20 septiembre, 2019

Revista feminista y popular

Opinión

4 julio, 2018

El nombre de pila de la Justicia es Patriarcal

Por Azul Verzura

Habiéndonos enterado hace seis meses del Caso “Nahir Galarza” recuerdo haber pensado automáticamente en un femicidio. En el 2017 hubo una ola de mujeres asesinadas por violadores, parejas, familiares, amigos, o desconocidos. Recuerdo que cada tres días el noticiero anunciaba otra piba desaparecida, otra piba que no volvía a su casa. Todos los casos tenían algo en común: eran mujeres asesinadas por un hombre. Hombres desesperados y con sed de poder patriarcal. Violentos y lleno odio. Hombre sin límites y con permisos dentro de un sistema que avala toda conducta que realicen. Sistema que no podría funcionar sin el poder judicial. Sí. La Justicia Patriarcal.

Los casos que se dieron a conocer en 2017 o en el recorrido de los últimos tres años, tenían la constancia de aparecer, mínimo, una vez por semana. Micaela, Lucía, Anahí, Ángeles, Natalia, Paloma, Candela, Melina, María Soledad. Sabemos el nombre de la víctima, nunca el del femicida. Sabemos hasta cómo estaban vestidas o sus más íntimos secretos; y de ellos, sólo sabemos su cara. Su cara pixelada. Sabemos su nombre si buscamos en Internet, sabemos de dónde son y quizás vía redes sociales encontramos alguna imagen con su rostro. Podemos llegar a saber si tiene familia o si es muy trabajador o buena gente. Podemos llegar a saber si tenía relación con la chica a la que asesinó y violentó sexualmente. Pero nada en las noticias. Nada en el ámbito formal, nada de nombrar al victimario y muchos menos a exponerlo. Nada de retenerlo en la comisaría si confiesa el acusado y ni se nos ocurra creerle a la mujer que lo denunció por violencia de género meses atrás. Nada de otorgarle valor a la palabra que ruega por una mano de ayuda a una comisaria con el miedo a que su marido, pareja, padre, tío, la mate. Que la mate así nomás, a sangre fría.

¿Recuerdan el caso del femicida que le tomaron la denuncia dos veces en la comisaria, confesando el femicidio cometido y lo dejaron ir?

¿Recuerdan la libertad del padre que violó y abusó de su hija por más de dieciocho años, que él confiesa en un video lo cometido y sigue libre?

¿Conocen al policía que en el 2001 violó y mató y está libre?

No, y no conocen el nombre de ninguno a menos que te movilice que las mujeres cada día estemos más muertas por estos tipos.

Y dentro de todo este mar de fuego violento y misógino, una piensa “¡Pero que Justicia de mierda!”

Hasta que la que mata es una mujer. “Caso Nahir Galarza, la chica de 19 años que asesinó a su novio el 29 de Diciembre del año pasado”. ¿Alguien sabe el nombre del chico asesinado?

No. Nadie. ¿Alguien sabe a qué se dedicaba Nahir? Sí, todxs. ¿Alguien sabe qué talle usaba de corpiño la culpable? Sí, todos. ¿Alguien sabe cómo es la cara de Fernando Pastorizzo? No, porque nadie sabe quién es Fernando Pastorizzo.

Fernando Pastorizzo era la pareja de Nahir, la victima del caso “Nahir Galarza”.

Desde mi perspectiva debo decir que éste es el asesinato más banalizado por los medios y más patriarcalizado. Cuando digo “patriarcalizado” me quiero referir a la manera en la que se procedió, se dio a conocer y se informó sobre lo ocurrido.

Seis meses y Nahir con cadena perpetua. Acá nadie está cuestionando si lo que hizo Nahir está bien o está mal. Pero, ¿6 meses? Tiempo récord de acción de la Justicia. Mientras, seguimos esperando el juicio de Lucia, la piba violada y empalada, muerta de dolor. Todavía las pibas nos encargamos de difundir fotos de los femicidas libres para que tengamos cuidado. Todavía encontramos a los violentos sexuales en Tinder pidiendo pareja.

Por eso el nombre de pila de la justicia es Patriarcal. La justicia actúa acorde al sistema, que por más que nosotras estemos organizadas y decididas a tirarlo abajo, hay una base sólida de machitos que toman decisiones importantes en nuestra cotidianeidad. La justicia es misógina. La justicia decide si podes abortar habiendo sido violada por tu padrastro. La justicia decide si el femicida de tu hija puede andar por la calle caminando matando a otras pibas o no. La justicia y su poder patriarcal siguen en pie, y con el asesinato de Fernando Pastorizzo nos volvemos a enojar.

Con fotos editadas de Nahir cuando salga de la cárcel, su diario íntimo difundido, las fotos en ropa interior publicadas, los comentarios en su cuenta de Instagram como “el bombón asesino” y la sexualización exclusiva al género femenino me revuelven el estómago.

Mujeres menores, adultas, madres, estudiantes, adolescentes, hijas, mujeres en sí, condenadas a la erotización de los medios y la justicia. Condenadas a su género, a sus genitales, que son el hilo conductor de la lógica de la Justicia en Argentina y en muchos países más.

Las paredes hablan y dentro del país europeo encontramos paredes escritas con “la manada son ocho. Cinco violadores y tres jueces”. La manada de cinco violadores y abusadores españoles, suman tres más: Los tres jueces.

Nosotras estamos acá reclamando, mientras todos los femicidas están sueltos y con su vida resuelta. Como si el femicidio no hubiese provocado algún tipo de modificación en su estructura cotidiana.

6 meses y caso resuelto. Excelente que la Justicia decida actuar de manera correcta. Pero ¿Qué? ¿La justicia es selectiva? ¿La justicia no debería ser “objetiva” y justamente regida por un sistema legal sin excepciones a la regla?

¿Es justicia o una reunión de amigos que deciden condenar y avanzar con quienes ellos creen conveniente?

No es si Nahir va presa o no.  No es si Nahir es buena o mala; si su condena está bien o está mal. No. No confundan y no inventen. Acá se está exigiendo que los jueces trabajen de la misma manera que con el asesinato de Fernando Pastorizzo con todos los femicidios. Que estén presos y se cumpla esa condena. Que se sepa la cara de los femicidas como se sabe del rostro de Nahir.

Por eso, escribo esta nota enojada y con rabia. Escribo porque es injusto que no sepamos quién mató a las pibas que nombramos y recordamos en las marchas de #NiUnaMenos. Es injusto porque el policía Ricardo Panadero está absuelto habiendo violado y matado a Natalia Melmann de quince años.

La justicia es la institución más patriarcal de todas. Es la que se encarga de avalar, permitir y encubrir a los femicidas, los violadores y proxenetas. La justicia es el autor intelectual y cómplice de los femicidios, abusos, violaciones, y desapariciones. No voy a felicitar a la justicia porque tiene que hacer su trabajo. No voy a aplaudir a la institución que difundió y permitió que se divulguen fotos desnuda de una asesina teniendo el criterio principal de preservar la identidad de todos los femicidas y asesinos en serie de mujeres. No voy a felicitar a nadie. No vamos a felicitar a nadie.

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