25 mayo, 2019

Revista feminista y popular

Notas

29 enero, 2018

LAS MUJERES NOS PARAMOS FRENTE A LA YUTA

Por Revista Reviradas

La jornada que organiza todos los años la familia y amigxs de Luciano Arruga en conmemoración a la fecha de su desaparición -30 de enero de 2009-, se viene convirtiendo con el pasar de los años, en un Encuentro Nacional de Familiares y Víctimas de la represión estatal.

Con la colaboración de todas las organizaciones y familiares, pero que no sería posible sin el empuje de Vanesa y Mónica, la hermana y mamá de Luciano, se viene armando una gran red de acompañamiento y lucha que se encuentra a fines de enero en Lomas del Mirador, La Matanza. Estuvieron presentes la infaltable Nora Cortiñas; Sergio, el hermano de Santiago Maldonado; el hermano y papá de Rafael Nahuel; la mamá de Ismael Sosa; la mamá de Johanna Ramallo; la hermana del Pocho Lepratti; la mamá de Kiki Lezcano; Delia, la mamá de Pablo Fucci víctima de Cromañon; Alberto, el papá de Darío Santillán.

Vanesa Orieta, hermana de Luciano

Celeste, hermana de Pocho Lepratti

El hermano de Rafael Nahuel con Norita Cortiñas

Sergio Maldonado, hermano de Santiago

Nancy, mamá de Ismael Sosa

Al mediodía se realizó la asamblea de familiares y víctimas de la represión, donde hubo un componente mayoritario de mujeres, que eran madres, hermanas y amigas de pibes y pibas que faltan por el gatillo fácil, por las redes de trata o por la represión. Allí Vanesa Orieta planteó la necesidad de dejar de hablar de violencia institucional para nombrar a las cosas por su nombre: represión del Estado. Es así porque no son algunas instituciones que funcionan de manera independiente las que ejercen el control sobre la sociedad, sino que es el Estado el aglutinador y articulador de todas las esferas, y sobre el que debe caer la responsabilidad de la violencia ejercida sobre el pueblo.

Además de los ya conocidos abusos, acosos y violaciones que las fuerzas de (in)seguridad cometen contra las mujeres y disidencias sexuales; como así también las represiones y detenciones arbitrarias en las últimas movilizaciones de mujeres y la diversidad; en 2017 hubo 23 femicidios que se realizaron con armas del estado; y entre 2009 y 2015 al menos 116 femicidios fueron cometidos por uniformados, activos o retirados.

Por eso en las intervenciones que se sucedieron en la asamblea estuvo presente el enfoque de género; porque estas mujeres que enfrentan a la policía mientras cargan con el dolor de la ausencia, son también víctimas de la violencia patriarcal, y la visibilización que se está dando actualmente en nuestro país sobre el machismo permitió incorporar también esta perspectiva en las luchas antirepresivas.

La jornada por Luciano Arruga -cuyo cuerpo fue encontrado enterrado como NN en el cementerio de Chacarita casi cinco años después de la desaparición, gracias a la búsqueda incesante de la familia, amigxs y organizaciones- es un encuentro donde los grandes medios de información no llegan, entre otras razones porque no sucede en la capital federal, pero también porque es un espacio donde nadie busca ser estrella ni juntar votos. Es un encuentro de la militancia de lxs de abajo, de lxs que se comprometen en los barrios, los que están con los más desprotegidos, lxs que se cruzan todo el conurbano para compartir un mate y regalar un abrazo. Y como viene pasando en todos los ámbitos, la jornada tuvo una fuerte presencia del feminismo, que se escuchó en los discursos, se escribió en los volantes, se conversó entre militantes, se jugó con lxs niñxs, y se respiró en el aire.

La jornada terminó pasadas las diez de la noche con el ritual esperado para bailar y agitar alrededor de las llamas que encendieron el patrullero de cartón, símbolo de la bronca e indignación que produce la violencia e impunidad de violencia estatal.

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