16 julio, 2019

Revista feminista y popular

Opinión

16 noviembre, 2017

UN PROTOCOLO NO ES RESPUESTA SI NO SE CUMPLE LA LEY

Por Jesica Cepeda

Hoy voy a escribir sin que me tiemble el pulso, porque estoy cansada de la segregación social a la que nxs  vemos sometides toda la comunidad lgbtttiq. El  “Protocolo General de Actuación de Registros Personales y Detención para Personas Pertenecientes al Colectivo L.G.B.T.” es más de lo mismo. La primera impresión al leerlo es creer superficialmente que es un beneficio, pero su trasfondo es la discriminación y criminalización. Nada de inclusivo tiene designar a una persona  a un calabozo aislado “para proteger su integridad”.  ¿Protegerla? ¿O para protegernos de la propia discriminación y violencia reproducida por las fuerzas de “seguridad” y  de paso recordarnos, mientras nos reprimen/castigan que  recibimos  un trato diferente por no cumplir con la heteronormativa?
Separar no es cuidar. Lo único que genera este tipo de polìticas es abrir una brecha: “Seguramente se van a generar disturbios si una persona trans, travesti o lesbiana compartiera una celda común con otres preses”.
La celda exclusiva para personas de la comunidad tiene una con notación importante.
Que se deba aclarar que únicamente personal femenino o masculino puede requisar a la persona tomando en cuenta el género autopercibido de la misma, admite que  desde las fuerzas de seguridad esto nunca fue así. Por ser lesbiana no les importaba que me requise o me detenga un tipo, cuando es ilegal. Y tenerlo que percibir como un privilegio habla de una enorme discriminación y falencia” Al mismo tiempo parece serlo además, que no se pueda utilizar la fuerza salvo en caso de extrema necesidad, lo cual también es una ley general para todes y no sólo de la comunidad lgbtttiq.
Sacar un protocolo no es respuesta, sino se cumple la ley.  Lo único que èste brinda es la posibilidad de poder gritar, si un agente masculino viene a arrestarme: ¡HAY UN PROTOCOLO, LO TIENEN QUE CUMPLIR!, y que se me rìa en la cara, como a la pareja de mujeres que detuvieron en el subte por besarse.  Mientras la  chica se cansó de gritarle: ¡ES ILEGAL QUE ME REQUISE Y ME DETENGA UN OFICIAL MASCULINO! se le rieron con ironìa diciéndole: ¡Cállate flaco!
Al contrastar con la realidad  nos encontramos con un aumento de medidas de fuerza y de represión plasmada en casos concretos de  persecusiòn y violencia institucional. El protocolo forma parte de un mecanismo que legitima el poder de las fuerzas represivas, pintado como aquel que protege y ampara a las disidencias ante el incumplimiento de la ley por parte de las fuerzas de “seguridad”.
¿Porque tiene que haber un protocolo de còmo tratar a una persona del colectivo lgbtttiq , cuando ese protocolo debería ser aplicado a todas las personas por igual? Estamos hablando de un protocolo en el momento de detención de una persona que son leyes vigentes. ¿Si no importa las leyes vigentes porque importarìa un protocolo impuesto en el contexto sociopolítico en el que nos encontramos?
Esta medida firmada por Patricia Bullrich, fiel defensora de las fuerzas represiva y a días de la movilización anual por los derechos lgbtttiq, solo garantiza  la libertad de detenciones aleatorias y agresiones a toda la comunidad lgbttiq.
Internamente me pregunto: ¿Que sigue después de esto?  ¿Un protocolo para tratar a nuestrxs pibes y pibas que tanto les gusta golpear, detener y desaparecer? ¿Cuantas medidas cínicas  vamos a tener que soportar?
Estamos cansades, y no vamos a seguir permitiendo que este gobierno de derecha y sus medidas represivas nos enseñen a cómo debemos comportarnos y que nos digan que tenemos que tener un trato diferencial. No lo vamos a permitir, al calabozo no volvemos nunca más.
Cada compañere trans, travesti, lesbiana y  gay que somos víctimas  de estas fuerzas represivas, nos vamos a seguir pronunciando ante esta y cualquier otra medida obsoleta. Decimos NO al protocolo de Accionar para personas lgbtttiq. Decimos basta de violencia!

Comentarios