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Despidos y represión en PepsiCo: las más perjudicadas son las trabajadoras

Por Laura De Vitta

Sin ningún tipo de explicación, el 21 de junio y por medio de un cartelito en la puerta de la fábrica, lxs trabajadorxs de PepsiCo se enteraban que eran despedidxs porque la empresa cerraba. El martes a la noche estuvimos acompañando a los 600 despedidxs, junto a vecinxs y trabajadorxs de otras empresas que también se acercaron a dar su apoyo con la toma de la planta y exigir justicia para lxs trabajadorxs. Ese día habían dado una orden de desalojo que finalmente no llegó hasta el jueves, con la violencia de la represión policial a la que Macri nos tiene acostumbradxs.

Estuvimos hablando con Sandra, una de las trabajadoras de PepsiCo, quien nos compartió su relato de abusos y desigualdad de género que sufrió durante los 19 años que trabajó en la empresa.

¿Querés contarnos un poco del conflicto?

El día 20 de junio, que fue feriado por lo cual no trabajábamos ninguno, estábamos en nuestras casas y empezamos a recibir mensajes de whats ap con la foto que decía que había ceses de operaciones y que la planta iba a ser trasladada a otro lado. Hasta ahí era todo lo que sabíamos y en menos de una hora ya estábamos la mayoría de lxs compañerxs acá en la puerta sin entender, sin saber nada. Antes de salir de casa ya me habían llamado desde la empresa avisándome que me tenía que presentar “x” día, a tal hora, en tal lugar. Desde ese momento hasta hoy todo es como un masazo en la cabeza, se me descompagino la vida, en un abrir y cerrar de ojos, sin explicación.

¿Y dentro de la cantidad de despedidxs cuantas mujeres había trabajando?

Dentro de PepsiCo el 70% somos mujeres.

¿Y tenían dentro de la comisión interna alguna representante mujer?

Si, teníamos 1 delegada, Patricia.

¿De cuántos delegadxs?

De 7 delegados 1 sola era mujer.

¿Qué tares desarrollabas específicamente?

Entré a trabajar en 1998, serían 19 años para la fecha, pero entré por una empresa terciarizada y PepsiCo solo toma en cuenta el tiempo desde que estoy efectiva. Empecé laburando en el envasado y empaque, y para el 2013 me enferme del hombro y al año siguiente me operé. De ahí para atrás empaqué en diferentes líneas como papas, maní, chisito, y a lo último terminé con tareas livianas porque no podía envasar. Al principio, si uno estaba enfermo de tendinitis o con problemas en el hombro, la empresa te daban una pastillita rosa, te mandaban a trabajar y no te podías quejar. Pero por medio de la comisión interna se logró que lxs que estemos en esa situación estemos en tareas livianas.

¿Cómo mujer sentías muchos más obstáculos que los compañeros varones?

Lo que notamos es que la empresa era muy machista, tenia más posibilidades el hombre para crecer que la mujer, ya sea a nivel oportunidades, a nivel categorías, a nivel sueldo.

A las trabajadoras mujeres que están solas a cargo a sus hijxs, ¿les descuentan días si faltan por enfermedad del hijo/a?

No, la empresa últimamente estaba bastante inflexible con ese punto. Tenía una compañera que no tenía quien le cuide los chicos de día, entonces ella pidió turno fijo a la noche para poder estar de día con sus hijos y de noche trabajar, y se lo negaron. Tu hijo tenía que estar internado para que a vos te reconozcan los días, sino no. Te lo justificaban pero te lo descontaban igual. Yo trabaje hasta los 8 meses de embarazo, mi embarazo fue sano gracias a dios, por lo tanto no me daban días. No te podías sentir mal. Tenía compañeras embarazadas que con pérdidas y todo no la dejaban faltar, no te creían, te hacían bajar la ropa interior para mostrarles. En ese entonces el departamento médico que teníamos era tremendo. No podías faltar, no te podías enfermar, embarazada o no embarazada te trataban de la misma forma y no discriminaban quién tenía que hacer el trabajo pesado. Nos mandaban a compactar la basura, llevarla en unos carros gigantes a un sector.

¿El sueldo para las mujeres era entonces menor que el de los hombres?

Sisi, era más bajo, son pocas las compañeras mujeres que lograron subir de categoría. Pero a las mujeres casi que no nos daban oportunidades de crecer. Una vez charlamos sobre la posibilidad de revelarnos ya que éramos muchas mujeres. De nosotras dependían las cajas que salían, si bien el maquinista operaba la máquina, éramos nosotras las que poníamos los paquetes dentro de las cajas. Porque además nos dábamos cuenta que no teníamos oportunidades ni había igualdades de condiciones para nosotras, ya sea en el horario de ir a comer, en el horario para bañarse, para el descanso. La mujer tiene el periodo femenino y no podías ir al baño en cualquier momento, tenías que esperar tu relevo. En cambio el hombre se iba veinte minutos, media hora, y no pasaba nada. Y en esa época éramos 5 por máquina, nos rotábamos 10 min para ir al baño, y 30-35 min para comer. El hombre tenía una hora para comer, más tiempo para el baño y así con todo. Y eso sin contar los supervisores que teníamos en ese entonces.

¿Accedían mujeres a los cargos de supervisores?

Tuvimos una supervisora mujer, pero nosotras como operarias no podemos ascender a supervisoras… Sí tuvimos compañeros que eran operadores de máquina que ascendían a cargos de supervisión. A la mujer no se le daba esa oportunidad.

Volviendo al tema de los delegados, nos contastes que de 7 delegados solo 1 era mujer. ¿Cómo era el acceso a la representación? ¿Notaban que había trabas para que la mujer llegue?

Era democrático, porque se elegía por votación a un representante de cada turno y después a votaciones generales y de ahí salía el delegado.

Más allá de que el 70% eran mujeres salían más votados los hombres ¿Por qué pensás que se da esto?

Por un lado nosotras tampoco nos proponíamos postularnos para delegadas…

¿Tampoco hay algún artículo que establezca un cupo femenino?

No, no, tampoco nunca nos pusimos a pensar de esa forma, capaz que si hubiésemos pensado diferente, que se yo, nos hubiéramos unido más.

¿Querés dar un último mensaje sobre la lucha de la mujer?

Lo único que puedo decir es que esto es un atropello a la mujer, tengo compañeras que están embarazadas, quedamos en la calle por medio de un cartelito y que no tuvieron en cuenta nada. Ni que sea mamá, ni que estemos operadas, nada. No vamos a bajar los brazos, vamos a estar acá acompañando a nuestrxs compañerxs, nos vamos a hacer escuchar para que esto no quede impune. Que PepsiCo paque lo que tiene que pagar ya que le dimos la mitad de nuestras vidas.

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