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“Nosotras con él nunca tuvimos placer sexual, era una cuestión de agradar al ídolo, sólo eso”

Por Sabrina Castro

El 22 de diciembre de 2016, el cantante de “El Otro Yo”, Cristian Aldana, quedó en prisión preventiva luego de las múltiples denuncias penales por acoso sexual de niñas de 13 a 16 años. En mayo de ese año, la Unidad Fiscal Especializada en Violencia contra las Mujeres había formalizado la denuncia penal contra el cantante por los delitos de abuso sexual agravado y corrupción de menores (artículos 119 y 125 del Código Penal).

Desde Reviradas entrevistamos a Charly, una de las mujeres que se animaron a denunciar a Aldana. Nos cuenta cómo la organización y la solidaridad entre mujeres ayudaron a que los numerosos casos de abuso puedan tomar importancia mediática y se pueda abrir un debate necesario dentro del mundo del rock: el machismo y la impunidad de la que gozan ciertas figuras que, al ser comunicadores masivos, utilizan el poder que detentan para naturalizar y reproducir actitudes abusivas y  violentas. A través de la consigna “Ya no nos callamos más”, las víctimas de Aldana utilizaron diversas herramientas para empoderarse y difundir sus historias. Videos, fanzines, redes sociales, páginas web, actividades en la calle. Charly es el vivo reflejo de que debemos organizarnos, que no estamos solxs y que debemos luchar para acabar con la violencia machista y su impunidad hasta en el último rincón de nuestra sociedad.

 

Reviradas: ¿Cómo llegaste a contactarte con él?

Charly: Fue de chiquita, a través de un chat que tenía la página de “El otro yo” Era una plataforma muy chica. Fue donde todas nos contactamos, me acuerdo que no había capacidad para más de 20 personas por que el chat no soportaba, esto de internet recién arrancaba, año 2000/2001. Cada vez que él se conectaba a mi me aparecía, porque al ser administrador de la página su Nick aparecía distinto, en color rojo. Siempre decía guarangadas, buscaba pibas, capaz de forma sutil, pero lo hacía. Todo el mundo sabía su forma de ser.  Después de ese primer contacto, me contactó por teléfono.  Hablamos dos minutos por el chat y me pasó su teléfono, me pidió el mío y nos llamábamos mutuamente. Y ahí empezamos el vínculo más cercano.

R: ¿Qué tipo de vínculo tenían?

C: Él se hacía el amigo. Pero después con el pasar de los años te das cuenta que eso no era una amistad ya que yo era una fan de la banda, no era mucho más que eso. Manteníamos relaciones sexuales, y él se hacía el copado pero, en realidad, un vínculo de amistad no tenía eso. Estuvimos varios años en ese vínculo donde él muchas veces me trataba como una esclava en las relaciones sexuales. Me llamaba e iba desesperada a verlo, no sabía decirle que no. Me amoldé y me crié con eso, era muy chiquita.

R: ¿En qué momento te diste cuenta que estaba mal la situación?

C: Cuando empecé a ser adulta, en realidad. Después de muchos años algo me hacía ruido, siempre me hizo ruido algo al respecto pero yo tenía esta cuestión social de “él es músico, labura con su imagen, se hizo de abajo, era un pibe humilde, trabajó mucho” y tenía todo ese paradigma armado en mi cabeza, entonces cada vez que me replanteaba algo, lo corría de mi cabeza, me pasaba mucho esto. El momento más importante creo que fue cuando llegué a la edad que tenía él la primera vez que lo contacté,  a mis 29 años. Lo mismo nos pasó a todas individualmente. Cuando nos juntamos nos dimos cuenta que él era grande y que no estaríamos nunca con un chico de 14 años ¿entendés? ni una vez. Además estamos hablando de algo que él hacía todo el tiempo, algo que mantuvo durante años. De hecho con una amiga que conocí a través de él, nos planteábamos  el mismo día de la denuncia cosas como “Uy, lo metí en algo complicado” hasta que te das cuenta que no fue tu culpa.

R: Cuando empezaste a contarlo, ¿cómo reaccionó tu entorno?

