16 septiembre, 2019

Revista feminista y popular

Opinión

3 enero, 2018

Sobre la reforma previsional y el impacto en las mujeres

Por Natalín Mersié

Entre tantas idas y venidas, protestas sociales, represión, detenidxs, golpes, balas de goma, abuso sexual, indignación por las baldosas, diputadxs lastimadxs, horas de debate en el Congreso de la Nación, se aprobó la Ley de reforma previsional el 19 de Diciembre pasado. La ley propuesta por el oficialismo cambia la fórmula de aumento de las jubilaciones, pensiones y asignaciones para dejarlas atadas a la inflación. La misma se sancionó con 127 votos a favor, 117 en contra y dos abstenciones con la complicidad de algunos actores del PJ como por ejemplo el ex gobernador de la provincia de Buenos Aires quien disputó como candidato a presidente en las elecciones pasadas, Daniel Scioli. Con esta reforma se busca “ahorrarle” al gobierno 60.000 millones de pesos con contribuciones de unas 15 millones de personas entre ellas: pensionadxs, jubiladxs, trabajadorxs que perciben asignaciones familiares, ex combatientes, niñxs que cobran la asignación universal por hijo (AUH). Aquellxs Jubiladxs y pensionadxs con treinta años de aportes y haberes de 10.000 pesos en marzo cobrarán un bono de 750 pesos y quienes no cumplan con las tres décadas de aporte (la mayoría de las mujeres que tuvieron que trabajar en la informalidad o interrumpir su carrera para cuidar a sus hijos/as o llegar a retirarlos de la escuela) cobrarán la mitad: 375 pesos. Lxs beneficiarixs de la AUH percibirán un bono de 400 pesos, por única vez, por cada hijx que recibe la asignación.

Entre todos los debates que pudimos asistir durante todo el mes pasado se hablaron cosas insólitas como la famosa frase: “Los jubilados van a perder plata, no poder adquisitivo”, según el diputado Pablo Tonelli de Cambiemos, o cosas como que quienes se jubilan sin la totalidad de los aportes no trabajaron nunca, idea muy calada en el común de la sociedad reforzada por dichos como los de Luciano Laspina, también diputado del oficialismo quien dijo que las jubilaciones fueron a parar a amas de casa de Recoleta que nunca en su vida laburaron. Julián Dindart, ex Ministro de Salud de Corrientes, quien llegó Presidente de la Comisión de la Mujer y la Familia del Congreso de la Nación expresó: “Las adolescentes se embarazan porque tienen un recurso económico como premio por haber tenido un hijo”. Según Alieto Guadagni, Doctor en Economía y ex funcionario en dictadura y en democracia “Con la moratoria de los K se jubilaron señoras bien para salir con sus amigas”. Y así por delante, pero no se ahondó mucho en el impacto de géneros real de estas medidas que afectan directamente a las mujeres de los sectores más vulnerados, las amas de casa, las trabajadoras domésticas y las madres pobres. Ni hablar de la situación que atraviesan las compañeras travestis que pudieron acceder a su jubilación a partir de la Ley de Identidad de Género, y que a pesar de haber una ley de cupo, aún no se cumple y siguen sin poder acceder al sistema de trabajo formal, el mismo que les impide tener sus aportes.

Lo cierto es que según el Ministerio de Trabajo, la principal actividad económica de las mujeres es el empleo doméstico (el de mayor nivel de informalidad y precariedad).Cierto es que poco se cuestiona sobre la eliminación de impuestos a grandes empresas de minería y el campo. Cierto es que para las mujeres pobres cada día es más difícil afrontar el sostén del hogar y de eso, no se habla. Cierto es que sin cupo laboral trans seguimos empujando a les compañeres trans travestis a la prostitución y seguimos abonando a borrar sus derechos humanos.

Mercedes D’Alessandro, doctora en economía redactó para Economía Feminista: “Entre los más de 2 millones y medio de personas que accedieron a jubilarse sin haber completado los 30 años, la mayoría son mujeres. Son mucho más que la mayoría: representan el 85%. Mujeres que, como mi mamá (o la tuya), trabajaron en el hogar. Cuidando pibes, limpiando, cocinando, cosiendo y llevando adelante una labor vital para el funcionamiento de nuestra sociedad. O que laburaron un poco adentro de casa y otro afuera. A veces sin contrato, rebuscandosela. O como tu abuela, que vivió una época en que no se estilaba que las mujeres trabajen fuera de la casa. Algunos prefieren ponerlo como viejas chetas de Recoleta, pero al margen de que ellas también se lo merecen, mientras sigan considerando el trabajo que se realiza en los hogares como rascarse el pupo, vamos a seguir con problemas de desigualdad crecientes. La jubilación para las amas de casa debería ser un derecho indiscutible. Otra gran parte de las mujeres que no se podían jubilar eran las empleadas domésticas. ¿Ustedes saben que casi el 20% de las trabajadoras argentinas trabaja en servicio doméstico? ¡La rama más informal y peor paga de nuestro país! ¿Saben además que aún hoy, con una ley que regula su trabajo, más del 76% no tiene acceso a vacaciones, aguinaldo, días de enfermedad, licencia por maternidad, entre otros derechos? Bueno, ellas también se jubilaron gracias a las moratorias después de toda una vida limpiando casas ajenas.”

Carmen Ryan, de la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ), e integrante de Infancia en Deuda, alerta: “Desde 2015 disminuye la inversión en infancia. De 2015-2016 bajó de 2,7 a 2,6 del Producto Bruto Interno y preocupa que puede seguir bajando, a partir de la reforma previsional, con la disminución de inversión en asignaciones familiares y universales. Además, no hay presupuesto previsto para el/la Defensor/a de Niñas, Niños y Adolescentes. Y algunos de los programas de niñez, sufren reasignaciones, subejecuciones y previsiones decrecientes contrarias a la ley”.

Claudia Danani, especialista en política social, del equipo de Seguridad Social de la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS), remarca “los datos indican que sólo un 25 por ciento de las mujeres que accedieron a la jubilación con la moratoria nunca aportaron ni trabajaron y que, en cambio, en la otra punta, el 31 por ciento de ellas lo hizo durante más de 25 años. Un país más justo debe compensar por esa desigualdad, no consagrarla”.

No es la primera vez que este gobierno demuestra su falta de simpatía por nuestrxs jubiladxs, ya en agosto del 2016 los reprimió en Puente Pueyrredón mientras reclamaban por un aumento de emergencia.

A pesar de todo nuestrxs jubiladxs siguen demostrando su lucha como lo hizo Norma Plá quien peleó hasta el último día de su vida en contra de los ajustes neoliberales de los ´90 en contra de lxs jubilados. Su hijo en entrevistas radiales después de lo ocurrido este diciembre aseguró: Mi vieja estaría luchando en la marcha de los jubilados, intentando entrar al Congreso. Hay que luchar para que no le saquen derechos a los jubilados. Ella siempre peleó por visibilizar las injusticias de los jubilados y que los escuchen”

Todo esto nos demuestra que el gobierno de Cambiemos lejos de “Pobreza cero” para lo único que trabaja duro es para que quienes están en la pobreza tengan oportunidades de derechos cero.

 

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