17 agosto, 2019

Revista feminista y popular

Opinión

22 enero, 2018

Medios de destrucción

Por Lorena Dacosta

Desde que arrancó el 2018 nos hemos enterado de más de 10 femicidios (sin contar la cantidad de casos que no salen en los medios), la mayoría de jóvenes menores de 30 años, la mayoría asesinada por hombres de su entorno más cercano: parejas, ex parejas, vecinos, amigos de la familia, la mayoría de ellas habían sido ultrajadas sexualmente antes de ser asesinadas. De esta manera, comienza nuevamente a instalarse en la sociedad el debate sobre la violencia machista, empujado por los colectivos feministas, las organizaciones sociales y  por los medios de comunicación.

En este sentido, no podemos dejar pasar por alto el rol de los medios en la construcción de sujetos sociales y de opinión pública. Hay dos casos particularmente que están en boca de todes, por el grado de perversión y violencia que presentan, pero además porque cumplen con los requisitos para convertirse en herramientas estratégicas para deslegitimar y corromper la lucha feminista.

No olvidemos que la opinión pública es un fenómeno comunicativo y psicosocial que depende del contexto histórico y sociocultural en el que se desarrolla, y que depende del tipo de sociedad y de los intereses políticos del momento. Nuestro país esta atravesando un contexto donde se intenta instalar con fuerza un discurso conservador, homofóbico, de odio hacia las disidencias sexuales, que culpabiliza a mujeres y libera a violadores, que fomenta el individualismo y el sálvese quien pueda, y todo esto seria muy difícil sin ayuda de la tele, los diarios y las revistas.

El fin de semana nos conmovimos con la desaparición y asesinato de la pequeña Abril, otra vez, los medios nos presentan la primicia: En este caso, hablamos del “Caso Abril Sosa”. ¿Por qué no se nombra al asesino?

Tenemos un sospechoso: Daniel Alberto Ludueña. ¿Los medios te están mostrando la vida que tenía? ¿La ropa que usaba? ¿Los lugares donde salía? ¿Las fotos que subía a sus redes sociales? ¿Le conocemos la cara?

Contrariamente, desde que se conoció la noticia del asesinato de Fernando Pastorizzo en manos de su novia (lxs dos jóvenes, envueltos en una relación enfermiza, como la que viven o hemos vivido la mayoría de nosotres), en menos de dos horas los medios se encargaron de averiguar cada detalle de la vida de la acusada y su familia. Hasta las fotos ‘sexis’ que subía a su Instagram. La cosificaron y hasta se burlaron de ella, generando el odio de una sociedad entera que pide que le den pena de muerte, que la torturen, que la violen.

“CASO NAHIR GALARZA” titulan todos, cuando la víctima fue un varón.

Nadie entiende nada, repiten como loros y escupen odio y deseos de venganza, piden pena de muerte. Pero nadie habla sobre la estructura patriarcal en la que nos formamos, que nos enseña a amar posesivamente, a querer adueñarnos de la vida de quien tenemos al lado. Desde que tenemos uso de razón, aprendemos que amar es celar, que amor es dejar todo por tu pareja, que si no sos mío no sos de nadie, que tengo derecho a decidir sobre tu cuerpo, tus ideas, tus sentimientos, tu vida.

Y en el medio, el debate sobre el salvajismo con que el patriarcado nos consume la vida, se va a la bosta. Se nos siguen muriendo pibas, aumenta desmedidamente la violencia en las relaciones adolescentes, nuestrxs jóvenes están siendo victimas fatales de los noviazgos enfermizos.

Y es así como los medios consiguen su objetivo. Desinforman y destruyen las ideas de libertad y amor sano, de igualdad y derechos, de infancias libres y sanas, de relaciones donde prevalezca el respeto y el amor sin posesión. Feminazis , Locas, Enfermas.  Otra vez el odio inunda las opiniones, creando un monstruo al que hay que desterrar: El feminismo. Ese que lucha por la igualdad y la destrucción del patriarcado. Si supieran que el feminismo que tanto odian, quiere que vivamos libres, iguales y felices, les volaría la cabeza.

Hay que prender fuego la televisión y a todos lxs que la hacen. A todxs lxs que se llenan los bolsillos a costa de quebrantar ideas y meternos basura  en la cabeza.  Nos queda entonces, seguir construyendo medios contra hegemónicos, que nos permitan debatir y mostrar una realidad distinta, la realidad en la que vivimos inmersxs, porque el patriarcado no afecta solo a las mujeres, eso hay que grabárselo en la frente. Luchemos por crear medios de comunicación que comuniquen las cosas como son, que nos permita seguir debatiendo y aportando al futuro que queremos y que necesitamos para salvarnos.

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