C: Nunca lo conté a personas mayores. Lo sabían mis amigos de la misma edad por lo cual lo naturalizaron totalmente, incluso hace poco hablé con un amigo de mi edad y me dijo “para mí estaba mal, pero era tan común. Él andaba con todas así que lo naturalicé”, incluso  me escribió mucha gente de esa época para decirme “perdóname que no hice nada”. Les contesté a todxs que teníamos la misma edad, éramos chicos y estábamos metidos en ese círculo. A los grandes jamás se los conté, ellos hubieran hecho algo, intervenido para que lo deje de ver. Nunca se los dije. Lo conté ahora, después de hacer la denuncia, ni siquiera antes. El mismo día de la denuncia mi hermano estaba en mi casa, le conté. Me pidió perdón por no haberse dado cuenta de que algo estaba pasando, pero es que Aldana maniobró todo tan bien que yo no emitía ni señales de lo que sucedía. Siempre nos manejaba los horarios. Hay mucho prejuicio de la gente, decir  “¿los padres donde estaban?”. La mayoría de las situaciones eran de día, un 90%, tipo en horario escolar, en horarios que los padres trabajan, cuidan, hacen muchas cosas. Mis viejos no tenían control sobre ciertas cosas en ese horario en particular.

R: ¿Estuviste sola al momento de realizar la denuncia?

C: No, por suerte. Era algo que venía trabajando mucho en mi cabeza hacía más de un año, había intentado contactarme con una de las chicas, hacía años que no tenía contacto con ella, no pude hacerlo. ¡Qué loco! yo tenía miedo de que ella lo siguiera viendo, y ella sentía lo mismo conmigo, entonces fue una situación de desconcierto, y no se dio la charla. Pero me contactó otra amiga más, que también era de ese grupo con el que íbamos juntas a lo de Aldana, para contarme que querían hacer un blog. Y ahí les conté que tenía miedo de denunciarlo, así que les dije que hicieran el blog. Ellas se encargaron de hacerlo pero en ese momento no tuvo mucho éxito porque él borraba todas las publicaciones, y lo terminaron cerrando por tantas denuncias que nos hacían los fans. Ahí empezó a detonar todo.Y no volvimos a hablar con las chicas hasta el día de la denuncia. El blog se realiza en septiembre de 2015 y la denuncia en abril de 2016. Ahí nos hizo ruido que no había información al respecto sobre lo que hacía este chabón, ¿por qué no hay nada publicado en ningún lado? ¡Todos lo sabían! los periodistas, los rockeros, los fans, el ambiente en general lo sabía, entonces ¿por qué se naturaliza tanto? Me resonaban algunas cosas, me preguntaba  si seguiría haciendo lo mismo, porque lo empecé a laburar en mi cabeza a mis 28, 29 años y pensaba en la manipulación. Cuando me pusedesde el lugar de un mayor, pensé que obvio que si yo a un/a pibitx le doy lo que quiere, le regalo discos, entradas gratis, viene a mi casa, viene solo…y así fue. Me lo planteaba desde ese lugar, ya no de niña si no, como mujer. Por  todo esto al momento de hacer la denuncia tenía un laburo de terapia de varios meses, a parte que lo charlé con una amiga  con la que militamos  en un espacio, La Rotonda Cultural. Ella me ayudó mucho, porque yo seguía naturalizando todo, me decía todo el tiempo ‘vos no tenés la culpa de nada’, y desde ese lado lo venía hablando a la par con ella y con la psicóloga. En un primer momento de hacer la denuncia estalló todo por un caso particular (Mailén), me contacté con el foro de género de Hurlingham, ellas me acompañaron, lo hablé con mis compas de La Rotonda y me acompañaron a hacer la denuncia, en todos los días previos y posteriores a la denuncia me acompañaban en mi casa, me ayudaban con situaciones que yo no podía manejar, por las emociones que sentía. Lo emocional me jugaba muy fuerte, porque empecé a remover todo y a sacar cosas de abajo de la alfombra que nunca había pensado. Cosas que nunca me había dado cuenta conscientemente, pero que manifesté en síntomas de todo tipo, tenía conductas muy autodestructivas y cuando me empecé a curar,  primero atacando la acción. Tenía una adicción corté con eso y  después  empecé a trabajar el por qué, a fijarme en la causa, todo esto, en terapia.

R: ¿Tuviste algún tipo de problemas vinculares con alguna de tus parejas?

C: Sí, muchos. Me metía con tipos manipuladores, violentos. Y siempre me preguntaba a mí misma, por qué atraigo eso, y ahí en terapia la psicóloga empezó a ir para atrás para entender un poco más. Lo ubicamos en un contexto, para poder tratarlo desde ese lado, me preguntó con quién había sido mi primera experiencia,  y así me fui dando cuenta de cosas que capaz las naturalicé desde un principio.

R: ¿Alguien del entorno musical se solidarizó con vos?

