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Revista feminista y popular

Opinión

24 julio, 2017

La revolución de los géneros

Por Gisela Porto

En este artículo me urge y me incita a redactar una serie de pensamientos y reflexiones el sistema social y cultural patriarcal que atraviesa a nuestra Argentina.  Sobre todo en este artículo quiero hacer reflexión acerca de la limitación en la que se ven representados nuestros géneros, nuestras identidades y subjetividades.

Desde que nacemos nos imponen un género, basándose en nuestro sexo biológico (pene-vagina). Desde allí somos definidos como hombres o mujeres. Y junto con esta definición, nos van mostrando como debemos ser… y también como no debemos. Así construyen nuestras subjetividades, desde el momento en que se enteran qué sexo biológico tendrá el bebe, aunque éste se encuentre en el útero de su madre, todavía no haya dicho una palabra y por supuesto no hay formado nada de su personalidad. Pero desde ese momento se supone que la niña será amante del color rosa y el niño del celeste. Que la niña adorará jugar con muñecas, cocinitas y pinturitas. Y el niño con autitos, soldaditos y espadas. Que las mujeres crecerán siendo femeninas, delicadas, sensibles. Los hombres fuertes, insensibles, masculinos, desatentos.

Estas ideas son reproducidas, no ingenuamente sino con intenciones bien precisas de un sistema capitalista, que necesita roles y géneros funcionales al mismo. ¿Para que los necesita? Desde el principio de los tiempos el capitalismo  creó éstos estereotipos para tener un control sobre el  sistema de producción en el cual la tarea de las mujeres seria la reproducción y las tareas domesticas, y el hombre se encargaría del trabajo fuera de la casa y del control de la familia.

A lo largo de la historia se instaló la idea de que no existía otra posibilidad, otra alternativa que el ser mujer u hombre (con sus respectivas características), como verdad única e indiscutible, religiosa y culturalmente.

Con el tiempo pudieron darse a conocer y visibilizar nuevas formas de interpelar al amor y de relacionarse sexualmente, formas que no estaban en la agenda social.  Uno de los primeros en transgredir la “norma” fueron los homosexuales, rompiendo con todo criterio ético y moral. Primeramente, al darse a conocer, fue visto como una abominación, una enfermedad mental y por supuesto, un pecado.

Pero las luchas fueron intensas, se construyeron en búsqueda de respeto y aceptación después de la discriminación, estigma y desprecio de una sociedad entera.

Así y todo el colectivo gay logró visibilizarse, y luchar por sus derechos. Hoy en día en la Argentina gozamos del matrimonio igualitario, lo cual muestra que conquistamos derechos, y que las conquistas sociales siempre están abiertas a darse cuando se dan con tanta intensidad.

La aceptación aun no es absoluta, de toda la población, pero si crece de manera permanente. Es entendible, teniendo en cuenta que en los años 90 recién la homosexualidad fue dejada de pensarse como una enfermedad.

Es interesante analizar cómo siempre se buscó moldear nuestros pensamientos y cuerpos, y que nos indiquen como debemos lucir, vestir, qué esta permitido y que no. Todo esto dependiendo de nuestro sexo biológico.

La activista y filósofa estadounidense Anne Fausto Sterling afirma justamente que “para mantener la división de géneros debemos controlar los cuerpos que se salen de la norma” (2000). Esto significa normalizar los cuerpos que no encajan, o no se sienten plenamente identificados como un hombre o una mujer.

En contra respuesta a esta afirmación, podemos dar cuenta de cuantas son las posibilidades de auto percibirse y sentirse con el mismo cuerpo, con las formas en la que se elige ser, hacer, relacionarse y sentir.

Hoy hay muchísimas formas de hacerlo, las cuales cada una tiene sus características y definiciones. La sociedad, que recién esta pudiendo aceptar y entender a la homosexualidad, aun más le cuesta comprender a estas formas, donde cada uno elige cómo habitar su propio cuerpo. Sin embargo, aun no tienen un reconocimiento social ya que la sociedad capitalista trata de ocultarlas e invisibilizarlas. Esto lo podemos ver atreves del mercado y  de los medios de comunicación los cuales omiten por completo su existencia.

Algunos de los más reconocidos son:

Homosexualidad: Este término deriva de la palabra griega homós que significa “igual”. La homosexualidad se refiere a la atracción física, emocional y amorosa que siente alguien por personas del mismo sexo. Por lo general, a los hombres homosexuales se les llama “gays” y a las mujeres “lesbianas.”

Bisexualidad: La bisexualidad se trata de la atracción física, emocional y amorosa que puede sentir un individuo hacia personas de ambos sexos, femenino y masculino.

Heterosexualidad: Esta identidad sexual se refiere a la atracción física, emocional y amorosa que siente una persona por individuos del sexo opuesto. Es decir, cuando a un hombre le gustan las mujeres y viceversa.

