20 noviembre, 2019

Revista feminista y popular

Notas

26 enero, 2018

ZULEMA SOTO SIGUE ADELANTE CONTRA LA POLICÍA

Por Gisela Porto, Tamara Roldán, Lila Olazar

El pasado 16 de enero se cumplieron dos meses del intento de los hechos de violencia que sufrió Zulema Soto, vecina de la localidad de Francisco Álvarez y militante social, por lo cual se realizó una nueva movilización para pedir juicio y castigo a lxs culpables, que cese el letargo judicial y abandono estatal, que se separe a la Policía Bonaerense de la investigación.

El 14 de noviembre el hijo de Zulema salió del banco y le robaron 50 mil pesos. Cuando fue a la comisaría no le querían tomar la denuncia sino declaraba cuánta era la plata que tenía en su cuenta. Zulema fue hasta el lugar a ver qué era lo que pasaba, y hubo una situación de gritos y llamados telefónicos ante la injusticia que estaba sucediendo. A los dos días cuatro hombres entraron a robar a la casa de Zulema. Dos de ellos tenían el arma reglamentaria de policía y la boina de la policía local. Torturaron a Zulema, la cortaron con vidrio, la hicieron caminar sobre vidrio, la violaron, la empalaron con una zanahoria, le cortaron el pelo, la ahorcaron y la dejaron ahí dándola por muerta.

Pero Zulema sobrevivió y desde ese momento encabeza una dura lucha contra la policía y el machismo.

«Estamos de marcha en marcha pero nos vienen boludeando. Me van pasando información pero es todo falso. No nos tenemos que dejar intimidar, estamos en la oscuridad si no salimos a hablar«, afirma Zulema. Cuenta además que la justicia no está avanzando con el caso, y que ella no va a parar hasta que los responsables vayan presos. «Hay que luchar también por lxs demás, por lxs que están calladxs, porque hay muchas chicas calladas por miedo, muchos casos que no se hacen públicos«.

«Yo perdí todo lo que tengo. No tengo casa, no tengo nada. Pero voy a seguir  porque ahora después de una rueda de reconocimiento de 51 oficiales pude reconocer a dos«. Los dos sospechosos son Daniel Riquelme y Leonardo Torazzi, quienes siguen en función. «El primero tiene la coartada muy floja. Dijo que fue la sobrina a las 8:30 a buscar al perro y que se lo trae a las 12:30. En ese lapso nadie puede decir qué estuvo haciendo. La fiscal tendría que ya, haberlo detenido. Y el otro dijo que estuvo trabajando. Pero si buscamos en la memoria, recordemos que en la época de la dictadura salían a trabajar y eso significaba salir a torturar«. Los otros dos oficiales de policía que participaron del hecho de violencia, aún se mantienen prófugos u ocultos. Zulema y sus hijos recibieron varias amenazas por seguir adelante pidiendo justicia. «En las marchas hay infiltrados también. Me han rozado un arma en la espalda por atrás en una marcha para asustarme. Pero creo que cada día van a salir a la luz más casos. Con el miedo no vamos adelante. Tomemos fuerza porque si no quedan impunes y siguen haciendo lo mismo«, repite Zulema con firmeza.

Zulema Soto en la movilización pidiendo justicia el pasado martes 16 de enero se llevó a cabo en Moreno.

Fragmento del comunicado de prensa de enero de 2018:

«Dijimos al comienzo de todo este sendero plagado de obstáculos, que no creíamos en las casualidades. Y hoy podemos decir que lo que sucedió aquí, no fue más que un hecho planificado y llevado adelante con alevosía, amparándose en la supuesta impunidad otorgada por el sistema patriarcal y la chapa estatal visible en varias de sus aristas (represiva, financiera, judicial y política).  Múltiples iniciativas  se impulsaron en territorio morenense para visibilizar el caso: tres movilizaciones en un mes y medio (29-11/6-12/21-12), recorriendo las sedes de las instituciones que entendemos son cómplices de que tal crimen todavía se mantenga sin castigo: municipio, comisaria, banco y fiscalía; volanteadas y eventos culturales de carácter público; coberturas de medios de comunicación con amplia difusión a lo largo y ancho del país. Todo esto , logrado con gran esfuerzo gracias a la fuerza de voluntad  de Zulema y  su familia, más el apoyo de amigxs, vecinxs y organizaciones del campo popular que se solidarizaron con la causa, hizo posible  que pudiéramos comprender que solo con movilización y presión en las calles podríamos lograr avances pequeños pero no menos importantes, en la investigación judicial. 

La  hipótesis inicial de la UFI Nro. 3 del Departamento Judicial de Moreno-General Rodríguez a cargo de la Dra. Luisa Pontecorvo  (que investiga ambos hechos bajo la intervención del Juzgado de Garantías Nro. 1 de dicha jurisdicción) esgrimía la “posibilidad” de que hayan sido ladrones disfrazados quedó  automáticamente descartada luego de  que Zulema reconociera a dos de sus atacantes a través de una rueda  fotográfica (impulsada por la fiscal interviniente el día 11-12 producto de la presión ejercida para que no detenga a ningún perejil) donde se contó con un registro de más de cuarenta oficiales de policía de la comisaria primera del distrito. Daniel Riquelme y Leonardo Torazzi, supuestos “servidores públicos” que horas más tarde perderían el anonimato y el velo de inmunidad estatal ante la firmeza de una mujer, sobreviviente del  sistema patriarcal e institucional, que con todo lo acontecido hasta el momento (ninguneo institucional, revictimización,  amenazas en la vía pública y por medio de las redes sociales) decide no callarse.

Esa férrea certeza por parte de Zulema, parece no bastarle a la fiscal a cargo de la causa, que junto con la actitud negligente, machista y cómplice del municipio conforma un combo que diluye responsabilidades y ralentiza resoluciones, al no permitir avanzar la investigación con la fuerza que debería. Pese a la decidida confirmación por parte de la querella de que estos sujetos fueron parte del grupo que violentó la integridad física de Zulema, más el pedido de análisis de huellas dactilares y muestras de sangre, no se procedió a detener a ninguno de los oficiales señalados de manera preventiva  y menos aún, separar a la policía bonaerense de la investigación, constituyéndose esto en un acto canallesco por parte de los actores intervinientes en el proceso judicial, más preocupados por defender una institución del Estado asociada a la coerción física (de manera más llana y sincera en épocas como estas)que por proteger la integridad de las que fueron y siguen siendo sus víctimas sistemáticas.

En épocas de movilización popular contra la violencia machista, misoginia  y los femicidios, hacer real la reivindicación por el Ni una Menos en nuestros territorios es una necesidad y lograr que se cumplan las leyes de protección y de prevención de las violencias hacías las mujeres y feminidades, una urgencia. Cueste lo que cueste y caiga quien caiga. Incluso aquellos sujetos que son los responsables (por ser funcionarios del Estado) de velar por nuestras vidas y nuestros derechos».

Comentarios