24 abril, 2019

Revista feminista y popular

Notas

9 mayo, 2018

POR EL DERECHO A SER

Por Lara Barros

Cuando me senté a poner en palabras todo lo que aprendí y sentí en la charla de Gabriela Mansilla no supe por donde empezar. Sus palabras las recuerdo a casi todas, pero no es el problema la memoria sino el no deformar su discurso. Me refiero al poder y a la intención del discurso; me refiero al discurso como el mensaje en la situación comunicativa que me incluye a mi, a les lectores, y por supuesto, a Gabriela, Luana y su hermano.

Volví al libro. “Yo nena, yo princesa”, leí su dedicatoria: “gracias por ser parte de esta revolución de amor. Por el derecho a ser”. Decidí que la mejor manera de contar la charla es desde el derecho a ser, no sólo el derecho a ser de Luana, cuya experiencia sirve para abrir la mente y, sobre todo, el corazón, si no desde el derecho a ser de las diversas infancias e identidades de género.

Luana, para conocer un poco su historia, es la primer nena transgénero del mundo que ha recibido su documento nacional de identidad con el nombre que ella misma eligió a sus tres años de edad.  A sus veinte meses pudo decir “yo nena, yo princesa”, y desde ese momento comenzó una larga lucha. Con todo el dolor del mundo, primero fue en contra de los deseos de Luana, hasta que finalmente alguien dijo: “déjala ser”. Gabriela comenzó a luchar para que se respete, se cuide y se le otorgue a Luana el derecho a ser. El derecho a construir su propia identidad de género, a no sentirse cómoda en el cuerpo de un varón, a ser una nena encerrada en un cuerpo que no la identificaba.

La experiencia que nos contó Gabriela habla no sólo de la infancia, sino también del amor, de la lucha, de ver y reconocer a eses otres que invisibilizamos porque no entran en la concepción de lo que pensamos que deben ser las cosas. Gabriela nos contó una realidad que no empieza ni acaba en Luana, pero que gracias a ella hoy se manifiesta para poder “abrir mentes”, para lograr la inclusión y la no discriminación de aquelles a quienes su identidad impuesta no les hace sentir cómodes.

Desde el origen de cada une de nosotres ya tenemos un lugar. Cuando una mujer esta embarazada, dice Gabriela, la pregunta que sigue es ¿qué es? ¿nena o nene? Es ante todo es un ser humano. Pero sin embargo, vivimos acostumbrados a definir el género de los bebés por sus genitales. “Si tiene pene sera varón, si tiene vagina es nena”. Es ahí donde nos asignan un nombre, donde proyectan una vida para nosotres. Desde el minuto cero respondemos a mandatos sociales que repetimos y repetimos sin preguntarnos porqué lo hacemos hasta que llega alguien que nos interpela. Como llegó Luana, que con dos años ya estaba luchando contra lo que la sociedad le decía debía ser. Habiendo nacido con pene, volvió a insistir: “Yo nena, yo princesa”.

Gabriela relata en su libro y también en sus charlas, lo poco que saben sobre el tema psicólogos, médicos, abogados, sociólogos, profesionales con títulos. Lo poco que se sabe sobre las infancias transgéneros y mas allá de eso, lo poco que se las acepta y lo mucho que hay que luchar para que se respete la identidad que una persona elige y no la que es impuesta. Luana y su mamá recibieron diferentes diagnósticos: Gabriela loca y esquizofrénica; Luana víctima de los deseos inconscientes de su mamá. Recibió tratamiento con venadril, no por la alergia sino para que duerma. Una psicóloga les indico que la obligaran a ser varón, que le prohibieran usar la ropa de su mamá o jugar con trapos que hacían de cabello. Todo, todo, sin mirar realmente a Luana, sin vislumbrar su tristeza. Ella solo quería ser nena, nada más y nada menos.

Una lucha que se lucha desde varios frentes, desde la educación en casa, desde la educación en los jardines, las escuelas, los profesorados y las universidades. Es una lucha que se lucha contra los estereotipos de Disney (las princesas, los príncipes), que se lucha en los cumpleaños infantiles y en los comercios, donde el mercado moldea nuestra subjetividades y todo es rosa o todo es azul. Es una lucha que se lucha desde la ley y desde su implementación, que exige un Estado presente y provoca marchas frente al Congreso de la Nación. No es una lucha fácil, es diaria.

