12 diciembre, 2019

Revista feminista y popular

Notas

17 diciembre, 2017

A UN AÑO DE SU DESAPARICIÓN, ¿DÓNDE ESTÁ MAIRA BENÍTEZ?

Por Nahir Magalí Blanco

Luego de un año de la desaparición de Maira Benítez, la joven chaqueña de 18 años, oriunda de Villa Ángela, hay más preguntas que respuestas. No se sabe qué pasó con ella y mucho menos dónde está. Tampoco se investiga la relación que el caso tendría con el poder político y judicial a raíz de las pruebas que lo vinculan con el ex juez Eduardo Costas. Ahora el caso pasará al fuero federal para que se investigue como ‘trata de personas con fines de explotación sexual’. La madre de Maira, Antonia Leiva, denuncia las múltiples irregularidades en la causa y pide ser recibida por alguna autoridad de la gobernación provincial.

Este lunes se llevará a cabo una movilización hacia la Casa de Gobierno en Resistencia. El objetivo, además de visibilizar y recordar el caso, es que Antonia Leiva sea recibida por el procurador. “Jamás pensé que me iba a tocar estar en una cosa así. Yo lo que pido es que se la busque, que se investigue”, expresa Leiva.

La semana pasada, la jueza de Garantías de Villa Ángela, Yolanda Alvarenga Gómez Samela, declaró la incompetencia al considerar que la desaparición de Maira corresponde a un caso de trata de personas con fines de explotación sexual. El expediente fue enviado al juzgado federal de Sáenz Peña para que la búsqueda se active a nivel nacional, pero todavía resta que se acepte, ya que podría aducirse que los elementos no son suficientes y rechazarlo como “ya lo hicieron una vez”, según recuerda la periodista local Pamela Soto. En caso de que el juzgado de Sáenz Peña no lo acepte, se pasaría a la Corte Suprema de Justicia.

Con respecto a los argumentos para creer que la causa debe tomar este rumbo, la magistrada declaró ante el periódico chaqueño Norte: “no hay ningún comprobante que se trate de un homicidio, no se encontró cuerpo (…) por lo que en ésta etapa de probabilidad y provisoriedad estaríamos ante un caso de trata de personas”.

Por la causa se encuentran en prisión preventiva Rodrigo Silva (principal sospechoso y peón que trabajaba en el campo del ex juez Eduardo Costas), Gabriel Cáceres y Catalino Silva (padre de Rodrigo) bajo la carátula de “privación ilegítima de la libertad” –éstos últimos figuran como coautores-. Además, están imputados Luis Coria (libre bajo caución) y Belén Ledesma con prisión domiciliaria. Noelia Ledesma, novia de Rodrigo Silva y sospechada por la familia de Benítez de encubrimiento, goza de total libertad.

Las irregularidades y desidia de la justicia a las que se refiere Antonia Leiva la embistieron desde el principio: el protocolo de búsqueda comenzó a activarse tres días después de realizada la denuncia, el mismo día de la desaparición. Ese 17 de diciembre de 2016, cuando se acercó a la comisaría, se burlaron de ella: “seguro que debe estar con alguno, ya va a aparecer”. Al declarar que tenía una hija de tres años a la cual no iba a abandonar, le respondieron “ah, pero encima tiene hijos, ella es mayor, es dueña de sus actos, sabe lo que hace”. Maira nunca había faltado de su casa; Antonia lo sabía muy bien.

Tampoco ignora la vinculación que tiene el ex juez Eduardo Costas, aunque la justicia quiera mirar para otro lado: tardaron más de 40 días en citarlo para declarar y su propiedad fue allanada cinco meses después, en donde se encontraron pruebas de que Maira había estado allí. Los perros marcaron “la cama, el colchón, el baño”, relata Antonia. Y sigue: “cuando me insisten en que podría ser una cosa así (refiriéndose a la trata de personas) me vuelco a Costas, que es la persona que está detrás de Rodrigo Silva. Por intermedio de él, puede ser que sí porque un tipo así tiene contacto con el poder”. También sospecha del asesoramiento legal de los imputados que, por cierto, cuentan con escasos recursos económicos.

Villa Ángela es un pueblo del interior de Chaco que se encuentra a 350 kilómetros de Resistencia. Además de conformar una de las tantas zonas del país a donde no llega la repercusión mediática, es un pueblo en el que se conocen todos. Allí se conoce el silencio cómplice entre las élites de poder y el uso de chicas para complacer a ciertos miembros de ese núcleo. “Es un secreto a voces”, afirma Soto.

En una carta difundida por las redes sociales, Antonia asevera: “por las idas y vueltas de los expedientes todo supone que buscan lavarse las manos para no tener que tocar cuestiones engorrosas para sus amigos como la ‘negligencia’ del fiscal Ríos (quien estuvo a cargo de la causa en primera instancia, fue separado de la misma y nunca se explicó el motivo) o la complicidad de Costas en el encubrimiento (…) ¿No querrán que proscriba la causa y queden todos libres?”.

