18 enero, 2019

Revista feminista y popular

Notas

9 marzo, 2018

¿Acaso creían que nos íbamos a quedar sentadas?

Por Fénix

Los tambores suenan camino a Congreso, las calles explotan de verdes pañuelos, de verdes libertades, un grito al cielo de una necesidad básica de nuestra existencia: el poder de decidir sobre nuestros cuerpos. Años de patriarcado que nos desnudó, nos ultrajó y le puso fecha de vencimiento a nuestro ser, se cuelan por las ventanas de la ciudad, el otro aun lo respira.

¿Acaso creían que nos íbamos a quedar sentadas?
Hoy es la diferencia.

Camino entre mis hermanas, carteles de colores como banderas, como nuestros cabellos, como todo lo único que nos hace y que forma esta tribu hermosa así también como milenaria, porque como dicen las pancartas hoy somos el grito de las que ya no tienen voz, de las que callaron porque no tuvieron otra opción, porque esta guerra silenciosa y machista se fue llevando cobardemente con su odio parte de nosotras. No te confundas, no son locos ni monstruos, son los hijos sanos de este sistema desigual que nos avasalla con sus límites día a día.

Foto: Agustina Páez

Decimos ¡Basta! y lo decimos fuerte, hacemos eco, danzando, riendo, llorando, acompañando, sororidad. Se escuchan las voces que cantan, al unísono, cantan: “Se cuidan, se cuidan, se cuidan los machistas, América latina va a ser toda Feminista”.

Sigo caminando por Rivadavia, entre tanto amor que vino para quedarse, el amor propio que necesitábamos vislumbrar, veo los brazos en alto y leo palabras que quedan en la memoria:

No es el largo de mi pollera,
es lo corto de tus ideas.
No queremos flores, queremos tu respeto.
¡Gritamos porque nos están asesinando!

Mujer, no me gusta cuando callas
Hermana no estás sola, yo te creo.
Quien ama no mata, no humilla, no maltrata
Juntas venceremos.

Acá se respira lucha,
Tú no me vas a silenciar, tú no me vas a cambiar.
Abajo el patriarcado,
No queremos ni una muerta más.

Foto: Agustina Páez

No somos las cortinas de Humo, somos el fuego.

Los carteles de colores, como banderas, como nuestros cabellos hablan, se entienden entre ellos y se mezclan al pasar. Del dolor tomamos coraje, nos deconstruimos y acá estamos armadas de valor, pidiendo lo que siempre nos negaron.

Decimos basta, y lo decimos fuerte, ¡BASTA! Al macho, su falocentrismo, su patriarcado.
¡BASTA! De esta justicia inoperante, cómplice, sucia.
¡BASTA! De decidir por nosotras, sobre nosotras, por nuestros cuerpos, ideas, vida.

Nuestras hermanas caídas están presentes, caminando,  entre los carteles, entre las voces, entre los bombos esta su despertar, ese mismo que ahora llevamos dentro.

Somos fuertes y nos alzamos, estamos unidas, no nos van a frenar porque al fin y al cabo, diría Galeano, el miedo de la mujer a la violencia del hombre es el espejo del miedo del hombre a la mujer sin miedo.

La revolución será feminista o no será.
Vivas Nos queremos.

Foto: Agustina Páez

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