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LOS MEDIOS DE INFORMACIÓN TAMBIÉN SON RESPONSABLES

Por Laura De Vitta

Encontraron el cuerpo de una mujer en San Martín y todos los medios tradicionales de comunicación corrieron a cubrir el hecho para ser los primeros en tener la “primicia”. Algunos medios suponían que era el cuerpo de Araceli y en otros hasta lo confirmaban; con ese morbo que le es tan característico, porque el morbo vende.

Sin importar el dolor y la desesperación de la familia, los medios carroñeros desinforman porque el femicidio vende. Los medios amarillistas de hoy en día arman un circo mediático, donde están horas y horas dando opiniones sin objetividad, utilizando palabras como “creerían”, “habrían encontrado”, “estaría”, sin tener información certera. Arman hipótesis, juegan el papel de detectives y opinólogos tomándose el derecho de hablar de la familia de la víctima sin consentimiento. Los medios cuentan qué hace la familia, qué dicen, los invaden faltándoles el respeto y hablan de la víctima utilizando los estereotipos impuestos en esta sociedad patriarcal. Muestran fotos morbosas, convirtiendo la violencia machista en un espectáculo, exhibiéndolo con sensacionalismo, para despertar conmoción colectiva, como cualquier evento teatral.

La función de los medios de comunicación es informar a la sociedad, presentando los hechos tal como se suceden, garantizando con ello, el derecho constitucional de gozar de una información veraz y oportuna. Sin embargo quien consume finalmente la crónica la recibe impregnada con los atributos simbólicos que recibe desde que se recoge en el lugar de los hechos hasta que llega convertido en noticia en el medio de comunicación que la edita y difunde. La carga simbólica con el que se presenta el hecho convertido en noticia periodística, se evidencia desde la página en la que se exhibe, el tamaño del titular, la imagen y el tipo, el color, la forma, la narración del suceso el uso del lenguaje verbal y gesticular, el tono de la voz.

El hecho convertido en noticia lleva la carga de los intereses de poder de quien controla el contexto en el que se origina y publica. Por tanto, una sociedad permeada por la desigualdad de clase y género, la información que se divulga no escapa de esas relaciones de la clase social de la víctima y el victimario y también, la cultura patriarcal que presenta la noticia objetivando el cuerpo femenino, aunque ya carece de vida. Sin embargo, no pierde la huelle indeleble de ser usado y abusado por el poder patriarcal.

La irresponsabilidad de los medios al emitir la noticias sobre los femicidios ensañándose en documentar la vida de la víctima estereotipándola, utilizando frases desafortunadas, indirectamente o directamente haciéndola responsable por su manera de vestir, por su manera de caminar, porque fue infiel, porque andaba sola a la madrugada y siendo mujer no puede, porque algo habrá hecho, mientras que la vida del asesino es poco nombrada, a no ser que padece de perturbación mental. Hasta buscando que sea perdonado por la sociedad.

El Estado, la sociedad y los medios de información toleran los femicidios con la indiferencia, la impunidad y la omisión al no asumirlos como un delito producto de la cultura patriarcal y justificando y victimizando al victimario, mientras que se culpabiliza y revictimiza a las mujeres.

Los medios de comunicación terminan siendo responsables también de cada muerte, porque no informan, porque encubren la realidad de la violencia de género, presentándola como un hecho aislado, alejándola del problema social, económico, político y cultural del contexto. Son partes de una ideología que legitima y naturaliza la violencia de género.

Por esto hay que seguir saliendo a la calle, a gritar la realidad para visibilizar lo que los medios callan, los que los medios manipulan, exigiendo justicia por Araceli y por todas! Tenemos que seguir luchando y exigiendo justicia!

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