12 noviembre, 2019

Revista feminista y popular

Notas

9 diciembre, 2017

Yo nena, yo princesa

Por Laura Cuello

Luana es una nena que vive en el partido de Merlo, Buenos Aires, y nació en el cuerpo equivocado para esta sociedad heteronormativa: en un cuerpo de varón. En 2013 pasó a ser la persona más joven en modificar su nombre y obtener su DNI.
Su madre, Gabriela Mansilla cuenta que Luana comenzó a tener disconformidad con su cuerpo desde que era muy pequeña, expresaba señales de angustia y se le caía el pelo, por lo que decidieron llevarla al médico y al no encontrar un motivo clínico por el que le pasara estas cosas decidieron llevarla al psicólogo. Para esto Luana ya tenía 2 años y comenzaba a identificarse con las princesas de Disney, se bestia con la ropa de su mamá y decía “YO NENA, YO PRINCESA”.


La psicóloga censó con un “método para corregir la masculinidad, el cual consistía en decirle todo el tiempo que era un nene hasta que entienda y no dejar que use la ropa de su mamá”. Luana lloraba hasta quedarse dormida cada vez que esto pasaba, además de los ataques de broncoespasmo que sufría. Por otro lado, se le atribuía a la madre que Luana era así por la sobreprotección que tenía.
A los tres años de Luana la psicóloga decía que era un juego y que se le iba a pasar. Luana le pregunta a su madre: “ PORQUE LAS NENAS TIENEN ESTO (vulva) Y YO TENGO PENE?, SI YO SOY UNA NENA”, ella tenía su identidad de género autopercibida.
En 2010, Luana comenzó el jardín y fue ahí también cuando empezó a autoagredirse. Cuando se formaban filas de nenas y nenes y la maestra hacia que Luana se formará con los varones, ella se mordía, se rasguñaba, se estiraba el pelo y sufría los ataques de broncoespasmo, cada vez más seguidos.
Gabriela, su madre ve un documental en National Geographic, donde mostraban la historia de una nena trans de 8 años en EEUU, y se da cuenta que su hija tenía la misma historia, lo consulta con su psicóloga y ella le dice que es todo mentira, que las nenas trans no existen.

Luana le decía a su mamá “SOY UNA NENA Y ME LLAMO LUANA, SI NO ME LLAMAS ASI NO TE HAGO CASO”.

Para 2011 nadie conocía la palabra transgénero y Gabriela conoció la Comunidad Homosexual Argentina (CHA), quienes al escuchar su historia le dicen “dejala ser”, nació en un cuerpo incorrecto y ese cuerpo no le pertenece. Esto generó pánico en el jardín además de conflictos como por ejemplo el tema del baño, las mamás de lxs otrxs nenxs le dijeron a Gabriela “andate del jardín, vende tu casa y andate a vivir a una provincia”.

Cuando Luana tenía 5 años, se aprobó la Ley de Identidad de Género (Ley 26743) en la que se establece un trato digno para las personas trans.
Gabriela comienza a actuar en base a los artículos 5 y 12 que son los que respaldaban a Luana para que pudiera obtener su identidad. Luana aprendió a escribir su nombre porque quería firmar su documento. Luego de muchas trabas y que los medios de comunicación mostrarán su historia tanto de forma positiva como negativa, ya con la edad de 6 años Luana consiguió su DNI.

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