El 17 de diciembre de 2016 Maira tenía una exhibición en el club donde practicaba boxeo “que no pudo ser”, cuenta Antonia. Lo cierto es que la noche del 16 para 17 salió a pasear por el pueblo y jamás volvió. Se sabe que estuvo con Rodrigo Silva y Gabriel Cáceres, que pertenecían a su círculo de amistades, pero, según el primero, dejó a cada uno en su casa y a Maira en un CIC (Centro de Integración Comunitaria). Hay testigos que la ubican en un quiosco 24 horas y en predios por la tarde. En las declaraciones los testigos se contradicen entre sí.

Antonia Leiva resalta la relación unida que tenía con su hija: “A pesar de que yo soy la mamá, éramos amigas, compañeras” e insiste en que “ella no iba a dejar a la nena, no iba a dejar a su hija Brisa”. Maira Benítez venía de una familia de pocos recursos, estudiaba por la noche, trabajaba de empleada doméstica tres veces por semana y practicaba deportes. Tenía una vida armada y un futuro por construir.

Así como el caso se hizo bandera en el último Encuentro Nacional de Mujeres y se marchó, entre múltiples reclamos, por ella, hoy urge salir a la calle nuevamente en búsqueda de respuestas que no aparecen, en contra de la complicidad política y judicial, en repudio a las redes de corrupción que tienen a las identidades femeninas como objeto de uso y abuso a su piacere. Hoy se lo exigimos al gobernador de Chaco, quien, casualmente, es oriundo de Villa Ángela y fue intendente por dos mandatos de esa localidad. Hoy, la sociedad entera le pregunta a él: Peppo, ¿dónde está Maira Benítez?

La impunidad hecha carne

Por Antonia Leiva Moran

Maira no es la primera desaparecida del Chaco, tal vez lo sea de Villa Ángela, no lo sé, pero no es una buena imagen para nuestra ciudad tener una villangelense desaparecida durante un año. Que se cumpla un año de la desaparición de mi hija no es un aniversario común y deja a una persona perpleja sobre cómo reaccionar. Uno no sabe qué hacer. Deposité todas mis esperanzas en que este día nunca llegaría, que Maira aparecería por el accionar de la justicia, por el accionar de las movilizaciones, por mi lucha. Nada de eso ha pasado. Toda mi confianza, fe y esperanza se desvaneció con el correr del tiempo, con la experiencia de enfrentarme a las infamias del ex juez Eduardo Costas y del colegio de abogados local, a las falsas pistas que sembraban confusión, a las promesas incumplidas del gobierno, y a la incompetencia y encubrimiento de la justicia local, principalmente de quien dirigió la investigación en un primera instancia, el fiscal Sergio Ríos.
Toda esta experiencia me lleva a pensar sobre los nuevos movimientos de la justicia porque estos no son aniversarios deseables sino que son fechas en las que uno debe sacar fortaleza del presente para afrontar los desafíos del mañana. Por las idas y vueltas de los expedientes todo supone que buscan lavarse las manos para no tener que tocar cuestiones engorrosas para sus amigos como la “negligencia” del fiscal Ríos o la complicidad de Costas en el encubrimiento. Pruebas suficientes hay, los perros han identificado el rastro de Maira en ropa de Silva y en lugares que comprometen a Costas pero la justicia ha mirado para otro lado en lo que refiere a Costas y no quiere avanzar más con los detenidos, principalmente en el cambio de carátula. ¿No querrán que proscriba la causa y queden todos libres?
Con experiencias tan amargas uno espera siempre lo peor, más aún cuando se unen dos poderes, el económico comprando voluntades y la justicia moviendo influencia para que todo quede impune. Con el paso del tiempo uno confiere perspectiva y empieza a entender que un fiscal del prontuario y la experiencia de Sergio Ríos no dejaría cabo suelto. Es por eso que nunca encarceló a Noelia Ledesma, porque se puede quebrar más fácilmente y contar todo lo que sabe. No investigó a fondo a Costas porque lo hubiera comprometido aún más públicamente y éste hubiera arremetido con él y su prontuario. Cuando no pudieron conmigo, luego de intentar comprarme con favores de todo tipo, fueron por mi abogada, el colegio de abogados la atacó. Se generaron rumores constantes de su intencionalidad con la causa para desgastarla y que la abandonara, lo que me hubiera dejado legalmente sin representación y aislada. Se intentó borrar todas las huellas posibles, por eso mismo se tardó cuarenta días en citar a Costas y más aún en allanar su propiedad, semejante el caso de la detención de los Cáceres, Catalino y su hijo quienes pudieron seguir borrando huellas mientras estaban libres.
En este fatídico aniversario he comprendido que el sistema judicial funciona a la perfección. Con plata y contactos te esconden a una persona, te arman un encubrimiento a la perfección, se hacen los distraídos pasándose la causa, y dejan que pase el tiempo para que la gente se olvide, uno se desgaste y abandone el pedido de justicia así ellos pueden pasar este mal trago que los expuso públicamente y seguir en el negocio de la coima, el soborno y el encubrimiento, total, como dijeron con casos de desaparición recientes y más resonantes: “desaparecidos hay todos los días”.
Mi hija puede ser una desaparecida más pero no quedará impune. Un año peleando por saber qué ha pasado con ella, un año rechazando sus ofrecimientos y peleando contra sus estrategias de desgaste me han dado la fortaleza para entender lo que está pasando y para seguir al frente de la búsqueda de justicia por mi hija. Esta lucha aún continúa.

Comentarios