20 noviembre, 2019

Revista feminista y popular

Notas

9 marzo, 2018

Las nuevas generaciones

Por Romina Jazmín González

En una plaza colmada de mujeres, donde abundaba el glitter y los cantitos pidiendo aborto en el hospital esperaba para encontrarme con una amiga. Ludmila tiene 19 años y es del Sur del conurbano bonaerense, tiene el pelo castaño con las puntas teñidas de azul y hoy salió por primera vez a las calles a marchar de forma independiente. Me cuenta que lo que la impulsó a ir fue que siempre le hicieron ruido cosas que estaban normalmente aceptadas y que por eso muchas veces se sintió fuera de lugar en distintas situaciones de su vida, ya sea con amigos o con su familia.

Entonces fue cuando comenzó a investigar qué era el feminismo y encontró muchas respuestas.

Se dio cuenta que no era ella quien tenía el problema sino la sociedad, y que estaba bien cuestionarse todo lo que esta impuesto. Además, me dice que ella marcha principalmente para visibilizar lo que es el feminismo y que gracias a este movimiento muchas mujeres comenzaron a deconstruirse. También marcha por el aborto libre, legal, seguro y gratuito, porque la iglesia saque sus rosarios de nuestros ovarios, por ni una menos, por la igualdad de derechos y la libre elección de todxs nuestrxs compañerxs. Por poder caminar sin miedo en la calle.

Me comenta que ya le dieron ganas de llorar cuando estaba en Constitución esperando el subte y vio a todas las pibas que iban a la marcha, sean de la agrupación que sean, la mayoría con el pañuelo verde de la campaña, con carteles y ganas de luchar.

Cuando llegó vio la plaza estallada. Estaba fascinada, ella lo define como un mundo nuevo, una utopía y dice que ojalá fueran así todos los días, y le digo que se imagine lo que es el Encuentro Nacional de Mujeres.

Así transcurrió la tarde. Marchó, bailó, cantó, sacó fotos y se rió con otras pibas de que una mujer mayor le dijo que por favor no aborte a una piba embarazada de ocho meses con la frase “ABORTO LEGAL” pintada en la panza.

Ludmila como tantas otras mujeres encontró en el feminismo no solo respuestas. También encontró un espacio de contención donde alguien que no conoces se convierte en tu aliadx, en tu compañerx. Conoció la sororidad y se dio cuenta que no está sola, que todas juntas golpeamos más fuerte a este sistema capitalista y patriarcal.

Por las que están y las que nos arrebataron, por las que todavía no se animan a hablar, por nuestra libertad de elegir que queremos hacer, con quien y cuando. Por todxs y cada unx ella salió este 8 de marzo a las calles a luchar.

Le pregunto qué le deja el 8 de marzo: «seguir cuestionándome a mí y todo lo que conozco porque éste es el camino».

Foto: Lucía de la Torre

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