20 noviembre, 2019

Revista feminista y popular

Entrevistas

21 mayo, 2018

Avanza el movimiento abolicionista

Por Juliana Szerdi

El fin de semana pasado, del 17 al 19 de mayo, se llevó a cabo el Primer Congreso Abolicionista Internacional en el Centro Cultural San Martín, organizado por Trece Rosas, Furia Trava y RATT (Red Alto al Tráfico y la Trata). Participaron más de trescientas personas de las charlas, paneles y debates, donde estuvieron presentes las referentes más importantes del movimiento abolicionista a nivel mundial: Amelia Tiganus (España), Ingeborg Kraus (Alemania), Julie Bindel (Inglaterra), Cherie Jiménez (EE.UU.), Karla Gonzalez (Puerto Rico), entre otras.

Ingeborg Kraus (Alemania) Foto: Furia Trava Feminista

Reviradas estuvo conversando con Noelia Langle, estudiante de sociología de la UBA y militante de la organización feminista Trece Rosas; y con Lucía Sangiorgio, periodista en medios populares, columnista en radio inédita de Córdoba y en La Caprichosa de Tilcara, y quien estuvo transmitiendo el Congreso en vivo desde la página de facebook La Herida de Género.

R: ¿Cómo fue la organización del Congreso Abolicionista Internacional?

Noelia Langle: Fue toda una vorágine que arrancó el año pasado, en el primer cuatrimestre, porque nosotras organizamos en la Facultad de Filosofía y Letras un taller que se llama Taller abierto historia de género. Nuestra organización no tenia una postura tomada sobre el tema, entonces organizamos un debate donde invitamos a gente “de los dos bandos” para conocer cuáles eran sus posturas. Terminado el taller, nos definimos abolicionistas. Y ahí nos metimos en el tema a pleno, dijimos ‘ésta es la que hay que militar’ porque además los partidos de izquierda están tomando el tema de costado, no hay nadie que se esté haciendo cargo de llevarlo adelante. Empezamos a ver mucha fragmentación en el campo abolicionista, que faltaba unificar y darle forma. Sobre todo en un momento donde los sectores regulacionistas están teniendo una fuerte avanzada. Ya se vienen con  un proyecto de ley, y hace poco Orellano (Georgina Orellano, referente de la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina -AMMAR-) salió a decir que después de la ley de aborto hay que salir a luchar por esto, están rosqueando con diputados…

Lucía Sangiorgio: Una de las cosas que de hecho se estuvo hablando en este mismo Congreso, tiene que ver con que el abolicionismo acá en Argentina ya existe hace mucho tiempo. Argentina es legalmente abolicionista desde los años 30, aunque cuesta que se aplique efectivamente. Pero éramos más bien un movimiento difuso que trabajábamos independientemente, a veces conectadas unas con otras, generalmente desde el territorio con el tema de la prostitución y sobre todo de las personas trans. Lo que sucedió en los últimos años, y sobre todo a partir de la oleada del neoliberalismo en los años 90, pero ahora con este nuevo gobierno neoliberal esta tomando mucha fuerza otra vez y porque además tomó un poco de arraigo popular durante el gobierno kirchnerista, es el movimiento reglamentarista, que en realidad es un movimiento organizado y financiado por el proxenetismo internacional. Pero al empezar a tener un movimiento organizado que además hace lobby político, que hace cabildeo con los legisladores, que obtiene muchísima relevancia mediática, nos vimos en la necesidad de organizarnos como movimiento político y empezamos a tener propuestas y un trabajo en conjunto además del hecho de que ya no dábamos abasto de atender a todas las victimas de esta violencia que son muchísimas. Y lo importante de que sea internacional es porque justamente la campaña que estamos recibiendo en contra de nosotras y en contra de los derechos de las mujeres, está organizada internacionalmente y tiene impacto en todos los países. Así que estamos consolidando un poco el crecimiento, buscando difundir conocimiento en contra de toda la desinformación masiva, porque los medios de comunicación, con organización proxeneta o sin ella, siempre van a estar del lado de la cultura patriarcal prostituyente,y eso ya nos pone en desventaja.

Caro Ibarra,Diana Maffia y Romina Pereyra, acompañando a Florencia Guimaraes Garcia en la presentación de su libro «La Roy, revolución de una trava»
Foto: Furia Trava Feminista

R: ¿Cuáles son los peligros de que avance el movimiento reglamentarista?

