20 septiembre, 2019

Revista feminista y popular

Entrevistas

8 agosto, 2017

“Llevar a las aulas la problemática de género no sólo es necesario, sino vital”

Por Revista Reviradas

Vivimos unos últimos días angustiantes al conocer a Anahí, una piba más entre tantas que son víctimas de la violencia machista. Anahí iba al ENAM, una escuela de Banfield que es conocida por su historia de organización y lucha. Anahí participaba de las actividades del Centro de Estudiantes, marchando en defensa de la educación pública y contra el atropello de las fuerzas de (in)seguridad. Nos preguntamos sobre el rol de la educación en la transformación o reproducción de una sociedad que sostiene estereotipos y creencias que generan violencias y muertes, sobre la base de una profunda desigualdad económica y social.

Debemos abrir interrogantes que nos ayuden a pensar cómo llegamos a esta violencia contra las mujeres para poder actuar rápidamente en su transformación. Es por ello que entrevistamos a Paula Alfaro, maestra y profesora desde hace 24 años en el distrito de Lomas. Comenzó a participar en el gremio docente cuando Menem impuso la Ley Federal de Educación. “Fue el primer paso para intentar primarizar la escuela secundaria, vaciarla de contenidos y precarizar la labor docente. Decidí organizarme sindicalmente porque considero que lxs docentes , como trabajadores debemos tejer redes vinculares que nos permitan defender nuestras conquistas y pelear por una educación mejor cada día, de forma equitativa, igualitaria, pública, gratuita y laica”, cuenta Paula, quien milita hace más de 34 años en el partido Izquierda Socialista.

R: Las desigualdades de géneros que existen en la sociedad, ¿se reproducen también al interior del sindicato?

P: Con respecto al tema de la desigualdad de género dentro del gremio, en cuanto a representatividad de los hombres por sobre las mujeres, la verdad no observo que exista. Si bien, hay dirigentes más mediáticos que son hombres, también veo en los sindicatos muchísimas compañeras docentes que son dirigentes que cumplen roles de responsabilidad en Suteba, como Graciela Calderón, Romina del Pla, Olga Ortigoza; como en el resto del país, Adriana Astolfo, de Santa Cruz, Angélica Lagunas, de Neuquén y Daniela Vergara, de Santa Fe. Sí cabe destacar que la problemática radica en las formas de ejercer el poder, es decir, la conducción; muchas veces alejada de las necesidades de sus trabajadores, acompañando un esquema burócrata. Por otro lado, se debate y se pone en tela de juicio la necesidad de generar una alternativa en el acompañamiento a las mujeres con participación en lo gremial y con responsabilidad total en el seno familiar.

R: ¿Cómo atraviesa el Ni Una Menos a las docentes agrupadas?

P: El NI UNA MENOS nos atraviesa a las mujeres agrupadas en un sentido más general, de la misma manera que las No agrupadas. Nos sentimos golpeadas, angustiadas, impotentes y absolutamente indignadas cada vez que desaparece y/ o matan a una mujer. Pero, en lo particular, nos atraviesa desde el compromiso que asumimos de dar un paso al frente y sumarnos a la lucha para que el NI UNA MENOS sea una realidad concreta y no una mera consigna. Desde mi partido impulsamos la agrupación de mujeres Isadora, que es una herramienta de organización muy importante para las mujeres de izquierda y para las que no lo son; para dar respuesta, no sólo al femicidio, la violencia de género y la trata, sino también, impulsar proyectos sobre aborto legal y gratuito, la igualdad de oportunidades en lo laboral, la creación de guarderías y jardines maternales, etc., que son imperantes para toda mujer trabajadora.

R: ¿Se debate la necesidad de llevar a las aulas las problemáticas vinculadas a las desigualdades de géneros?

P: Llevar a las aulas la problemática de género no sólo es necesario, sino vital. Para que no haya más abusos, ni golpes, ni muertes. Al patriarcado machista hay que combatirlo en las calles y en las aulas. La escuela es quizás, la única institución en la que la población trabajadora deposita cierto grado de confianza, aun a pesar de las denostaciones que recibimos por parte de los medios pro gubernamentales, que amedrentan al rol docente en forma sistemática.

R: ¿Qué pensas que debería hacer la escuela para contribuir a una sociedad más igualitaria?

P: La escuela no es la institución por excelencia, única responsable de un cambio social sustancial. Como militante de izquierda, opino que los cambios sociales los logra la clase trabajadora junto a la población movilizada y organizada en un partido. Considero que la escuela puede aportar mucho en cuanto a la concientización de nuestrxs chicxs, no sólo desde lo teórico, sino desde lo práctico. La lucha por conseguir un mundo mejor se trabaja en las aulas desde lo literario, lo histórico, etc, pero lo fundamental, es acompañar a nuestrxs estudiantes desde lo organizativo y lo político. Ayudarlos a que generen un pensamiento crítico, debatan, voten representantes, dispongan de centros de estudiantes, se movilicen y luchen; que no se cansen de luchar y vean reflejado en nosotrxs el deseo de justicia y equidad en cada actividad que realizamos, porque aunque parezca un cliché, docentes luchando, también están enseñando.

R: ¿Cuál es la responsabilidad del Estado en los casos de las jóvenes que están desaparecidas?

P: No conseguiremos un mundo más justo de la mano de los gobernantes de turno, enemigos de la clase obrera. La acción colectiva del trabajadxr genera redes poderosas, capaces de deconstruir un mundo pensado para pocos, y dar camino a la victoria que todxs vamos configurando a diario: un mundo donde todxs podamos vivir con dignidad y ser libres.

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