16 septiembre, 2019

Revista feminista y popular

Notas

13 octubre, 2017

Las calles de Chaco son nuestras!

Por Revista Reviradas

ENCUENTRO NACIONAL DE MUJERES
14, 15 Y 16 DE OCTUBRE CHACO

NOSOTRAS, TODAS. ORGANIZADAS SOMOS MÁS FUERTE.
Somos mujeres que nos organizamos por una matria libre y soberana. Luchamos para transformar la realidad injusta en la que vivimos. Entendemos a la militancia como escuela y como forma de vida ya que es en la organización genuina, desde abajo y entre todas, donde nos despojamos de nuestras individualidades para apostar a un proyecto colectivo.
Somos feministas porque sentimos con nuestro propio cuerpo la violencia. Nuestro cuerpo tiene marcas desde pibas y lo sabemos. No hace falta leer mucho para conocer lo que nos pasa cada día, lo que nos duele, lo que nos hace mal, lo que reprimimos, lo que perdemos.
El aliento de las compañeras es la fuerza para animarse, para trasgredir y defender lo de todas, empezando por el derecho básico más fundamental como es nuestra vida.
Somos mujeres que encontramos en la otra una compañera que nos da fuerza, que nos empuja. Descubrimos que juntas podemos decir que no, que podemos plantarnos, podemos decidir por nosotras mismas y trazar nuestro propio destino.
Luchamos por una sociedad de iguales, sin excluides ni explotades, donde no nos fijemos en como nos vestimos, con quien salimos ni que hacemos con nuestro cuerpo.
Queremos amar sin ser objeto de nadie. Queremos pensar, hablar y actuar en los lugares de decisión. Queremos dejar de ser un negocio millonario. Queremos ser.
La lucha feminista es también la lucha de clases y deben ir a la par. Las mujeres somos discriminadas por ser mujeres pero también por ser pobres, negras, indígenas, jóvenes.
Por eso tenemos que ampliar cada vez más los espacios de organización, porque si somos millones vamos a hacer temblar las instituciones machistas y la estructura económica que sólo beneficia a unos pocos.
Juntas enfrentamos a los poderosos, a los machistas, a los homófobicos, a las corporaciones mediáticas, al individualismo. Y juntas podemos construir una matria con diversidad, con respeto, con justicia social y derechos que se cumplan de verdad.

LAS CALLES SON NUESTRAS
Las mujeres latinoamericanas llevamos en la sangre muchos siglos de opresión y sufrimiento. Y somos herederas de todas ellas, las que defendieron nuestra tierra, las que lucharon contra los colonizadores, las que empezaron a hablar de derechos, de votos, las que enfrentan a los poderosos.
Nos reconocemos en Evita por su entrega a los más humildes, por su compromiso, por su humildad, por enfrentar a la oligarquía y por mostrarnos que la verdadera transformación pasa por la política.
Desde el primer Ni Una Menos, el 3 de junio de 2015, las mujeres venimos ganando protagonismo en la disputa de sentidos y en la agenda de las políticas públicas. Esto se debe fundamentalmente al grito de las que ya no aguantamos más. Las que nos cansamos de buscar pibas y encontrarlas muertas. Es gracias al ejemplo de muchas compañeras que alzaron la voz y aguantaron todos los golpes para abrir ventanas, puertas y nuevas dimensiones. Porque esta batalla la llevamos a la par de las compañeras trans, travestis y lesbianas, que vienen de importantes conquistas que son históricas, como la identidad de género y el matrimonio igualitario.
Logramos que se incorpore la figura de femicidio en la justicia, que se dicte educación sexual integral en las escuelas, que tengamos una ley integral para prevenir y erradicar la violencia de género, el aborto no punible, la patria potestad, el parto respetado, y muchos otros derechos que son gracias a la lucha en las calles y en cada barrio y organización.

Cuando empujamos todas para un mismo lado conseguimos avanzar. Sin embargo, muchas de estas políticas están cumpliendo más de 10 años, y son escasos los resultados concretos que se ven. La respuesta del Estado sigue siendo insuficiente y demuestra la falta de voluntad política para avanzar con firmeza en el recorte de privilegios, para poder así acortar las diferencias de acceso a derechos y reconocimientos entre géneros.

Actualmente nos encontramos teniendo que defender esas leyes, a veces con dificultades para poder plantear otras nuevas. La llegada de la derecha al gobierno hizo por un lado que tengamos que volver a discutir cuestiones elementales que pensábamos que ya eran parte aprehendida de nuestro pueblo (como la condena a la dictadura militar, la defensa de la educación pública, el trabajo digno, el repudio a la represión de las fuerzas de seguridad).

Cambiemos manifestó en varias oportunidades sus desacuerdos sobre los planteos del feminismo, y de hecho se encargaron de deslegitimar las enormes movilizaciones que venimos realizando, aumentando también el accionar policial para que tengamos miedo de volver a las calles.
Observamos sus intenciones en los recortes de presupuestos a las leyes y programas claves (como la ESI) sumado con una fuerte campaña mediática desde donde encarnan la batalla cultural, para restaurar en nuestra sociedad sentidos que nos enemistan, que generan miedo hacia el otro, que fomenta la meritocracia y los estereotipos patriarcales.

SEMBRAMOS FEMINISMO, COSECHAMOS LIBERTADES

En pocas horas nos vamos al Encuentro Nacional de Mujeres, donde se debaten las nuevas visiones y acciones para la lucha feminista. Planteamos ideas, interrogantes y perspectivas sobre la situación que las mujeres atravesamos en este contexto, siempre con la intención de abrir nuevas preguntas que nos lleven a mejorar nuestra práctica política en la construcción de un país más justo.
Durante este año discutimos cómo afecta la pobreza a las mujeres y a las disidencias sexuales; la importancia de que se implemente la ESI en escuelas y profesorados y que se incorpore la perspectiva de géneros en los planes de estudios de las universidades; generamos espacios contrahegemónicos a los medios de información tradicionales, quienes promueven un lenguaje sexista, estereotipos machistas y  niegan la voz a nuestras problemáticas y demandas, preocupándose sólo por los hechos sensacionalistas y morbosos, generando una revictimización de todas nosotras; pedimos por la aplicación de la ley Nº 26.485 para erradicar y prevenir la violencia hacia la mujer y proponiendo en nuestras instituciones la necesidad de protocolos para evitar la reproducción de la violencia en los lugares de estudio; se visibilizó el acoso callejero como una forma más de violencia; hicimos un grito global por el aborto legal, seguro y gratuito para que dejen de morir pibas; encarnamos el tetazo haciéndonos carne de nuestro derecho a decir que somos sobernas sobre nuestro cuerpo; impulsamos iniciativas destinadas a redistribuir los espacios de poder y darnos más visibilidad en la esfera pública; y sobre todo venimos de ser protagonistas de las calles, donde consideramos que se están dando las principales disputas. Asi fue como logramos la excarcelación de Higui (y vamos por la absolución); que liberen a Belén en Tucumán, presa por realizarse un aborto; que condenen a femicidas y abusadores; que encontremos a muchas pibas que faltan de sus casas.
Es en la movilización, en la visibilización, en la búsqueda de nuevas formas de manifestarnos, de las expresiones culturales, en animarnos a tener nuestra propia voz, donde venimos ganando terreno y donde tenemos que crecer para defender lo que tenemos y avanzar sobre lo que falta. Venimos caminando nuevas experiencias, aprendiendo entre todas y trazando nuestro camino.

¡Juntas Reviremos Chaco!

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