NL: Es que ellas venden a la prostitución como un trabajo que es cool, que es como cualquier otro, que te da autonomía, te empodera, que manejas tu agenda… tiene una mirada individual y de alguna manera lo que nosotras vemos es que la situación de la prostituta o la trabajadora sexual que ellas tratan de vender, no es la de la mayoría de las que están en situación de prostitución. Nosotras como abolicionistas nos paramos desde un lugar donde decimos que la mujer que autónomamente decide ejercer el trabajo sexual, que está atrás de una computadora en Facebook promocionándose como trabajadora sexual y que decide con quién lo ejerce y con quién no, no está en la misma situación que la piba que está en la esquina y no le queda otra. Para llevar un plato de comida a la casa tiene que pasar por 20 tipos, y no tiene esa posibilidad de elegir si me gusta o no, si me siento cómoda o no y, como estuvieron contando acá en el Congreso, de bancarse prácticas sexuales que son sumamente desagradables, donde el tipo le ofrece 20 pesos más y ante una coacción económica hay que aceptarlo porque no queda otra en una situación de pobreza, donde muchas son madres solteras. Entonces el tema de la libre elección no es tan así como ellas pretenden mostrar.

LS: Éste fue otro de los temas que estuvieron tocando las panelistas, de la diferenciación de clase que hace la prostitución, donde sólo personas de cierta clase pueden elegir si quieren dedicarse a la prostitución o no. Y hay otra cosa que se oculta mucho, y por eso yo casi no lo llamo reglamentarismo sino que es más bien un negacionismo de la violencia, que niegan el impacto que tiene en muchas mujeres que entran voluntariamente a la prostitución. Porque el tener sexo sin deseo no nos deja indemnes, no es una cuestión moralista, es una cuestión de nuestros cuerpos, y cuando ellas hablan desde el slogan ‘mi cuerpo es mío’, omiten intencionalmente otro de los grandes lemas feministas que es que ‘lo personal es político’, y que nuestras elecciones personales sobre nuestros cuerpos también tienen impacto político, y lo que ellas quieren a toda costa es que no se ponga en cuestión cuál es ese impacto político sobre las otras personas. Y eso es lo que nosotras estamos hablando acá, cómo impactan las políticas públicas en todas las mujeres, no solamente en un sector interesado.

R: ¿Y por qué avanza el movimiento reglamentarista?

LS: Son varios los motivos… en primer lugar porque van con la cultura a favor. El primer planteo de regular la prostitución viene desde un lado muy machista. El sentido común patriarcal es prostituyente. Entonces corren con esa ventaja. Y además de tener los recursos financieros que vienen desde las diferentes organizaciones internacionales y de la central de trabajadores de Argentina. Así que tienen muchísimos recursos, mientras nosotras estamos más bien auto organizadas y no tenemos a veces recursos ni para contener a las propias sobrevivientes que están liderando las organizaciones. Por otra parte, la masificación del feminismo en los últimos años en Argentina, hizo que muchas chicas, sobre todo jóvenes, que no tienen mucha idea de qué se trata aunque obviamente es algo positivo que se acerquen, empiezan a participar políticamente. Y las organizaciones como AMMAR apuntan específicamente a ese público. Entonces a estas chicas que no están del todo informadas, se les pueden caer con un discurso muy sencillo y digerible, obviamente que no refleja las realidades más profundas. Entonces, es una situación bastante complicada, no creemos que sea imposible, pero necesitamos estar juntas y organizadas para poder resistirlo. Porque además están apuntando a retroceder los avances que logramos hacer en la lucha contra la trata y que se cristalizaron en las leyes de trata en la Argentina. Es una avanzada muy fuerte, vienen con mucha potencia. Nosotras tenemos potencia desde otro lado, nos une el amor, el compañerismo, la convicción de que no queremos que ninguna mujer sufra violencia nunca más. Desde ahí nosotras vamos a tomar nuestras fuerzas para organizarnos, para salir adelante y para contar nuestra verdad, que es lo que vemos con nuestros propios ojos cuando salimos a militar.

Panel de cierre

R: Uno de los paneles contaba que en algunos países está reglamentado el trabajo sexual pero sigue habiendo trata de mujeres, ahí se cae un poco el discurso reglamentarista…

NL: El viernes estuvo Ingeborg Kraus en un panel, que es psicoterapeuta especialista en trauma y estudia mucho el modelo alemán y las secuelas que ha dejado en las mujeres que salen de la prostitución, y mostraba claramente cómo todo eso que el reglamentarismo trata de vender no es tan así. De hecho la reglamentación lo que hizo fue que al propiciarse un clima de aceptación social de la prostitución, haya aumentado la trata de los países más pobres de Europa, que es de donde vienen estas mujeres. En Alemania lo que pasa por un lado es que ha aumentado la trata porque es legal el negocio, y por otro lado que las condiciones materiales de las mujeres ha empeorado, contrariamente de lo que se pensaría o lo que el sentido común supondría, porque cobran 30 euros por cada pasada, y la habitación que alquilan les sale 160, entonces ¿cuántos tipos tienen que pasar para cubrir el costo de la habitación más los impuestos que tienen que pagar por ejercer la “profesión”? Entonces, lo que termina mostrando es que los únicos enriquecidos son los burgueses que están en el negocio del sexo, la mujer prostituida nunca sale rica del negocio de la prostitución.