Transexualidad: Este término se refiere a las personas que tienen determinado sexo de forma biológica pero se sienten más identificados con el sexo opuesto. Para adoptar las características por las que se sienten más atraídos, suelen seguir tratamientos que consisten en una operación para cambiar de sexo de forma fisiológica. También suelen consumir hormonas que permitan que su cuerpo se vaya transformando fisiológicamente en el del sexo opuesto. Por ejemplo, un hombre tomaría estrógenos para hacer su voz más aguda, disminuir el crecimiento de vello corporal y provocar que le crezcan los senos.  Por otro lado, adoptan actitudes y formas de vida afines a las del género que sienten que define su identidad sexual. Esto se traduce, por ejemplo, en la vestimenta y el arreglo personal.

Transgénero: Este término suele confundirse con la definición de “transexualidad” ya que, en cierto modo, son un tanto parecidos. En ambos casos la persona no se identifica con el género biológico que posee desde que nace y más bien siente un fuerte deseo por poseer el sexo contrario. Es decir, no desea ser identificado por sí misma ni por la sociedad con el género que tiene fisiológicamente. La diferencia entre este término y el anterior es que la personas transgénero no necesariamente desean o se hacen una operación quirúrgica o consumen un tratamiento hormonal para modificar su apariencia física de forma biológica. Su arreglo personal sí es como el del sexo opuesto pero no “modifican” las características físicas de su cuerpo. En otras palabras, los transgénero adoptan un rol social del sexo opuesto pero no realizan cambios fisiológicos en su cuerpo.

Existen muchísimos géneros mas, los cuales nunca se mencionan y a los cuales la mayoría de la sociedad desconoce totalmente:

Asexualidad: Este término se refiera a las personas que no sienten ningún tipo de atracción sexual por ninguno de los dos sexos. Por la misma razón, carecen de una vida sexual (en términos físicos y de contacto con otra persona). Se considera que estas personas carecen de orientación sexual aunque pueden tener relaciones de pareja pero sin sentir atracción sexual y/o tener sexo.

Androginia: Es un término utilizado para referirse a hombres y mujeres que poseen la apariencia física de un hombre y una mujer. A simple vista no podrías definir del todo si es del sexo masculino o femenino. Su corte de pelo, vestimenta, facciones, etc. podrían ser masculinos o femeninos. Esta puede llegar a ser una identidad elegida en la que la persona no desea resaltar características de un sexo o el otro e intencionalmente busca parecer ambas. La orientación sexual de estas personas puede variar.

Pansexualidad: Esta identidad sexual se refiere a las personas que no se sienten atraídas sexualmente por un género o sexualidad específica. Es decir, pueden entablar una relación sexual, emocional y románticamente con cualquier persona sin importar su orientación sexual, apariencia física, etc. El fundamento de esto es que lo que importa es la personalidad y no la apariencia o las características físicas.

Antrosexualidad: Son las personas que  desconocen su orientación sexual pero, al mismo tiempo, se sienten atraídas por cualquier persona. Podría confundirse con la “pansexualidad” pero la gran diferencia es que las personas pansexuales saben que se sienten atraídos por todo tipo de sexualidad. En este caso, no se está seguro de ello.

Demisexualidad: Se describe como la aparición de atracción sexual solo en algunos casos en los que previamente se ha establecido un fuerte vínculo emocional o íntimo.

Lithsexualidad: Las personas con este tipo de orientación sexual experimentan atracción hacia otras personas, pero no sienten la necesidad de ser correspondidas.

Autosexualidad: En la autosexualidad, la atracción se experimenta hacia uno mismo, sin que esto tenga que ser sinónimo de narcisismo. Puede entenderse como una forma de alimentar afecto o amor propio.

Cross–Dresser: Personas que se viste con prendas del sexo opuesto en momentos determinados.

Drag-King: Mujer que se viste y actúa como un hombre

Drag-Queen: Hombre que se viste y actúa como una mujer

Femme (chica): Persona que se expresa y/o se identifica con la feminidad.

Female to male (de chica a chico): se refiere a las personas que son de sexo femenino de nacimiento pero que tienen identidades masculinas o apariencias masculinas.

Gender Bender (Doblador de género): Persona que cambia, mezcla o combina los géneros masculino y femenino.

Éstas son solo algunas de las sexualidades y géneros que pudieron identificarse. Pero mas allá de todas estas definiciones, es bueno que podamos desprendernos de etiquetas, que podamos ver que cada cual es dueño de su cuerpo, de su vida, de su identidad y debe poder ser libre de poder decidir quien quiere ser. Debemos desprendernos de prejuicios, y sobre todo romper con estructuras de pensamientos que no son ingenuos, ni mucho menos pensados desde una lógica naturista. Sino que son pensamientos culturales, que son totalmente influenciados por una lógica capitalista patriarcal a la cual debemos poder deconstruir.

Muchísimxs son lxs que se reprimen por no poder ser quienes quisieran, muchxs son quienes sufren la discriminación y el estigma, hasta de sus propios seres queridos por mostrarse distintos simplemente a esta afirmación de ser hombres – mujeres.

Muchas son las mujeres que no quieren ser femeninas, muchos son los hombres que no quieren ser fuertes.

Deconstruyamos la sociedad patriarcal que nos venden a diario, seamos libres en cuerpo y en mente.

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