17 agosto, 2019

Revista feminista y popular

Notas

28 octubre, 2017

La capital de las esculturas se puso el pañuelo verde

Por Natalín Mersié

Este año el Encuentro Nacional de mujeres número 32 se llevó a cabo en la ciudad de Resistencia, capital de la provincia de Chaco que se encuentra en la región NEA (noreste argentino) a orillas de nuestro Río Paraná y a tan solo 18 km de la ciudad de Corrientes, la cual se vincula por el puente General Belgrano.
Uno de los principales atractivos culturales y turísticos de Resistencia es la gran cantidad de esculturas al aire libre que, al igual que sus plazas arboladas y paseos donde se puede apreciar la presencia de murales de renombradxs artistas argentinos, le da una vista pintoresca e incentiva a la creación y a la imaginación.
Actualmente en la ciudad se encuentran más de 600 esculturas. En consonancia allí se realiza la Bienal Internacional de Esculturas, que convoca cada dos años a destacadxs artistas internacionales a competir en la ciudad. El evento se despliega sobre el Paseo Costanero del río Negro. Todo esto llevó a que el Congreso De La Nación declarara a Resistencia Capital Nacional de las Esculturas en el año 2006.
Durante mi tan ansiado 2do ENM, fue sorprendente ver de repente a la ciudad vestida de verde y de colores del encuentro a través de sus importantes esculturas. Como turistologa y feminista consideré a este hecho un acto de rebeldía y un llamado de atención a toda la sociedad. La importancia de que aquellos espacios cargados de un valor simbólico-cultural importante se pongan el pañuelo por la Campaña Nacional del Aborto Legal, Seguro y Gratuito y reclamen junto a todas las femeneidades que coparon las tierras chaqueñas por el derecho a la educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir significa el grito aunado de todas las que sufrieron y siguen sufriendo cada día la negación de elegir sobre sus propios cuerpos, significa un: Mirá, las pibas se siguen muriendo por abortos ilegales, las pibas pobres, las que no tienen el dinero para realizarse un aborto seguro en una clínica como tantas otras lo hacen.
Como pudimos observar y hablar con distintas compañeras, aún en la región hay fuerte incidencia de la iglesia católica, tanto en el ámbito de lo privado como de lo público, tradiciones machistas de siglos que impactan directamente en la naturalización de las prácticas opresoras hacía mujeres y niñas, tanto criollas como originarias, como en otras tantas partes de nuestro país y el mundo. Pero si hay algo que me da esperanza y me alimenta es que creo fuertemente que todo esto que sucedió significa que esta ola de mujeres vinieron a mover las estructuras, los conceptos heteropatriarcales, las normas implícitas de disciplinamiento de los cuerpos, vinieron, y aunque se fueron de ese Encuentro, siguen dejando huellas, lazos, redes de contención humana, hermana, feminista. Estoy segura que así como mi primer encuentro me abrió los ojos, me dio hambre de empoderamiento, me hizo mirar profundamente a los ojos y al corazón a mis compañeras y me hizo saber que no estoy nunca más sola en el camino de libertad, muchas más van a despertar y van a unirse en este movimiento que nos une desde el amor y la sororidad.

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