12 noviembre, 2019

Revista feminista y popular

Relatos

22 noviembre, 2017

La bestia del colectivo

Por Yanina Garin

-Tranqui ¿no? Ocupa todo el espacio que quieras
-Bueno, ponele que está dormido y no se dio cuenta
-Se, claro

Rápidamente olvidamos la presencia de la bestia derretida sobre el asiento y comenzamos a charlar sobre el taller del que venimos: qué cosas nos gustaron, que podríamos cambiar. También hablamos algo sobre la universidad, los profesores, las investigaciones, el colectivo LGBTQIA. Compartimos conocimiento y risas.

De la nada un señor, por lo menos extraño, pregunta si la sube que está en el suelo es nuestra. Le decimos que no, que debe ser de él (la bestia). Nuestra charla continua.

De pronto la bestia abre los ojos vorazmente, inyectados en sangre. Lo notamos porque se balancea en el asiento y sus ojos se clavan en los nuestros. Comentamos por lo bajo que su estado es como mínimo complicado.

Espero que no me vomite’ dice una compañera, la bestia estaba sentado en frente nuestro, en uno de esos asientos que inevitablemente llaman a la incomodidad de mirarse con el otro. Él percibe las risitas cómplices y se hace cargo sin comprender demasiado qué está pasando. Me patea un pie, lo miro a los ojos, me señala a mi compañera y mueve el dedo insinuando algo que no comprendo.

Me está diciendo algo y no entendí qué…

La bestia nos miraba desorbitado: nosotras y la nada. Nosotras, su ira y el vacío.

Che nos deberíamos parar ¿no?’ Alguien lo intuyó. Perdimos el tiempo midiendo al violento. La bestia ataca, sin más. Le toma con sus garras la mochila a nuestra compañera y con su olor hediondo exclama que es suya.

A mi se me levantó medio cuerpo del asiento y quedé flotando sobre éste. Pero sigo ahí. Nuestra compañera sostiene la mochila con fuerza. ‘¿Que haces? Es mía. ¿Qué te pasa?’ Mientras intentaba desprender al hombre-bestia a patadas. Pero este está tan puesto que no siente nada.

No comprendo en qué momento para el colectivo. Algunas personas intervienen, mayormente hombres.

-¿Que pasa?
-El chabón este está atacando a mi compañera, le quiere sacar la mochila.

Por lo bajo resuena un macho que le dice a su amigo: ‘Pará boludo, no te metas’. A lo que éste le responde:

-¿No ves que es una mina?

De pronto un grupo de personas se amontona alrededor de la bestia: gente que quiere ayudar, otra gente que se aleja, niñas, madres asustadas y nosotras.

Mi compañera, pálida, continúa sosteniendo su mochila con fuerza y le grita al chofer que vayamos a la comisaría y demostremos de quien es esa mochila. Éste intercede y le dice a la bestia que él no subió con mochila, que se baje… (o que se calme, no sé, su intervención fue bastante tibia) Mientras tanto la bestia no dejaba de tironear y balbucear incoherencias sobre aquella mochila.

Llega un momento donde algunos tipos se cansaron del escándalo y uno decide darle sus pertenencias a alguien, mientras exclama: ‘Dale, bajémoslo’. Por lo menos cuatro tipos usaron su fuerza para bajar a la bestia que estaba atacando a nuestra compañera.

-‘Sabes que me da bronca? Que por ser un tipo tiene más fuerza física que yo, pero yo no iba a soltar mis cosas’

Una niña llora, la madre la abraza y la calma.

Le agradecemos a los colaboradores y, como podemos, volvemos a la normalidad. Esa en la que si alguien no te ayuda cualquier bestia puede matarte.

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