C: Sí, dentro de lo que fue el under sí, pero al principio se callaba mucha gente. Ariel (una de las chicas denunciantes) era la única cara visible. Cuando salí a hablar yo, cuando salió a hablar Feli (otra denunciante) hubo más apoyo, porque se escucharon más voces, porque se entendió que no era un caso aislado. Hace unos días dimos una charla en capital, y estuvieron las chicas de una banda que era muy cercana a El Otro Yo, ellas se acercaron y nos manifestaron todo el apoyo, hablaron a favor nuestro en el escenario ese día, de a poco se está empezando a mover la ayuda por el lado de la música, y más cuando las bandas tienen alcance público. La ayuda que podamos recibir desde cualquier lado siempre está buena, me parece importante.

R: Hace tres años que militas en un espacio que te llevó a estar dentro del feminismo y el género. ¿Qué opinión tenes sobre la sexualidad en distintas edades?

C: Cuando me contacté con el Foro de género, empecé a querer abrir abanicos, con mis compañeras nos organizamos para ir a encuentros nacionales de género y ese tipo de actividades. Toda mi militancia me llevó muchoa que me preguntara lo que es o no natural, lo que cuenta o no como manipulación y ese tipo de cosas que está buenísimo porque el feminismo te lleva a planteártelas, de cosas que ‘no están bien’. Esto no es moralismo: si vos te querés juntar con un hombre de 30 años y vos tenes esa edad y sos consciente de lo que estás haciendo. Si tenes ganas de hacer una práctica sexual que no es tan común o lo que sea y lo consensuas está perfectamente bien,  es tu vida y es  tu intimidad, lo que juega acá es eso, el consentimiento. O cuando dos menores quieren experimentar, porque sabemos que la adolescencia de eso se trata, me parece sano cuando lo hacen ambos a un mismo nivel de madurez. Pero si vos, tenes un tipo de 30años que le quiere hacer prácticas sadomasoquistas a una chica de 14 años, que no tiene idea, no tiene una construcción previa de la sexualidad, le estás arruinando la adolescencia. A mí, me arruinó parte de la juventud, mi adolescencia e inocencia. Porque ya pasé las etapas, y recién hoy me encuentro disfrutando estar con alguien de manera consciente, algo que hasta hace poco tiempo atrás no lo podía hacer. Siempre aclaramos esto: nosotras con él nunca tuvimos placer sexual, era una cuestión de agradar al ídolo, sólo eso. Te sentías bien con eso en lo inmediato, pero después empezaban a surgir los problemas, cuando te relacionas con otras personas, parejas.

R: En la actualidad ¿Cómo se encuentra la causa? ¿Qué pensas de la justicia con respecto a los delitos sexuales esta vez en general?

C: En este momento se encuentra en una etapa en donde se están presentando algunos testigos, pruebas. Estamos esperando que se lleve a juicio. La idea es que se lleve antes de mitad de año. Aldana está procesado, ese procesamiento está firme. Por el momento sólo esperamos al juicio. En cuanto a la justicia, yo tenía mucho miedo de denunciar, como carácter generalel poder judicial no está preparado para estos temas, porque se guardaron mucho tiempo y porque son muy recientes las denuncias y el carácter público que tomó. Hace unos años las denuncias no se tomaban pasados los doce años del hecho, y a veces el tiempo no es ese. Por ejemplo esta denuncia ya no tendría validez, pero nosotras nos animamos a denunciar igual, porque capaz cambiaba algo y todo esto es un precedente de que cambió, entonces hay esperanza, porque algo se está moviendo así sea muy sutil, aunque sea de a poco se va mejorando. Está bueno que se empiece a  debatir y a ampliar el panorama un poco más sobre este tipo de abusos que no por que no sean el típico caso en un callejón oscuro sean menos importantes, se trata de abusos psicológicos durante años, que trae consecuencias terribles, y si lo digo es porque lo viví en carne propia.

Es muy importante que haya espacios de contención. Nosotras lo tuvimos (UFEM) para que la gente pueda animarse más a denunciar, el apoyo juega un papel protagonista. Estos espacios desde el Estado noestán, siempre hay desde espacios particulares, pero desde el Estado deben existir sitios de seguimiento, apoyo y contención a víctimas. Un espacio que esté en las provincias, en el conurbano bonaerense (ya que UFEM solo toma casos de capital federal). El Estado no está presente en situaciones de violencia de género o abusos.

Página organizada por víctimas de Aldana: https://yanonoscallamosmas.wordpress.com/

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