Es una lucha que se plantea desde el discurso y la práctica, Gabriela insiste mucho en el discurso. Cómo hablamos, qué decimos, qué adjetivos utilizamos para describir al otro, a la otra, al otre. Las palabras nos constituyen desde el nacimiento, lo que otre diga de nosotros es al mismo tiempo el reflejo de quiénes somos.

Qué pasa si palabra del otre no describe quién soy, no describe qué siento. Dice Gabriela que no existimos, no existen las nenas y los nenes trans, porque no son nombrados. O son nenas o son nenes y eso -dicen aquellos que no conciben la diversidad- esta biológicamente determinado. Vagina-nena, pene- nene. Gabriela insiste en que hay que romper con esta lógica binaria y hay que hablar, hay que decir que existen muchas maneras de ser, hay mujeres con pene y hombres con vagina. ¿Y cuál es el problema? ¿En qué me modifica la auto percepción de otra persona? No podemos decirle a nadie cómo tiene que ser, se trata de respetar, aceptar y acompañar.

Nos contó cómo muchas de esas infancias negadas terminan en suicidios, terminan en prostitución, porque aquellos chicos y chicas no ven otra salida en una sociedad que los encierra, que los niega, que los obliga a no ser. “Yo no quiero eso para mi hija, esa chica traba que está en la esquina podría ser mi hija, si yo no me hubiera preguntado si los que estábamos mal éramos la sociedad y no Luana”. Entonces Gabriela se pregunta si es necesario salir a hablar, a pelear por un dni, a decir que dejen a la infancia ser libre. Es necesario y cansador. Por eso desde nuestro lugar vamos a multiplicar tu lucha, hablando, rompiendo tradiciones sexistas, respetando, defendiendo el Derecho a Ser.

Gabriela presentará en la Feria del Libro, este 9 de Mayo, la continuación de su primer libro. Además junto al equipo de profesionales que las acompañaron en este viaje de recuperación de los derechos humanos de Luana, han editado un libro donde se habla de muchas infancias trans desde los aspectos objetivos de la ciencia. A todes, recomendamos leer todas las obras respecto de la libertad, la dignidad y el derecho a ser de las infancias transgéneros, además de nunca olvidarse que las niñas y niños son sujetos de derecho y corresponde a cada uno de nosotros defenderlos y garantizarlos.

Lineas de acción para les docentes

En nuestra formación académica es poco lo que sabemos sobre aquello que no figura en los Diseños Curriculares. Sobre las diversas identidades de géneros es necesario actuar con respeto, ética y profesionalismo. Daremos algunos tips que sólo son un punto de partida:

# Leer la ley de Educación Sexual Integral N°26.150

# Recordar siempre que nuestrxs estudiantxs son ante todo seres humanos y merecen un trato digno.

# Respetar el nombre que nuestrx estudiante desea. Si se autodenomina Camila y en el documento dice Carlos Soto, en el regristo se escribe Camila (c.) Soto. Es decir, los nombres del D.N.I. se escriben solo con las letras iniciales y se respeta el nombre elegido por el chique.

# Informarse acerca de las diferentes identidades de genero: cissexual, transexual, transgénero, travesti, entre otras. No todo es lo mismo.

# No privar al niño o niña de ir al baño al que desea. Lo que uno hace en el baño es un acto intimo, se cierra la puerta y listo.

# Intentar dejar de interpretar las situaciones desde el acto sexual, no todo es sexo.

# Cuidar las palabras que usamos para referirnos a otres. Les docentes construyen pero también destruyen.

# Organizar reuniones con los equipos pedagógicos, lxs padres y lxs estudiantes, para conversar sobre la identidad sexual.

# Romper con las prácticas educativas que clasifican al género femenino y masculino, por ejemplo: la formación al entrar a la escuela o jardín, los rincones de juego, los actos escolares que suponen un rol de las mujeres y otro de los hombres.

# Respetar el Derecho a Ser de cada persona.

# Dejar de rotular a los juguetes como juguete de varón, juguete de nena, los juguetes son de todes.

# Abrir el espacio a otros colores, verde naranja, amarillo, violeta, y no pintar el mundo de azul y rosa.

# Cuidar a nuestras infancias de los avances del mercado y los dibujos animados, romper el estereotipo de príncipes, princesas, niños campeones y nenas dulces.

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