23 marzo, 2019

Revista feminista y popular

Notas

11 octubre, 2017

¿Por qué necesitamos una ley de paridad?

Por Jesica Cepeda

En el marco de un contexto machista que mantiene y garantiza el orden social y los mecanismos de dominación desde la legitimación jurídica y judicial, se está avanzando en la concreción de un proyecto de ley que promueve la paridad de género en las candidaturas. Esta iniciativa significa seguir avanzando en la lucha por la igualdad de los géneros y sus derechos.
El plenario realizado por las comisiones de Asuntos Constitucionales, Familia, Mujer y Justicia de la Cámara de Diputados llevará un dictamen para que llegue al Congreso y se logre ampliar la participación en las listas en un 50% figurando de manera intercalada un candidato de cada sexo, considerando que el género del candidato será determinado por su DNI y no por su sexo biológico.
Este proyecto cuenta con media sanción del Senado: 57 votos a favor y 2 en contra. Llamativamente fueron diputados de izquierda, Soledad Sosa y Carlos Giordano del FIT (Frente de Izquierda y de los Trabajadores) quienes se pronunciaron en desacuerdo ante esta iniciativa sosteniendo que la paridad de género no garantiza políticas en beneficio de las mujeres.
Entendemos que ampliar la participación de las mujeres en la vida política puede o no abrir caminos a la discusión de temas desde un enfoque feminista, como lo demuestra la presidencia de Cristina quien se negó a hablar del aborto, cómo así también la gestión de Maria Eugenia Vidal quien frenó el aborto no punible y es parte del gobierno que recorta el presupuesto del Consejo Nacional de Mujeres y del programa de Educación Sexual Integral.
Sin embargo, lo que se pone en discusión con el proyecto de paridad es el acceso a los lugares de poder. No es lo mismo ver las sillas de las cámaras de diputados y senadores llenas de hombres que ver la foto con variedad de géneros. Las representaciones simbólicas construyen subjetividades que habilitan procesos y nuevas relaciones de poder, y por eso decimos que no es lo mismo que lxs jóvenes crezcan viendo que una mujer puede ser diputada, gobernadora o presidenta.
Consideramos que la ley de paridad no garantiza que accedan diputadxs con proyectos de país parecidos al que nosotras soñamos, pero si creemos que habilita a los géneros el derecho a los lugares de poder y decisión, y demuestra que las mujeres podemos intervenir en los espacios políticos. Desde allí se viene combatiendo la estructura dominante patriarcal a través de distintos proyectos de ley impulsados por la lucha feminista.
Son las mujeres quienes hoy también ponen en la agenda del gobierno las desigualdades y las distintas situaciones que padecen logrando que se re discuta su lugar en el ámbito político. Y la paridad de género es un derecho que alcanza mayor equidad y justicia social en ese sentido. La promulgación de esta ley no puede entenderse de otra manera.
Romper con la disparidad en cargos de poder es un paso más hacia la igualdad y la eliminación de elementos que mantienen la estructura patriarcal. Por eso, fortalezcamos esta lucha y acompañemos a aquellas mujeres que pelean desde diferentes espacios para seguir exigiendo política transversales que logren una transformación mucho más profunda y real entendiendo que muchas de las leyes ya existentes no son integrales y no se aplican adecuadamente o continúan siendo pensadas desde la lógica binaria, sexista y sectorial.

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