20 septiembre, 2019

Revista feminista y popular

Relatos

30 agosto, 2017

SI QUE DUELE

Por Yanina Garin

No, lo que pasa es que hace mucho que no tomaba. Se puso así porque no es de mezclar, viste? Y encima justo vio la foto que subieron… Era obvio que se iba a calentar. Que se yo. Yo podría haber reaccionado igual. A mí lo que me preocupaba era que le agarre un ataque de pánico, o algo así, nunca había visto a una persona tan sacada. Pensé que se moría de la rabia, era todo demasiado intenso. Me olvidé hasta de los vecinos, los gritos se encarnaron en mi ser. Corrí por toda la casa, pidiendo por favor que pare ese infierno. Después se durmió. Yo, sigilosa me acerqué a la cama, escuché que respiraba y me dormí en la alfombra para no hacer ruido. No se porqué, tenía miedo de que se despierte y todo empiece de nuevo. Quería que se termine el día, volver a la normalidad donde todo estaba bien.
Al otro día desayunamos en silencio. Yo le pregunté: ¿Estás bien? Sonrió. Y yo también. Me levanté con el impulso de dar un abrazo. No sabía qué hacer. Y antes de que pueda dar el pirmer paso me dijo que necesitaba pensar. Se levantó, se puso la camperita que le regalé para su cumpleaños y se fue. En el mismo instante que se cerró la puerta de la calle comencé a llorar desconsolada. Un vacío enorme se apoderó de mi pecho convirtiéndose en un nudo en la garganta. Sentía que me moría. Me dolía físicamente, entendes? Me abrí una cerveza y me senté a tomarla sin parar de llorar. Habían pasado cinco horas y no tenía idea de que carajo estaba pasando. Enloquecía mirando la hora, volviéndola a mirar. No pasaban los minutos, eran eternos, como sus gritos, pero éste dolor calaba más hondo porque era silencioso.
A las doce de la noche sonó el teléfono. Corrí a atender. Me quedé unos segundos mirando la pantallita, era mi mamá. No la atendí. Se iba a dar cuenta de que algo andaba mal. No quería que se enoje, ni me de un discurso de que el amor no duele, porque si que duele y mirá cómo duele *Se señala la cara*

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