16 septiembre, 2019

Revista feminista y popular

Notas

31 agosto, 2017

Parir y nacer con poder

Por Laura Coldeira

En la era de la tecnología, de las imágenes, del lenguaje acotado, los momentos breves y la conexión virtual, nuestro enlace con la naturaleza se nos escabulló y casi sin darnos cuenta nos fueron robando los momentos más sagrados de la vida. Incluso muchos de quienes problematizan aspectos de la realidad, luchan contra las injusticias y promueven la igualdad, poco se han cuestionado los procesos actuales que conlleva la atención de los nacimientos hoy. Sin embargo, hace unos años un reconocido obstetra diría sabiamente que “para cambiar el mundo hay que cambiar la forma de nacer”.

Los partos se volvieron procesos sumamente intervenidos, vaciados de intimidad, sin protagonismo de las mujeres y huecos de poder para esa madre reciente y ese niño que inicia la vida. La medicalización y los protocolos institucionales cumplieron su rol de adaptarse al mundo acelerado con sociedades en donde las mayorías agachen la cabeza, pongan el cuerpo y se dejen intervenir por aquellos a quienes les cedimos el poder de manejar nuestras decisiones.

En este contexto, algunas mujeres nos estamos cuestionando estos procesos en lo más profundo de nosotras, nos proponemos encarnar ese poder que nos permita conectar con esa mamífera capaz de parir al niño que gestó durante casi un año, nos paramos ante el mundo acelerado y poco cuestionado para afrontar el deseo de vivir uno de los momentos más intensos de la vida con el protagonismo que merecemos, acompañadas (con todo lo que esa palabra conlleva) y en intimidad. Estamos dispuestas a abrirnos a la vida, pero queremos hacerlo en libertad, permitiendo a nuestros hijos nacer con PODER, sin sometimientos, sin coartar los procesos fisiológicos naturales, con los tiempos que requieren para hacer ese pasaje perfecto del vientre al mundo y sin separarlos de nosotras en el momento de mayor necesidad de conexión. Queremos personas libres, empoderadas y valientes y no podemos lograrlo si el inicio de la vida es dirigido, intervenido, desnaturalizado y en la soledad de quirófanos y salas frías.

Nos negamos a las ataduras, los direccionamientos del cómo y el cuándo, las mutilaciones de nuestros propios cuerpos, la entrega del poder y las decisiones y la naturalización de un sistema que nos empuja a la insensibilidad y el desamor. Seremos protagonistas de nuestros partos permitiendo a nuestros hijos iniciar su paso por la vida con libertad, con amor y con tiempo.

En el día de la partera agradecemos profundamente a todas las parteras que problematizan los procesos institucionales del parto y nacimiento, luchando por la transformación y poniendo a nuestra disposición otra forma de parir y de nacer, acompañando desde el conocimiento, el respeto y el amor.

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