24 abril, 2019

Revista feminista y popular

Notas

9 marzo, 2018

La Revolución Feminista que nos hierve la sangre

Por Azul Verzura

Este 8 de Marzo se sintió en las calles la energía efervescente del feminismo. Miles de mujeres de distintas edades se movilizaron desde las 16 hs con el fin de combatir la brecha salarial del 27%, los femicidios, la discriminación por orientación sexual, los transvesticidios y de mantener vivas a las mujeres asesinadas cada 18 hs, entre otros objetivos.

Hace varios días el tema “aborto” viene siendo protagonista de noticieros, programas de chimentos, peleas en twitter, Facebook, programas de radio (no feministas) y discusiones familiares. Además de comprender que es un tópico bastante mediático hay que hacer ver que este tema, en Radios como FutuRock se viene informando, profundizando y debatiendo desde sus comienzos.  Éste, entonces, también es uno de los objetivos de la revolución feminista que se manifestó el #8M.

El 8 de Marzo cobró un giro inesperado, pero sumamente necesario, en cuanto a su significado y origen. La escasez de información, el capitalismo y el negocio festivo “del día de la mujer” lograron caerse. Se planteó que no es más un día festivo. El 8 de marzo no se festeja más, es un día de duelo.

En 1857 murieron quemadas 146 trabajadoras mujeres, en una fábrica  de Nueva York, por protestar por sus derechos en la calle. Entonces, no queremos flores, ni bombones, ni chocolates, queremos luchar contra el patriarcado que mató a esas trabajadoras. En 1857 fueron ellas, pero hoy somos todas.

Con las estadísticas actualizadas, una mujer es asesinada cada 18-20 hs. Una mujer cobra el 27% menos que un hombre por el mismo trabajo. A las lesbianas se les sexualizan los besos y se los usa como consumo machista. Se cuestiona  -aberración encabezada por el periodista Nicolás Repetto- la vestimenta de la mujer. Se devalúa nuestra palabra  en todos los ámbitos donde la norma diga que “eso no es de mujeres”.  No hay cupos trans laborales. Las denuncias que hacen mujeres famosas hacia actores son cuestionadas, mediatizadas y/o denigradas,  o incluso echadas de su trabajo y se tienen que mudar a otros países; estas son algunas problemáticas que cumplen la función de ser el motor de fuerza de las feministas.

En la calle

A lo lejos se leyeron carteles como “somos el grito de las que ya no tienen voz”, “por las que nunca volvieron”. La sororidad unió, y subió a estas mujeres armadas de amor y rabia, desde lo más profundo de la sociedad para defendernos entre todas y para todas.

Mientras el congreso parecía una de mil piezas un rompecabezas, de la cantidad mujeres que lo rodeaban,  se percibía una especie de energía en la que hoy  llamamos sororidad. El término sororidad hace referencia a la hermandad entre mujeres, ya que nos instauran desde un principio que “la otra” es una competencia, y la tenemos que eliminar. Se acabó ese jueguito en el que las mujeres nos enojamos con la chica que nuestro novix nos fue infiel.

Los mandatos hetero-patriarcales que ordenaron nuestra vida diaria, de poco se van diluyendo. Todos y todas sabemos que para que algo se diluya o disuelva hay que tirarle otra cosa, nosotras le tiramos poder. Salimos a gritar, nos pusimos la casaca feminista que no nos la sacamos más. Tocamos los bombos, manejamos, decidimos no cocinar, abortar, no depilarnos por obligación, te decimos que no, te decimos que sí. El control patriarcal esta deslegitimado, y se entorpece con el paso de los días. Ya en las redes arde y florece el feminismo. Actrices twitteando a favor de la despenalización del aborto, cantantes, comediantes, conductores y conductoras de radio y televisión, hablan del feminismo y lo practican.

El feminismo mediático

Florencia Peña, Lali Esposito y Jimena Barón son las protagonistas famosas que generaron llamas vía twitter el pasado 19 de febrero. Sin nombrar a Malena Pichot, Srta Bimbo o Noelia Custodio (integrantes de la radio Futurock) que se destacan cada día con su comedia feminista.

El feminismo es eso, la práctica. Es decirle que no queres tener sexo a un pibe aunque hayas ido a la madrugada a su casa. Es que los hombres dejen “de ayudar” en las tareas domésticas. El feminismo es conocer el placer sexual que tanto nos escondieron, es entender los distintos tipos de anticonceptivos. Es decidir. Es feminismo es libertad, es recuperar el poder que nos sacaron. Con el feminismo ganamos todos y todas, es la manera de cambiar y mejorar al mundo.

Por eso, es que logró ser la epidemia más hermosa y salvadora de todas. Es una epidemia ideológica y libertadora. A más de una salvó y a más de una salvará.

Lo que se vió

La concentración se llenó de brillos, glitter, labial rojo, violeta, pañuelos verdes, sonrisas, abrazos, besos, banderas de orgullo gay, fotos de Eva Perón, Cristina, Frida Khalo y Simone de Beauvoir. Las banderas de los partidos, las canciones feministas con chicanas, pedidos de emergencia de Salud Pública, contra la iglesia y por supuesto, contra el gobierno de Mauricio Macri.

No se bajan las banderas de partidos el #8M porque lo personal es político. La derecha neoliberal gobernante recortó el presupuesto para combatir la violencia de género, cerró las consejerías fijas en salud sexual y reproductiva, eliminó la jornada de educación sexual de las escuelas, y demás hachazos al feminismo y, en correlación, a la problemática de Aborto. Entonces, lo político también es personal.

Lo dejaron clarito, tenemos un gobierno que intenta frenar al feminismo o tomar ventaja del tal. No lo sabemos pero con las mujeres reunidas y organizadas combatimos todo lo que se nos interponga en nuestro camino revolucionario. Macri, el feminismo va a vencer. A las feministas nos hierve la sangre.

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