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3 junio, 2018

El grito de mujeres que se escuchó frente al Congreso

Por Azul Verzura

Un 3 de junio de hace tres años el grito de miles de mujeres se escuchó frente al Congreso.
Eran unas pocas -miles-, usaban colores como el violeta y llenas de brillos, rapadas, con los labios pintados y muchos ceños fruncidos.
La rabia las alimentaba y, hasta ese año, asesinaban a una chica cada 30 horas.
Cada tres o cuatro días, teníamos que “postear” la cara de una de ellas pidiendo justicia o información sobre lo ocurrido. Preocupadas y sin entender que estaba pasando en el país, llegó el Ni Una Menos, para “sacarnos del closet del feminismo”.

Volvemos a nacer un 3 de junio todas, organizadas, con el puño en alto y el cuerpo en situación de guerra, preparadas e informadas para ir contra un sistema. Sí, todas contra un modelo histórico-socio-culturar y económico, que hasta hace unos años no se había cuestionado masivamente.
Cada mes que pasaba y nos acercábamos al 2016 las horas las teníamos contadas. Ya no eran más 30 horas, sino que 20 y pico.
Los 8M ya no eran más de flores y chocolates para nosotras. Los 8 de Marzo comenzaron a ser días de reflexión, lucha y unidad.
Los 8 de Marzo dejamos de querer un “feliz día”, y comenzamos a contestar “dejanos de de matar, no me digas ´feliz día´”.

Llegando al 2017 ya no existe más la posibilidad de salir a la calle sola. Ya no escuchamos más música con auriculares en la calle, y nada de tomarnos algún transporte solas. Ni bondi, ni taxi, ni uber, ni nada. Ya dejamos de caminar esas cuadras “medio oscuras” y empezamos a pedir que nos vayan a buscar a los lugares o a las paradas de colectivos. Empezamos a pasarla mal en la calle. A transpirar por media cuadra, a mirar a los costados y no poder perderte ni un detalle porque te cuesta la vida. Dejamos de tomar tres birras y empezamos a tomar una. Hay que tener los reflejos alerta.

Algunas empezamos defensa personal, otras dejaron de salir de casa, otras no. Algunas lloramos antes de llegar a casa por el cansancio que genera sufrir así. Otras se ríen porque están vivas. Otras hacen chistes para tramitarlo. Algunas les contestamos a los camioneros que nos tocan bocina 7 am de la mañana y logra cagarte el día. Otras se angustian, otras simplemente están agotadas.

Cada una se las arregló para llegar al 2018 teniendo un Presidente que avala los piropos y que atenta siempre con la revolución feminista. Llegamos al 2018 y matan a una mujer cada 18 horas. Dieciocho. Matan una a las 6 de la mañana, y otra a las 12 de la noche.  Matan y exterminan a nuestras hermanas. Del 2017 al 2018 el movimiento feminista logró un crecimiento inimaginable para los tiempos de la política. Dentro de un contexto social fragmentado, el feminismo unió a las mujeres, trans, travestis, etc. Unió, llegó y vino para quedarse.

Además de entender que la pollerita, la hora, tu color de labios y tu carácter no tiene nada que ver con el asesinato de una mujer. Nos ensenó a poner en palabras y acciones, nuestro dolor y enojo para con El Macho.

Sí, muerte al macho y a esa institución que quiere reproducir esos mandatos sociales.

-Muerte al macho, no a vos Raúl- porque el egocentrismo, la confusión, el miedito a la mujer, su virilidad débil y su sexualidad obligada, se encargan y encargarán de INTENTAR frenar a ese movimiento que rompió con bastantes imaginarios sociales que nos ataban a las mujeres.

Muerte al macho, a su fortaleza pre-establecida, a su necesidad de maltrato, a sus actitudes misóginas, a su no trabajo doméstico, a su necesidad de control, a sus vicios del poder, a su ego fragmentadísimo oculto. Muerte a eso.

También “Muerte al macho” es muerte a los programas de TV donde cuestionan las decisiones y aportes de la mujer, es muerte a las series donde las mujeres mienten un embarazo para “que no la dejen”, es muerte a que las mujeres en las películas necesitemos un hombre que nos rescate.

Muerte al macho no es querer matar a todos los hombres. Es querer derribar al patriarcado a todas las instancias que mantienen vivo a ese sistema. Muerte al macho es muerte a los límites que tuvo mi sexualidad. Muerte al Macho es que el hombre acepte que tiene privilegios. Muerte al macho es justicia por las que asesinaron.

Micaela, Araceli, Candela, Ángeles, Paloma, Anahí, todas ellas y las que no sabemos el nombre nos impulsaron a luchar, a que la compañera es compañera y no competencia, a que hay que cuidarse y gritar por las que no tienen voz ni cuerpo.

Ellas, con el patriarcado entre las entrañas y desparramado sobre su cuerpo, nos enseñaron a que hoy es el momento de gritar, de llorar, de enojarse y defender, de abrazar, de besar, de correr.

Hoy, otro 3 de junio, levanto y aplico las banderas del feminismo. Por ellas, por todas, por mí y por vos: NI UNA MENOS. VIVAS NOS QUEREMOS.

Foto: Cintia Rodríguez

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