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12 septiembre, 2017

16/09: Capitana María

Por Revista Reviradas

La guerrillera Rosa Griselda Orantes Zelada tuvo un papel central en el movimiento de las Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR) de Guatemala en el decenio de 1980. Conocida como la capitana María, organizó a la población y creó el sistema de comunicaciones de la FAR, rompiendo esquemas y prejuicios existentes. Dejó un libro inédito sobre la participación de las mujeres en la guerrilla.

CAPITANA MARÍA

Para no olvidarse de ella y que sus restos renazcan en el corazón de la Cooperativa Nuevo Horizonte, en el departamento de Petén, las cenizas de la capitana María ahora abonan una ceiba sembrada en el centro de esa comunidad.

Rosa Griselda Orantes Zelada, conocida como María, participó 27 años en la lucha guerrillera guatemalteca. Durante nueve años padeció una enfermedad que terminó con su vida el 1 de enero del 2000. Al igual que para muchas y muchos guatemaltecos, los reconocimientos a su labor llegan en último momento.

María se integró a las Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR) en 1968, junto a dos de sus hermanos, quienes murieron durante el conflicto armado. Según ex integrantes de esa organización, jugó un papel fundamental tanto con sus aportes teóricos como en cuestiones logísticas. Organizó el primer plan de radio-comunicaciones que tuvieron las FAR, apoyó el traslado aéreo de armamento e hizo importantes propuestas durante las negociaciones que llevaron a la firma de la paz.

A pesar de las limitaciones físicas como consecuencia de su enfermedad, escribió un libro (todavía inédito) sobre la participación de las mujeres en la guerrilla. Un mes antes de su muerte, la Unión Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG) le rindió un homenaje al recordar su acción combatiente.

Los últimos tres años de su vida prácticamente los pasó en cama, pese a lo cual nunca perdió las ganas de ver a sus compañeros, de sonreír y opinar sobre la situación del país. La decisión que sus restos fueran llevados a Petén fue suya pues, para ella, la población de Nuevo Horizonte era parte de su familia. En esa comunidad se sembró un jardín con forma de corazón, en cuyo centro se halla la ceiba que ella ahora nutre.

Muchas fueron las mujeres que integraron las filas de las cuatro organizaciones de la URNG quienes, a diferencia de María, quedarán en el anonimato. Pero todas ellas son parte de la historia de Guatemala y tuvieron el anhelo de construir la paz.

Por Katia Orantes para lacuerdaguatemala.org

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