12 diciembre, 2019

Revista feminista y popular

Relatos

20 octubre, 2017

Mi primer encuentro prendiendo fuego todo en tetas

Por Yanina Garin

Hace no demasiados meses el feminismo me sacó de la oscuridad donde alojaba mi cuerpo y alma. Mantenía vínculos enfermos, siniestros, de plástico y con colores raros que me supieron encandilar. De un vínculo roto a otro que rasguña. Sumergida en la naturalización patriarcal de que el amor duele, me había convencido a mí misma de que iba por el camino correcto. Hay un clic, que resonará en tu cabeza para siempre, donde tu vida cambia por completo: Ese sonido enmarca el despertar de la mujer oprimida y su mutación hacia una luchadora que se proclama feminista.

Ahora soy feminista. Y fui al encuentro nacional de mujeres por primera vez. Me cuidé y cuidé a la otra. Cantamos y reímos, nos burlamos del patriarcado a carcajadas. Meamos una al lado de la otra. Nos pasamos el papel. Cantamos juntas, nos sacamos fotos y nos dijimos cosas lindas. Cagamos en el baño de al lado mientras charlamos de la vida. Hablamos de todo. Compartimos experiencias, dudas, certezas. Vamos a talleres juntas, no nos separamos, compartimos el palito de helado, el agua, el mate y la manzana mordida y babeada. No nos distancia un partido político, no estamos compitiendo, somos todas compañeras. No nos censuramos, aprendemos de la palabra de la otra. Damos la mano a quien sea que se caiga. Somos todas compañeras.

Eso es el encuentro: sororidad, amor, aprendizaje, emoción en todo el cuerpo. Dormir en el suelo de una escuela con la luz prendida porque la térmica no se puede bajar, pero siempre muy convencidas de que lo que queremos es estar ahí: compartiendo, aprendiendo de la otra. Juntas festejamos por los logros que alcanzamos y luchamos por nuestros derechos. Porque juntas no le tenemos miedo a nada.

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