LS: Y además porque muchas veces se esconden los resultados de los países reglamentaristas, como explicaba la doctora Kraus, que en Alemania y en Holanda no permiten o tratan de que se filtre la menor información posible sobre la situación real. Entonces necesitábamos vernos cara a cara y que también esas compañeras conozcan la experiencia en América latina, que es muy distinta que la Europea. Por ejemplo en Europa casi no existe el movimiento travesti abolicionista y acá en Argentina las travestis son las iniciadoras del movimiento abolicionista organizado, porque obviamente son ellas las que necesitaron organizarse para sobrevivir.

R: Desde el abolicionismo, ¿Qué se plantea para terminar con la violencia que existe hacia las mujeres y disidencias que se encuentran en situación de prostitución?

LS: En primer lugar, en lo más inmediato, se trata de métodos paliativos. De buscar recursos para brindar de forma directa a las personas que están en situación de prostitución, porque además, la mayoría de las mujeres que están en situación de prostitución no comen todos los días, no les alcanza la plata para vivir, es mentira que viven de la prostitución, viven en una situación de prostitución. Entonces, por ejemplo, lo que fue en nuestro país la asignación universal por hijo, que si bien no resuelve el tema de la pobreza de fondo sí brinda recursos a muchas personas que le permite mejorar su situación de forma efectiva. Respecto a que por ahí es muy idealista o muy utópico, lo que yo siempre respondo es que una sociedad sin violencia de género y con prostitución legal es más utópica que una sociedad en la que no se consuma prostitución. Porque de hecho, tenemos experiencias concretas en la que ha bajado el consumo de prostitución, esto es lo que pasa con el famoso modelo nórdico, en los países como Finlandia y Suecia, que no se trata sólo de un modelo penalista en el cual se busca criminalizar el proxenetismo y el consumo, sino que además eso tiene un revés en políticas públicas de inclusión efectiva de acceso a la educación, de acceso a la vivienda. La situación de las mujeres no le importa a casi nadie en la política, no mueve gente, no mueve plata, por eso las feministas estamos saliendo a las calles, porque sino estaríamos gestionándolo desde otros lugares, porque estamos organizadas y estamos en organizaciones.

NL: Nosotras lo que planteamos como un modelo que hemos visto y que ha permitido reducir el consumo de prostitución es el modelo Sueco, que lo que plantea es que la prostitución esté despenalizada porque la mujer no es la culpable. Este congreso dice ‘por una abolicionismo real’ porque lo que se ve es que esas leyes que tenemos en Argentina no se implementan. El abolicionismo plantea la persecución del proxenetismo, está penalizada la explotación sexual de terceros,  no así el ejercicio autónomo de la prostitución. La realidad de lo que vemos es que encuentran un lugar de trata cada mil años para decir acá estamos haciendo algo, pero la realidad es que hay una complicidad total del Estado y de la policía con las redes de trata, sino  no existiría. En el modelo sueco, consideran a la prostitución como una expresión más de la violencia machista. Porque en realidad no nos interesa la mujer que autónomamente decide ejercer la prostitución, el problema es que haya gente que está explotando a otras mujeres en una situación de extrema vulnerabilidad. Ahora, sí consideramos que de alguna manera legitimar esa práctica termina legitimando que nuestros cuerpos son una mercancía para el consumo masculino en una sociedad capitalista que tiende a mercantilizar absolutamente todo. Entonces desde un plano simbólico tendemos a criticarlo, y desde un plano más concreto y material, vamos a combatirla. Pero no a la mujer que esta ejerciendo sino al putero, al proxeneta. Y en Suecia lo que pasa es que estas leyes se aplican y se combate, y lo que dio como resultado es que el consumo se redujo, la trata se redujo, y ese es el modelo más concreto que existe hoy. Hay partidos de izquierda que dicen que la prostitución no se va a poder abolir mientras dure el capitalismo, pero eso también te lleva a una inacción y aceptarla de hecho. Entonces, veamos qué modelos si funcionaron, y si bien sigue porque es una práctica patriarcal que está muy instalada, culturalmente hay que desmontar todo eso. Podemos hacer cosas para combatirla.

R: Después de este Congreso, ¿Cómo se sigue?

NL: Se van a charlar la acciones a futuro para que no quede en algo catártico, que no quede en una charla de congreso académico. Vamos a unificar agendas y ver que hacemos a partir de acá.

LS: Cuando planteamos que esto sea un primer congreso, obviamente estamos apostando a  la continuidad y muchas de nosotras deseamos que esa continuidad no se de nuevamente en Buenos Aires, sino que podamos llevar este Congreso a otros lugares donde se necesita incluso más, donde llega menos la información, donde hay menos organizaciones, o a veces ninguna.

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