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Revista feminista y popular

Notas

3 agosto, 2017

“Le jugué la apuesta a un amigo y gané”

Por Sol Casella

“Le jugué la apuesta a un amigo y gané”. Jorge Odón es un entrerriano que trabajó desde los quince años en un taller mecánico en Lanús. Un día, encontró a dos de los empleados del taller intentando lograr la famosa prueba de Internet en aquellos días: sacar un corcho del interior de una botella. Su primera impresión fue susto, que pudieran romper la botella o lastimarse. Pero cuando uno de ellos logró quitar el corcho con una bolsa de plástico, su reacción cambió.

Se asombró al ver que el corcho salía sin inconvenientes con una bolsa de polietileno y, como dice Jorge “le fascinó”. Al día siguiente le jugó la misma apuesta a un amigo que hoy es uno de sus socios y ganó. Esa misma noche despertó en la madrugada con la idea de que “ese mecanismo de cámara de aire y cinta transportadora que servía para sacar el corcho podía facilitar un parto”.

Odón quedó “colgado de la idea”, llamó a su amigo – que había perdido la apuesta – y le dijo: “Carlos, ¿viste lo del corcho? ¡Sirve para facilitar el parto!”. Después de una charla “destructiva” hacia la idea del facilitador de partos, visitaron un obstetra de confianza para que “le sacara la idea de la cabeza”:

Cóntale, cóntale al doctor cuál es tu idea.

Bueno doctor, el corcho es el bebé y la botella es la mamá. Mire este mecanismo de pinza y cinta transportadora.

Cuando Jorge logró la prueba, el médico obstetra sólo respondió “¡brillante, es brillante!”. Comenzó, entonces, el camino del facilitador de partos Odón, una “nueva alternativa a lo que existía, como el fórceps y el vacuum”.

Jorge Odón cuenta que luego de patentar el invento y hacer “diferentes pruebas con elementos de mi casa y muñecos de mi hija”, ideó un globo de vidrio con la forma y el tamaño de un útero al término de un embarazo. Apoyado por el Centro de Educación Médica e Investigaciones Clínicas (CEMIC), pudo mostrarlo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), que hace ocho años apoya el invento argentino.

Odón señala que el dispositivo es “una especie de manga de polietileno flexible que consta en uno de sus extremos de un anillo de aire y en el otro de un asa que se utiliza para traccionar”. Hasta el momento, está en periodo de pruebas y se utiliza en partos “sin complicaciones”, pero la próxima etapa será probar en partos “complicados”.

Sin embargo, cuando el facilitador de partos Odón comenzó a ser reconocido en el país, un colectivo de mujeres que sufrieron violencia obstétrica consideraron al dispositivo como otra maniobra del sistema de salud para “violentar los partos” y temen que lo utilicen como un método más de “intervención”, incluso cuando este no sea necesario. Otras mujeres, aún en contra de la violencia obstétrica, toman al dispositivo como un elemento que ayuda al bebé en situaciones donde “no alcanza con saber parir”.

Sin dudas, el invento que nació en un taller mecánico en Lanús, trajo controversias: reconocido a nivel internacional, con participación en ateneos, congresos y con premios detrás; el facilitador de partos también llegó al Vaticano para tener la bendición del Papa Francisco en 2015.

Aún con las disputas que generó el facilitador de partos, la OMS adelantó las potenciales ventajas del invento: disminución de cesáreas, de episiotomías, de hemorragias postpartos, del uso de fórceps y vacuum. Y, en los países donde las madres tienen el virus HIV “disminuiría el contagio que se produce en el canal de parto en el momento del nacimiento porque funciona como un profiláctico en la cabeza del bebé”.

Todavía, en grupos de mujeres, el dispositivo Odón genera rechazos que parten, quizás, de un sistema de salud que violenta el parto para que la vida “comience más rápido”. Muchas, temen que su uso sea porque sí y sin consultas previas. Ante esto, Jorge Odón asegura que para ser aplicado “la madre debe firmar un consentimiento, de lo contrario no se puede usar” y afirma que “es un producto que está en etapas de pruebas todavía”.

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