16 julio, 2019

Revista feminista y popular

Notas

10 marzo, 2018

El Valle de Traslasierra inundado de Sororidad

Por Casa Violeta Traslasierra

8 de Marzo, Mina Clavero, Valle de Traslasierra, Córdoba.

Como los ríos que corren por éstos lares, mujeres de diferentes pueblos del Valle desembocaron -en una calurosa tarde- en la Plazoleta Merlo de Mina Clavero. Desde Nono, Cura Brochero, San Lorenzo, Las Rosas, Los Hornillos, Las Rabonas… nos unimos para exigir con nuestras cuerpas que no nos maten, que no nos sigan matando.

Todavía el sol pegaba fuerte, y ahí iban llegando montoncitos de mujeres con sus pañuelos verdes colgados al cuello, mamás con niñxs a upa y otros correteando, mujeres grandes que se les encendían los ojos cuando miraban a las jóvenes pintarse sus caras y llenarse de brillos, niñas que saltaban quizás todavía haciendo uso de una libertad por la que luchamos para que al crecer no se le escape.

Allí estábamos todas, siendo una.

Una instalación artística nos convocó para comenzar a marchar. Encabezadas por el grupo TeaTras de Traslasierra (un hermoso grupo de mujeres que durante el año se juntan a laburar desde el teatro del oprimido las dictaduras que vivimos las mujeres por el simple -y complejo- hecho de ser mujer). Nos conglomeramos frente a una soga donde colgaban ropas de mujeres, ropas con signos de violencia, de lucha, con sangre; ropas de aquellas que seguramente ya no están o –en el mejor de los casos- aún nos acompañan con las marcas de aquella violencia padecida.

La voz de una compañera asistió ésta instalación con el pedido de una justicia que juzgue con perspectiva de género y exigiendo a las autoridades policiales que nos tomen las denuncias: “denunciar en mi derecho” y “tomar la denuncia es tu obligación”.

Y allí quedaron esas ropas, como se quedan las vidas de las mujeres, mientras que con las manos entrelazadas de todxs los que fuimos parte de ésta marcha y con un cántico que nos recorrió el cuerpo, comenzamos a andar.

Encabezó la caminata la bandera de la Colectiva Ni una Menos Traslasierra, aquella que convoca a distintas organizaciones de diferentes colores políticos-partidarios y a mujeres independientes, todas convocadas bajo un mismo objetivo: construir un mundo más justo e igualitario.

“Vecino, vecina, no sea indiferente, matan a mujeres en la cara de la gente”, se escuchaba entre las callecitas del Valle mientras que asomaban los ojos de algunos comerciantes y vecinos que pasaban por ahí; Y se veían carteles hechos a mano (o mejor dicho a pulmón), a colores, con brillos o así nomás, con puño y letra, pidiendo justicia.

Y entre la marcha aparecía también el rostro de Silvia Gloria Gallardo, desaparecida el 12 de febrero de 2014 en San Javier (Yacanto) y también nos preguntábamos, con sus espíritus presentes, donde están Marisol y Luz, todavía desaparecidas y por quienes a diario pedimos justicia.

Y ahí, salpicaditos, también podíamos advertir a los varones. Algunos cuidando de lxs niñxs, otros marchando, y otros que decidían estar atrás, corriéndose del lugar de protagonismo que la historia les dio. Allí estaban los varones que deciden acompañar a las mujeres que luchan por sus derechos, los que deciden cuestionar sus privilegios, los que también creen en un mundo más justo e igualitario.

Entre la marcha también iba escondidita la justicia, vestida de blanco, con su espada y su balanza. Rodeada de féminas convertidas en machos, impidiendo que las mujeres que quisieran acceder a ella pudieran hacerlo (cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia). Cuando la marcha terminó finalmente se hizo justicia: las mujeres, después de mucho intentarlo, pudieron hacerlo, pudieron acceder a ella.

El sol se fue apagando, mientras nuestros oídos disfrutaban de artistas que apoyaron haciendo arte. Los raperos Zero y Strada, jóvenes del valle que cuestionan al sistema opresor, las hermosas copleras Kumita´e Monte que se preguntaron a cuántas mujeres más es necesario que maten pá que empiecen a cumplir y no nos hagan más sufrir, lxs compas de Danza Afro y la imponente voz de Morita Killers.

Así, como  se sucede la noche al día, pasó éste 8M que vinimos gestando desde hace un mes, con mucha energía revuelta. Viajando para realizar asambleas en distintas partes del Valle, para agruparnos, para conocernos, para mirarnos a los ojos, para construir algo entre todas, dejando de lado las diferencias.

Y finalmente ahí habíamos estado todas, confluyendo con un mismo objetivo, habiendo logrado lo que nos propusimos…. Y entonces, cuando todo terminó y volvíamos a casa pensaba que en una sociedad machista que educa para la competencia, la sororidad debe ser nuestra arma amorosa, debe ser nuestra decisión política; aquella que debemos sostener en lo cotidiano, sostener siempre.

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