20 septiembre, 2019

Revista feminista y popular

Opinión

5 junio, 2017

LA DOBLE MORAL DE LOS CUERPOS DESNUDOS

Por Carla Guerrieri

Estamos siendo atravesados por una doble moral impuesta por los medios y legitimada por gran parte de la sociedad, que no es capaz de visualizar la gravedad de apuntar, señalar o juzgar el arte de los cuerpos desnudos. Ante la actual problemática impuesta y cada vez más repetida de femicidios, violencia de géneros, abusos sexuales en muchos casos seguidos de muerte, el aborto no legalizado que nos arranca tantas vidas de pibas sin recursos,  las mujeres han optado por mostrar sus cuerpos, la soberanía que tienen sobre ellos, las elecciones de como exponerlos, a través de campañas fotográficas y representaciones culturales.

Exigen justicia y que se garanticen sus derechos. Sin embargo, es habitual el repudio a estas manifestaciones que escuchamos por parte de otras mujeres como por hombres atravesados por un pensamiento machista.  No han logrado comprender el mensaje tan claro como exigir al estado que haga algo al respecto. “Nos están matando” repiten unas  y otras, con el objetivo de que el tema sea tratado con respeto, desnudando su alma y su cuerpo en la búsqueda de leyes razonables, que solo pueden obtenerse gracias a la lucha.

Vemos expuestos en los medios publicidades, programas televisivos, revistas, diarios, redes sociales, campañas  donde los desnudos son aceptados culturalmente. La  imagen de la mujer es la que más vende y por eso son convertidas en mercancías llenas de estereotipos donde es distorsionada la verdadera imagen de la mujer real.  La pregunta que deberíamos hacernos es cuál es el mensaje que es aceptado y cuál no. ¿Acaso el cuerpo puede ser objeto pero no nuestra arma de lucha? ¿Acaso los medios nos ponen las limitaciones? Estamos frente a un problema como sociedad donde nos resultara imposible alcanzar grandes propósitos sino somos capaces de comprender los mensajes que son expresados. Si naturalizamos lo que no es natural.

La sociedad patriarcal en la que vivimos identifican estos cuerpos como un objeto indecente e inmoral que no puede exhibirse, a pesar de esto la unión de muchas mujeres exhiben sus cuerpos desnudos como su mejor arma de resistencia. En contra de una sociedad que las abandona, las ignora y las condena.

Los medios de comunicación, la iglesia, los responsables de cosificar los cuerpos, ridiculizan e instalar el morbo para escandalizar a la sociedad bajo una manipulación de la información y de la desinformación de muchos. Así desvirtuan el mensaje de libertad que los cuerpos gritan, que proclaman  la lucha diaria por no perder esta libertad y por recuperar la que ha sido arrebatada. Los cuerpos reivindican la pérdida de tantas vidas de mujeres  y gritan en nombre de esas voces apagadas.

Debemos replantearnos si nuestros cuerpos deberían ser relacionados con la vergüenza, o si deberíamos profundizar nuestra subjetividad y encontrar las respuestas del porqué estamos tan atados a pensar como nos obligan los aparatos de dominación que nos manipulan. Enfrentemos nuestros prejuicios, liberemos nuestros miedos de pensar distinto, de entender el dolor de todas estas mujeres, prestemos atención a todos estos comportamientos machistas y misóginos que vemos. Repudiemoslos.  Acompañemos en la lucha al sin fin de mujeres que están siendo ignoradas.  Reconozcamos entre ellas a nuestras madres nuestras hijas, nuestras parejas, nuestras iguales.  Y gritemos junto a ellas, desnudemos nuestros cuerpos, nuestras almas, persigamos como sociedad el objetivo de vencer el patriarcado que nos oprime.

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