, patriarcal y machista. Su equipo de debate formando por hombres y las mujeres vestidas de color pastel son el clave ejemplo de que más allá de que exista una transversalidad, esa transversalidad está dentro de los sectores opositores a Macri.

Recortes en el presupuesto de atención a Mujeres que sufren violencia de género, la mala implementación o básicamente la no aplicación de la ESI, mandar a un psicólogo a una piba violada embarazada en vez de darle la posibilidad de seguir con su vida – o lo que le queda- y elegir sobre su cuerpo. Ignorancia, apatía, terror y frivolidad. No nos dejemos engañar; los feminismos son anti-macristas. Sí, porque el feminismo es política. Una nueva manera de hacer política desde una perspectiva que estuvo oculta y marginada; el feminismo como escudo y modelo político representa no solamente la cantidad de mujeres pobres debido a la existencia de un sistema que excluye al género por su condición, única, de pertenecer a ése género implementando una política laboral patriarcal en la que encasillan a la mujer dentro del ámbito privado y doméstico, sino que también fomentando la discriminación y desvalorización –a través del salario- del trabajo de la mujer.

Por eso y toda la lucha que nos queda por delante, usemos el pañuelo como bandera feminista, liberadora y antimacrista porque la libertad de nuestros cuerpos, nuestro reconocimiento como mujeres que deciden, la eliminación de la brecha salarial y las desigualdades entre géneros necesitan ser visibilizadas en todo momento.

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